Seguidores

martes, 10 de mayo de 2011

Capítulo 24-Una segunda cita.

Fue puntual.Llegó a las siete en punto, como habíamos quedado. Me cogió de la cintura y me dio un beso.
-Te llevaré a un lugar que jamás podrás olvidar.-Fue la última frase que me dijo Mario antes de cogerme de la mano y salir corriendo. Hoy no había traído su moto. Mario prefería ir andando. Llevaba una mochila un poco grande donde se podía notar que llevaba bastantes cosas.
A pocos kilómetros,se podían observar diversas montañas situadas frente al parque,un parque distinto que nunca había visitado, "el castillo". Antes de entrar en la zona montañosa tuvimos que cruzar un paso de peatones.Lo cruzamos.Una vez allí se veían miles de flores y pequeños arbustos que hacían ese lugar más acogedor.
Cada vez la zona se encontraba más empinada. Subimos la primera montaña. Otro paso de peatones. Esta vez las lineas blancas que lo formaban estaban más oblicuas, tuvimos que parar, ya que varios coches se acercaban. Cuando pasaron pudimos atravesar la carretera fácilmente. Otra montaña. Ahora estaba plana. De nuevo algunas flores y pequeños matorrales y arbustos azuraban la zona.
Un camino de tierra empinado se nos situaba en frente de nuestros ojos. Mario me volvió a coger de la mano y se situó delante mía. Comenzó a subir por ese camino de tierra, un poco complicado, pero no imposible. Ahora se podía apreciar una vista muy agradable de toda la ciudad. Andamos un poco más y en el lugar adecuado Mario, sacó de su mochila una toalla. La extendió en el suelo, encima de pequeñas plantas que crecían en él.
-Siéntate cariño.-Yo obedecí, nos sentamos frente a un matorral grande y alto que se diferenciaba fácilmente.
Volvió a abrir su mochila y sacó algo de comida.
-mmm... ¡qué hambre!
-Es un pastel.Lo he hecho para ti.Yo ya lo he provado, ahora te toca a ti.-Dijo alegre.
-¿Y si no lo pruebo?-Dije con una sonrisa.
-Te como... a besos.
-¿Hay otra opción?
-Si... comerte a bocados.
-mmm... pues entonces prefiero la primera...-Los dos sonreimos. De pronto se me tiró encima y empezó a besarme por el cuello, hasta rozar mis labios.
-¡Me estás haciendo daño!-Dije bromeando y sonriendo a la vez. Mario empezó a reirse. Después nos sentamos de nuevo y nos colocamos la ropa que de habernos tirado se nos había descolocado. Sacó el pastel y lo sirvió en dos platos.
-Venga, pruébalo cariño.-Me ofreció.
-Vale... pero no tendrá veneno... ¿no?-Dije bromando.
-No, pero ten cuidado ¡que muerde!-Los dos volvimos a sonreir.
Cogí el trozo de pastel y despacio me lo introducí en la boca.
-¡Dios! ¡Está buenísimo!-Pero antes de continuar se dio cuenta de que aquello no solo era pastel.

Por otro lado...
-¡Dímelo! ¿Qué es lo que no sé?
-Te he dicho mil veces que lo sabes todo y que no hay nada que no sepas...-Le aseguró Natalia.
-Menti...
-¡Ni se te ocurra mencionar esa palabra contra tu madre!-Le interrumpió.
-¡Mentirosa!-Gritó Javié.-¡Me estás engañando! ¡Mentirosa!-Fueron las últimas palabras para que Natalia, su madre , lo mandara a su habitación. ¿Qué le estaba ocultando? Se sentó en su cama y cogió su ipod. Puso los auriculares en sus oídos y dándole al "play" empezó a sonar una música. Una lágrima le resvaló por su mejilla. Rápidamente Javié pudo notarlo. Con una mano se tocó, y verdaderamente estaba llorando.
Algo en su corazón le anunciaba que no estaba bien. Su madre le estaba mintiendo... y no era la primera vez...

Hace unos cinco meses...
-¡Javié! ¡Me voy a comprar! Quédate aquí y no te vallas, que no tardaré mucho,además papá está a punto de llegar-Decía Natalia.
-¡Vale, mamá!-Natalia abrió la puerta de su casa, de Madrid. Era un día de verano bastante soleado. Empezó a andar, hasta que topó con unas vallas que rodeaban una zona en la que había policías y en ella  su marido.
-¡Cariño! ¿Qué haces aquí?
-Eh... nada...
-¿Y eso qué es?-Señaló Natalia a una bolsa de plástico grande y cerrada.
-Nada, no te...te preocupes...que...no...es nada...-Dijo titubeando.Natalia intentó acercarse hacía esa extraña bolsa que le resultaba familiar. Julián, intentó impedírselo, pero la furia de Natalia cada vez era más fuerte hasta que llegó a esa bolsa. Era ella. Su vecina. Una anciana loca, mayor,pelo blanco y dientes gastados. Ella.
-¡Qué! ¡Pero...¡ Está...-A Natalia casi no le salían las palabras, varias lágrimas empezaron a azorarle los ojos.-Está muerta...-Dijo bajo. Su marido la abrazó, pero en seguida un policía se acercó.
-Venga usted ahora mismo.-El policía le tiró del brazo para llevárselo dejando así a Natalia sola. La chica se quedó paralizada cuando observó como el policía hablaba con su marido.
-Yo no tengo nada que ver, señor policía. Iba con unos amigos borrachos, estos...la atropeyaron.-Las últimas palabras de Julián le hicieron tragar saliva.
-Tendrá que ir a Juzgado.Está usted acusado.-Julián se dirigió a Natalia y se lo explicó todo. Esta entró no lo podía creer, tantas cosas de repente...

-¡Hola papá!-Sonrió Javié cuando entraron a casa.
-Hola...hijo...-Dijo casi sin hablar.
-¿Te pasa algo papá?
-Nada... voy a descansar.
Así pasaron los días hasta que llegó la gran hora, la hora en la que Julián llegó al juzgado. Se presentó allí con sus amigos. Aunque en esos momentos ya ni los podía llamar así. Estos lo acusaron tras varias propuestas y tras Julián defenderse de estas acusaciones. Pero no sirvieron de nada. Julián quedó en prisión.
-¿Y papá?-Preguntó Javié tras dos días sin que su padre apareciera.
-Se ha ido de viaje.
-No me lo creo...
-¡Se ha ido de viaje!-Levantó la voz Natalia, casi comenzaba de nuevo a llorar pero lo pudo evitar.
-¡Que no me lo creo!-Gritó Javié.
-¡¡¡Tu padre y yo nos hemos divorciado!!!-Aquellas palabras hicieron que Javié se dirigiera a su cuarto, corriendo,sin pensar...

domingo, 8 de mayo de 2011

Capítulo 23-Demasiadas preguntas.

Lunes por la tarde...
-¡Javié! Que sepas que se suman muchos más días a tu castigo... ¡un mes más!
-Vale.
-¡ah! ¿Te da igual?
-Si.-Sonrió Javié entre dientes.
-¡Me pones de los nervios! ¡Pero que esto no quedará así... ¿vale?
-Me da igual como quede, yo no me voy.
-¡Já! Javié, hablamos luego, que Fran está a punto de llegar...
-¿Has hablado con papá, verdad?-Esa pregunta alarmó a Natalia.

Hace unas horas...
-Lo siento... -Se arrepintió Natalia. Ya eran las ocho y nada de lo planeado había ocurrido. Javié acababa de desayunar. Hoy se iría andando. Normalmente le llevaba Fran, pero hoy no. Empezó a andar, mirando al suelo, pensando en su madre. ¿Por qué querría irse, y separarle de sus amigos?, muchas cosas le rondaban por la cabeza, pero ninguna respuesta había en ella... De pronto acercándose a unos arbustos pudo oir una voz, casi podría decir que era su madre....
-Pero, entonces, ¿te descubrieron?-Preguntó Julián.
-Si,bueno no, haber... me vieron rara, Javié si lo sabía pero no intulló para qué íbamos, le dije que eso no le importaba...De todas formas, él no sabe que estás en...
-¡Dios! ¿Y ahora que hacemos? ¡No pienso esperar más...!
-Pero,  ¡cariño!...-Javié no lo pudo evitar más y salió corriendo.¿Por qué su madre estaba así, tan de repente? ¿Qué no sabía qué?, demasiadas preguntas para unos pocos minutos.
-¡Ya sé lo que haré! ¡Me voy a escapar!
-¡No! Eso será peor Julián...
-¡Me da igual!-Un sonido seco y la llamada finalizó. Se había agotado el tiempo de esta.

-¡Cariño!-Me saludó Mario.
-¡Amor mío!-Contesté.
-¿Qué harás esta tarde?
-Tengo que hacer deberes... pero, ¡da igual!
-¡Bien! Pues, ¿te paso a recoger a las siete?
-¡Vale!
-Perfecto, me voy preparando. Te quiero.
-Te quiero.-Nos despedimos. En esos días había pasado de todo; Primero conocí a Mario, luego mi hermana y Samuel empezaron a salir,  despues quedamos en casa de Estrella, y algunos se durmieron con calmantes. Luego mi primera cita con Mario y por último lo de Javié, su madre quería que volvieran a vivir en Madrid.  Todo eso en muy pocos días pero pronto tendría mi segunda cita con Mario.
Volví a pensar en él, en lo que habíamos vivido ese sábado por la tarde en el parque, cuando nos besamos. Cuando me cogió la mano y me llevó al centro del este donde nos volvimos a besar, todo eso... bajo la lluvia. Lo más bonito es que era el chico más guapo y agradable que había conocido. En mi vida me había enamorado de muchos... del instituto,de mi barrio, en verano, en todos lados... pero él era distinto. Era especial.
Un sonido agudo indicó que alguien llamaba por teléfono.
-¡Coged! -Gritaban Carol y Tamy desde sus cuartos. Rápidamente corrí hacia el teléfono. Lo cogí.
-¿Sí?
-Hola, soy Estrella.
-¡Hi!-Dije en un tomo bromista.
-¡Hello!-Siguió la broma. Las dos sonreimos cada una por un lado de la linea.
-¿Qué haces?
-Pues nada... que he quedado con Mario.
-¿Si?-Sonrió para sí,sorprendida.
-¡Si! , Pero,¿qué me pongo?-Dije, emocionada.
-mmm... Pués-Estrella se asomó por la ventana. Ya no aparecían señales de que llovería.-No creo que llueva, asique ponte unos short con medias y una camiseta del color que veas.
-¡Vale!-Me situé frente al armario y empezé a ojear las camisetas que tenía.-¡Ya sé! Me pondré los short con la nueva camiseta de woman secret, la que nos compramos juntas.
-¡Ah, sí! vale, pues perfecto... así te mirará más. ¿Y qué habéis pensado hacer?
-No lo sé, me imagino que me llevará a algún lugar romántico... -Sonreímos.
-¡Qué suerte tienes!-Dijo Estrella.
-¿Yo? Sí, mucha suerte...-Estrella puso cara de extraño.-Suerte de tener una amiga como tú.
-¡aaaaaah! ¡Te quiero!
-¡Que yo también!-Nos reímos.-Bueno, cariño, que te voy dejando ya, que dentro de una hora más o menos llegará Mario.
-Vale, que te lo pases genial.
-Muchas gracias, adios, te quiero.
-Adios, te quiero.

jueves, 5 de mayo de 2011

Capítulo 22-Alivio.

Nosotras nos reíamos a carcajadas. Samuel por otro lado también se rió de lo buena qe había sido esa llamada al movil de Natalia, fingiendo que era de orange, no pudo continuar la conversación porque el saldo se le acabó. 

-¿Natalia?- Llamó mi padre.Por el momento Fran si trabajaba, pero no se levantaba tan pronto. En cambio Natalia no, asique le extrañó. Ella, despacio sin que Fran la escuchara, se acercó al baño donde llamó a la puerta.
-¿Quién es?-Preguntaron desde dentro.
-¡Soy yo! ¡Dios mío, Javié! ¡¿Ahora como nos vamos?!¡Ya puedes estar saliendo de aquí!-Gritaba.
-No, te he dicho que no saldré.
-¡Sal! ¡O derrivo la puerta!
-Derriva la puerta.
-¡Que no me contestes! Fran estaba dormido, ¿cómo se ha enterado?
-No lo se. Han llamado por teléfono...
-¿A estas horas?
-Si, ya sabes como son algunos...
-¡Vámonos ya!-Natalia levantó la voz. Fran que estaba mirando por todos lados acudió diréctamente al lugar de donde procedía el ruido. Allí , se encontró a Natalia.
-¿Qué haces aquí?-Preguntó mi padre.
-Enn....-En ese momento Javié abrió la puerta y miró sonriente a su madre, luego se giró y se subió a su cuarto.-Nada... no sabía dónde estaba Javié. ¿Quién ha llamado?
-No lo sé, cuando he ido a cogerlo ya habían colgado.
-Bueno.. pues... yo me voy para arriba...-Dijo Natalia empujando la maleta hacía la otra habitación sin que mi padre pudiera notarlo.
-Bueno, son las seis y media de la mañana, es temprano, pero ya no creo que pueda dormir, voy a desayunar.
-Vale, yo... me voy... para arriba.-Dijo titubeando.
-¿Te pasa algo? Estás un poco rara...
-¡Que va! Me voy fuera a tomar el aire...-Mi padre al escuchar eso se extrañó. Natalia abrió la puerta de su casa. Empezó a andar, mientras sacó su movil y llamo a Julián, ahora mismo tendrían que estar cogiendo el tren.

-¡Buenos días, Estrella!
-¡Hola Pauline!- Nos dimos un abrazo muy largo.-¡Enhorabuena!
-Gracias...
-¿Qué te pasa?
-Es por lo de Javié, que no quiero que se valla...
-Esque no se irá.
-Hoy hemos llamado a mi padre para que se despertara y se diera cuenta pero no sabemos si ha valido la pena.
-¡Claro que habrá valido la pena! ¡Mira! ¡Allí está Javié!
-¡Javiéééé!-Gritamos las dos. Él se acercó, corriendo. La profesora venía de lejos.
-¡Hola! ¿Habéis llamado vosotras por la mañana?
-¡Sí! ¡Dios! ¿Cómo ha ido?
-Pués me metí en el baño para que mi madre no me obligara a irme y llamaron por teléfono a casa pero cuando tu padre lo cogió, colgaron. Después llamaron al movil de mi madre y no se lo que pasó.
-Fui yo.-Se escuchó una voz.
-¡Samuel!-Sonrió.
-La llamé y le dije que era de Orange, le metí tema pero mi movil al rato se cortó, se me acabó el saldo... pero creo que dio tiempo.
-Si, después vino a sacarme del baño pero en seguida llegó tu padre, Pauline y pilló a mi madre. Pero puso una excusa... yo me subí para arriba...
-¡No te preocupes Javié! ¡Que al menos estás aquí! -Le animó Estrella, que se acercó a darle un beso.
 Despues yo, me acerqué también y le abracé, pero despues vinieron mis hermanas y hicieron lo mismo. Samuel se quedó un poco solo.
-Me llamo ignoro...-Todas sonreimos, nos separamos de Javié y acudimos a Samuel. Tamara a parte de un abrazo le dió un beso.
-¡Me voy! ¡Gracias por todo!
-¡De nada Javié! - Gritamos casi al unísono.
Las clases del lunes fueron rápidas. Por la tarde hice los deberes y nos preparamos para un nuevo día.