-Que situación más complicada.-Se quejó Samuel tras Javié contarle todo lo del autobús.
-Ni que lo digas... estoy fatal... tío, mi madre... que no es una mujer cualquiera, que es mi madre.-Se lamentó Javié sentado en el bordillo de la entrada de su casa. Samuel había llegado hacía unos minutos.
-Es verdad.-Samuel se acercó a Javié y le pasó el brazo por encima.
-Gracias Samuel.
-Para eso están los amigos.-Sonrió.
Yo estaba en mi casa, despierta,ya desayunada y tumbada en el sillón viendo la televisión. Carol y Tamy
dormían, ellas siempre se despertaban a las tantas.Mi madre también dormía. Yo,cuanto antes, mejor. Cogí mi móvil y llamé a Mario, tenía ganas de hablar con él, me encerré en mi cuarto.
-¡Cariño!-Me saludó.
-¡Cari! ¿Cómo vas?
-Muy bien, son cinco horas de viaje... pero bueno, ¿sábes qué?
-¿Qué?-Me intrigué.
-Que está aquí, en el autobús, Natalia, la madre de Javié.
-¡Ala! Pero... ¿va con Javié?
-¡Que va!, le ha dejado una carta a Javié y a tu padre diciéndole que no les busquen.
-¿Quéé? Voy a llamarlo ahora mismo, ¡dios! ¡Estoy flipando! Pobre de mi padre y de Javié... ¡Esa mujer es... esa mujer es una bruja! -Dije de mal humor.
-De verdad... ahora mismo Javié está con Samuel en su casa, a ido en cuanto antes allí, para estar con él.
-Dios... y tú ¿qué? ¿estás bien?
-Sí, perfectamente, llevo ya tres horas de viaje...-Comentó Mario.
-Cuando llegues me das un toque y si puedo te llamo, ¿vale?-Le dije.
-¡Vale amor!
-Bueno, te dejo, ¡te quiero!-Me despedí.
-¡Te quiero!-Y colgué.
domingo, 17 de julio de 2011
sábado, 16 de julio de 2011
Capítulo 28-Hacía Madrid.
"Javié, he salido hacía Madrid, siento mucho no haberte contado nada, te enterarás pronto, créeme, durante estos días Fran estará a tu cargo, él tampoco sabe nada. No me busquéis no se si nos volveremos a ver."
Sí, así estaba bien.Natalia se había puesto cómoda, unos pantalones largos vaqueros y una camiseta de manga larga verde. Mi padre estaba de noches, volvería en media hora, para las ocho y media. Su trabajo consistía en ser recepcionista en un hotel. Natalia se llevó una bolsa con un par de ropa , algo de comida para el autobús y por supuesto dinero.Dejó la carta en el cuarto de su hijo y con un poco de tristeza, no mucha, ya que a ella lo único que le importaba era su marido, salió hacía la parada del autobús. Cogió el de las ocho y cinco.
-Buenos días, ¿va para Madrid?-Preguntó.
-Sí, sube, cinco horas.
-Vale,tome.-Le dió el dinero. Se sentó detrás. Un chico con una gorra azul,unos vaqueros piratas y una camiseta blanca le resultó familiar, se sentó al principio del autobús, pero no lo reconoció. No le dio importancia. Colocó su bolsa en los pies y cogió una botella de agua que había metido antes de salir. Bebió. Estaba fría, recién sacada del frigorífico. Seguramente aguantaría todas las horas de autobús, la temperatura no era muy alta. En ese momento el autobús empezó a arrancar. Pasaron por un termómetro. Diez grados.
Hace unas horas...
Siete de la mañana. Hora de levantarse. Mario saldría hoy en el autobús hacia Madrid. Se sentó en la cama, se estiró y se levantó. Eligió la ropa que se iba a poner; unos piratas,camiseta blanca y su gorra azul. Bajó a la cocina, se puso un baso de leche con colacao. Estaba solo. Ni un ruido. Ayer,por la noche, preparó su maleta con varias camisetas y pantalones y un par de zapatos.
Después de desayunar cogió su maleta y se dirigió a la parada del autobús.Cogería el de las ocho y cinco. Ocho en punto. Cinco minutos para que llegara. En frente había una librería. Con su maleta fue cargando hasta allí.
-Buenos días, ¿me da aquella revista?-Preguntó.
-Sí, tome.
-¿Cuánto es?
-Uno con veinte.-Contestó.
-Vale, pues... deme también aquella caja de chicles. ¿Cuál es el total?-Preguntó al darle los chicles.
-Pues... uno con setenta.-Le contestó el librero.
-Gracias,hasta luego.-Tras darle el dinero salió de la librería. Allí estaba el autobús. Subió, le entregó el dinero al conductor. Al entrar observó que una mujer, alta, con una camiseta verde y unos vaqueros le miraba descaradamente. ¿Era quien imaginaba?
Javié se quedó parado. No sabía que hacer. Ni que decir. No sabía nada. Se acababa de levantar, imaginaba que Fran estaría ya allí, fue arriba, a su habitación. Estaba dormido. No quería despertarlo, acabaría de llegar. Eran las once de la mañana. Llamó rápidamente a Samuel.
-¿Sí?-Le cogió una voz grave.
-¿Samuel?
-No, jaja soy su padre, un momento, ahora se pone.-tres segundos.-¿Sí?
-¡Samuel! Soy Javié.
-Mira a ver si llamas mas pronto ¡eh!- Dijo bromeando.
-Sí,pero es urgente...
-¡Dime!
-Mi madre, que se ha ido.-Le explicó Javié.
-¿A dónde?
-A Madrid.
-¿Quééé? ¿Qué dicees?-Se alarmó Samuel.
-Lo que oyes. Me a dejado una nota. Dice que no le busquemos que no sabe si nos volveremos a ver...-La voz de Javié cambió al pronunciar esas palabras. Una lágrima le recorría la mejilla.
-Javié, tranquilo, iremos a...
-El autobús se habrá ido ya.
-Tío... lo tienes crudo.
-Lo sé.
-Lo siento...
-Ya...-En ese momento Javié recibió una llamada al móvil.-¡Eih Samuel! es Mario, espera un momento, no te vayas eh.
-Si, si, no me voy.
-¿Mario?
-Javié, no puedo hablar muy alto, estoy en el autobús hacia Madrid, porque mi abuela se a puesto mala y me quedo todo el fin de semana, al entrar en el autobús... me he encontrado a tu madre, pero he echo como si no la viera.-Contó Mario.
-¿Quéé? ¡Dios! Nos a escrito una carta a Fran y a mí, dice que no le busquemos, que no sabe si la volveremos a ver.-Javié se encontraba raro, no creía que esto estubiera pasando.
-¿Javié?-Se escuchaba en el otro lado a Samuel.-¿Qué pasa?-La voz de Samuel era de estresamiento.
-Ahora te cuento Samuel. Aber... Mario... ¿Qué hacemos?-Preguntó Javié sin saber que hacer.
-Puedo intentar seguirla.
-Síguela.
Sí, así estaba bien.Natalia se había puesto cómoda, unos pantalones largos vaqueros y una camiseta de manga larga verde. Mi padre estaba de noches, volvería en media hora, para las ocho y media. Su trabajo consistía en ser recepcionista en un hotel. Natalia se llevó una bolsa con un par de ropa , algo de comida para el autobús y por supuesto dinero.Dejó la carta en el cuarto de su hijo y con un poco de tristeza, no mucha, ya que a ella lo único que le importaba era su marido, salió hacía la parada del autobús. Cogió el de las ocho y cinco.
-Buenos días, ¿va para Madrid?-Preguntó.
-Sí, sube, cinco horas.
-Vale,tome.-Le dió el dinero. Se sentó detrás. Un chico con una gorra azul,unos vaqueros piratas y una camiseta blanca le resultó familiar, se sentó al principio del autobús, pero no lo reconoció. No le dio importancia. Colocó su bolsa en los pies y cogió una botella de agua que había metido antes de salir. Bebió. Estaba fría, recién sacada del frigorífico. Seguramente aguantaría todas las horas de autobús, la temperatura no era muy alta. En ese momento el autobús empezó a arrancar. Pasaron por un termómetro. Diez grados.
Hace unas horas...
Siete de la mañana. Hora de levantarse. Mario saldría hoy en el autobús hacia Madrid. Se sentó en la cama, se estiró y se levantó. Eligió la ropa que se iba a poner; unos piratas,camiseta blanca y su gorra azul. Bajó a la cocina, se puso un baso de leche con colacao. Estaba solo. Ni un ruido. Ayer,por la noche, preparó su maleta con varias camisetas y pantalones y un par de zapatos.
Después de desayunar cogió su maleta y se dirigió a la parada del autobús.Cogería el de las ocho y cinco. Ocho en punto. Cinco minutos para que llegara. En frente había una librería. Con su maleta fue cargando hasta allí.
-Buenos días, ¿me da aquella revista?-Preguntó.
-Sí, tome.
-¿Cuánto es?
-Uno con veinte.-Contestó.
-Vale, pues... deme también aquella caja de chicles. ¿Cuál es el total?-Preguntó al darle los chicles.
-Pues... uno con setenta.-Le contestó el librero.
-Gracias,hasta luego.-Tras darle el dinero salió de la librería. Allí estaba el autobús. Subió, le entregó el dinero al conductor. Al entrar observó que una mujer, alta, con una camiseta verde y unos vaqueros le miraba descaradamente. ¿Era quien imaginaba?
Javié se quedó parado. No sabía que hacer. Ni que decir. No sabía nada. Se acababa de levantar, imaginaba que Fran estaría ya allí, fue arriba, a su habitación. Estaba dormido. No quería despertarlo, acabaría de llegar. Eran las once de la mañana. Llamó rápidamente a Samuel.
-¿Sí?-Le cogió una voz grave.
-¿Samuel?
-No, jaja soy su padre, un momento, ahora se pone.-tres segundos.-¿Sí?
-¡Samuel! Soy Javié.
-Mira a ver si llamas mas pronto ¡eh!- Dijo bromeando.
-Sí,pero es urgente...
-¡Dime!
-Mi madre, que se ha ido.-Le explicó Javié.
-¿A dónde?
-A Madrid.
-¿Quééé? ¿Qué dicees?-Se alarmó Samuel.
-Lo que oyes. Me a dejado una nota. Dice que no le busquemos que no sabe si nos volveremos a ver...-La voz de Javié cambió al pronunciar esas palabras. Una lágrima le recorría la mejilla.
-Javié, tranquilo, iremos a...
-El autobús se habrá ido ya.
-Tío... lo tienes crudo.
-Lo sé.
-Lo siento...
-Ya...-En ese momento Javié recibió una llamada al móvil.-¡Eih Samuel! es Mario, espera un momento, no te vayas eh.
-Si, si, no me voy.
-¿Mario?
-Javié, no puedo hablar muy alto, estoy en el autobús hacia Madrid, porque mi abuela se a puesto mala y me quedo todo el fin de semana, al entrar en el autobús... me he encontrado a tu madre, pero he echo como si no la viera.-Contó Mario.
-¿Quéé? ¡Dios! Nos a escrito una carta a Fran y a mí, dice que no le busquemos, que no sabe si la volveremos a ver.-Javié se encontraba raro, no creía que esto estubiera pasando.
-¿Javié?-Se escuchaba en el otro lado a Samuel.-¿Qué pasa?-La voz de Samuel era de estresamiento.
-Ahora te cuento Samuel. Aber... Mario... ¿Qué hacemos?-Preguntó Javié sin saber que hacer.
-Puedo intentar seguirla.
-Síguela.
Capítulo 27- Una vez más.
-¡Ha contestado!-Grité emocionada tras ver un mensaje privado suyo, de Mario.
-¿Qué pone? ¿Qué pone?-Preguntó intrigada Estrella.
-Te leo: "Cariño, me alegro que no haya pasado nada, perdona por no contestar, no estuve ayer por la tarde, me tuve que ir a casa de Samuel, porque mi abuela se ha puesto mala y mis padres han tenido que ir a Madrid, a verla, no me llevé el móvil, lo siento.Te quiero"
-¡Que bonito! tía... pobrecito-Dijo Estrella.
-Sí... Voy a llamarlo.-Dije.
Toc toc.-En ese momento llamaron a la puerta.
-Pauline, ha venido alguien a verte.-Dijo mi madre con una sonrisa. Extrañada bajé corriendo y Estrella se quedó en mi cuarto. Por el filo de la puerta que estaba entornada pude verlo. ¡Era él! rápidamente me fui al baño me arreglé un poco el pelo, me coloqué el collar que me regaló y me acerqué a la puerta.
-¡Mario! -Me tiré entre sus brazos y nos fundimos en un beso dulce.-Ahora mismo te iba a llamar.
-¿Sí? Es que vengo de casa de Samuel, he pasado allí toda la noche, me dejé el móvil en casa-Me dijo.
-No importa, ¿cómo está tu abuela?
-Pues... bien... no va mal, pero fue un susto. Mis padres se quedaran todo el fin de semana. Yo me voy mañana... a Madrid.-Mi cara cambió.
-¡Hola!-Se escuchó a Estrella.
-Jo...¡Pues llévate el móvil!-Continué.
-¿Hola?
-Sí, lo llevaré, solo para llamarte a ti.
-oh, ¡te quiero!-Otro beso.
-¿Hola?
-¡Hola Estrella!-Saludamos los dos. Estrella puso cara de enfado.
-Ya os vale...llevo aquí tres minutos y no os habéis dado cuenta.
-Lo sentimos, venga, ¿te vienes?
-¿A dónde?
-A dar un paseo.
-A... no, gracias, ya me iba.-Estrella salió fuera y se despidió.-¡Adios!
-¡Estrella!-Desapareció.
-Bueno, ¡Tú y yo...! ¡Solos!
-Sí, ¡solos!-Sonreímos. Otro beso.-¿Vamos?
-Vamos.
"Me voy a escapar" Esa fue la última frase que pronunció su marido, Julián. ¿Lo haría de verdad? No lo sabía... pero no podía quedarse así. ¿Qué podría hacer? Cuando se escapara saldría en todos los medios de comunicación, radio,televisión,periódico... Natalia estaba dando vueltas por el salón, hacía diez minutos que había llegado de tirar la basura. Javié le había vuelto a insistir que le contara todo, pero Natalia se había negado.Se acercó a la cocina y cogió un vaso de agua natural. Mientras, iba pensando. Si, lo llamaría otra vez.Cogió su móvil y marcó el número de la prisión. Varios bip sonaron, pero nadie atendió.Tendría que irse, de nuevo. Pero ¿hoy? Ya no, eran las once y media de la noche. Mañana, por fin, si las cosas no salía mal, mañana estaría en Madrid.
Sábado, ¡por fin Sábado! puf... que hartura de semana. La que viene terminaría el curso, y por fin, ¡a disfrutar! Ayer, estuve con Mario, fuimos al parque, compramos bebidas y pasamos allí toda la tarde. Él por la mañana se iría a Madrid, con su familia, se quedaría allí todo el fín de semana. Después nos despedimos con un beso,varias palabras dulces,sinceras y con un "Te quiero".
miércoles, 13 de julio de 2011
Capítulo 26- Otra oportunidad.
En el comedor solo se escuchaban los ruidos de los cubiertos y los platos.Natalia estaba sentada en la mesa a un lado, y Javié a otro, él había llegado más tarde y se había puesto lejos de su madre. Durante la cena no hablaron ni discutieron nada.
Javié se levantó de la mesa y llevó su plato a la cocina. Subió a su habitación,encendió su ordenador y se conectó al tuenti.
-¡Javiéé!-Samuel, fue el primero en hablarle.-¿Qué tal?
-Hola Mario. Bueno... mal...mi madre no ha hablado durante toda la cena.
-¡Dios! ¿Y cuando va a querer contártelo?
-Ni idea...-Samuél se desconectó. Esa sería de las muchas veces que se le fue el Internet. Al minuto empecé ha hablarle yo.
-Hola-Saludé nada más verlo conectado.
-Hola
-Qué, ¿Cómo te va con lo de tu madre?
-Pues ahora mismo no muy bien...
-Pues vaya... Javié, que sepas que me tienes aquí para lo que sea.-Comenté.
-Gracias Pauline.-Agradeció Javié.
-Si te quieres dar una vuelta con nosotras para despejarte, no tienes más que pedírmelo.
-Gracias,en serio.
-No me lo agradezcas.
-Puf, esque...es una situación difícil. Cuando mi madre quiere hablar conmigo le contesto y me siento muy mal por ello.-Comentó Javié.
-Javié, cuando tu madre te hable deberías de contestarle bien, quizás si no te lo ha contado ha sido para no alarmarte, seguramente tendrá su motivo. -Intenté ayudar.
-No lo había pensado, la verdad es que no hemos hablado bien desde que me enteré. Por cierto ¿y Carol?.
-¿Carol?-Me extraño esa pregunta.-Pues, en su habitación, ¿quieres que le diga algo?
-emm... no, gracias, no...
-¿Javié? ¿Te pasa algo respecto a ella?
-No, ¡que va!
-aa... ¡vale!-Dije con una carita sonriente al final de la frase.
Era de noche, las diez y media en punto. Un silencio profundo cubría la habitación. La oscuridad obligaba a Javié a encender su lámpara. Una llamada a la puerta rompió el silencio. Natalia entró a su habitación.
-Javié, voy a llevar la basura, ahora vuelvo.
-Mamá...
-Dime.-Se extrañó su madre.
-¿Cuándo lo sabré?-Natalia hizo muecas de estar pensando.-Porfavor...
-Hijo... es complicado, y una historia muy larga.
-Mamá, soy tu hijo, debo de saberlo.
-Javié, lo siento, pero en estos momentos no te puedo explicar nada, te enterarás más tarde. Ahora mismo no lo entenderías.
-¡Mamá! Por favor...
-Lo siento.-Natalia se dirigió a la puerta y se fue.
-Siéntate jovencita.-Me ordenó mi madre.-Esto te pertenece, ¿cierto?-Mi madre me mostró el collar. "¿qué?, ¿Qué hacía mi madre con eso? ¿Cómo había llegado a sus manos?"
-e... sí...
-Me lo encontré en la bañera.-"ahora lo entiendo, me tropecé en la ducha y debió caerse" -Cariño, esto es difícil... hoy por la tarde me ha llamado tu tutora. Dice que estás empeorando en tus notas.
-¿Qué? Pero mamá...
-Espera, creo que es por ese chico... Pauline, tú siempre has sacado buenísimas notas, igual que tus hermanas, y aún tienes catorce años, y ya tienes novio...
-¡Mamá! ¡Yo lo quiero! - Grité.
-Lo sé hija, lo sé. Todos hemos pasado por eso. Pero eres muy chica. Super chica. ¿cuántos años tiene?-Preguntó mi madre.
-Dieciseis.-Mi madre puso cara de asombro.- ¿Qué pasa mamá? En el amor no importa la edad, solo importa querernos mutuamente.
-Lo sé. Pero no puedes permitir que un chico haga que tu vida cambie; no estás en casa, sacas peores notas, llegas a las tantas y sin explicaciones... No puede ser.
-Mamá, por favor, dame una oportunidad, te prometo que estudiaré y sacaré buenas notas, te lo prometo.
-Está bien... ¡Solo una!-Sonrió mi madre. Sonreí yo.-Ahora, toma.-Me dio mi madre el colgante y me lo puse.
Rápidamente fui a mi habitación y cogí mi movil. Llamé a Mario para contarle lo que había pasado. Un bip,dos,tres... no cogía, seguí esperando un poco más. Colgué. Volví a llamar. Nada.
La mandé un mensaje privado a Mario. Decía; "¡Cariño! mi madre ha encontrado mi collar, me ha estado explicando que no puedo, no puedo seguir sacando notas bajas, ni no estar en mi casa, ni dar explicaciones de lo que hago... le he pedido una oportunidad. Me la ha dado. ¡Quiero contactar contigo! Te he llamado, y no lo has cogido. Cuando recibas este mensaje, llámame.
Te quiero."
-¡Javiéé!-Samuel, fue el primero en hablarle.-¿Qué tal?
-Hola Mario. Bueno... mal...mi madre no ha hablado durante toda la cena.
-¡Dios! ¿Y cuando va a querer contártelo?
-Ni idea...-Samuél se desconectó. Esa sería de las muchas veces que se le fue el Internet. Al minuto empecé ha hablarle yo.
-Hola-Saludé nada más verlo conectado.
-Hola
-Qué, ¿Cómo te va con lo de tu madre?
-Pues ahora mismo no muy bien...
-Pues vaya... Javié, que sepas que me tienes aquí para lo que sea.-Comenté.
-Gracias Pauline.-Agradeció Javié.
-Si te quieres dar una vuelta con nosotras para despejarte, no tienes más que pedírmelo.
-Gracias,en serio.
-No me lo agradezcas.
-Puf, esque...es una situación difícil. Cuando mi madre quiere hablar conmigo le contesto y me siento muy mal por ello.-Comentó Javié.
-Javié, cuando tu madre te hable deberías de contestarle bien, quizás si no te lo ha contado ha sido para no alarmarte, seguramente tendrá su motivo. -Intenté ayudar.
-No lo había pensado, la verdad es que no hemos hablado bien desde que me enteré. Por cierto ¿y Carol?.
-¿Carol?-Me extraño esa pregunta.-Pues, en su habitación, ¿quieres que le diga algo?
-emm... no, gracias, no...
-¿Javié? ¿Te pasa algo respecto a ella?
-No, ¡que va!
-aa... ¡vale!-Dije con una carita sonriente al final de la frase.
Era de noche, las diez y media en punto. Un silencio profundo cubría la habitación. La oscuridad obligaba a Javié a encender su lámpara. Una llamada a la puerta rompió el silencio. Natalia entró a su habitación.
-Javié, voy a llevar la basura, ahora vuelvo.
-Mamá...
-Dime.-Se extrañó su madre.
-¿Cuándo lo sabré?-Natalia hizo muecas de estar pensando.-Porfavor...
-Hijo... es complicado, y una historia muy larga.
-Mamá, soy tu hijo, debo de saberlo.
-Javié, lo siento, pero en estos momentos no te puedo explicar nada, te enterarás más tarde. Ahora mismo no lo entenderías.
-¡Mamá! Por favor...
-Lo siento.-Natalia se dirigió a la puerta y se fue.
-Siéntate jovencita.-Me ordenó mi madre.-Esto te pertenece, ¿cierto?-Mi madre me mostró el collar. "¿qué?, ¿Qué hacía mi madre con eso? ¿Cómo había llegado a sus manos?"
-e... sí...
-Me lo encontré en la bañera.-"ahora lo entiendo, me tropecé en la ducha y debió caerse" -Cariño, esto es difícil... hoy por la tarde me ha llamado tu tutora. Dice que estás empeorando en tus notas.
-¿Qué? Pero mamá...
-Espera, creo que es por ese chico... Pauline, tú siempre has sacado buenísimas notas, igual que tus hermanas, y aún tienes catorce años, y ya tienes novio...
-¡Mamá! ¡Yo lo quiero! - Grité.
-Lo sé hija, lo sé. Todos hemos pasado por eso. Pero eres muy chica. Super chica. ¿cuántos años tiene?-Preguntó mi madre.
-Dieciseis.-Mi madre puso cara de asombro.- ¿Qué pasa mamá? En el amor no importa la edad, solo importa querernos mutuamente.
-Lo sé. Pero no puedes permitir que un chico haga que tu vida cambie; no estás en casa, sacas peores notas, llegas a las tantas y sin explicaciones... No puede ser.
-Mamá, por favor, dame una oportunidad, te prometo que estudiaré y sacaré buenas notas, te lo prometo.
-Está bien... ¡Solo una!-Sonrió mi madre. Sonreí yo.-Ahora, toma.-Me dio mi madre el colgante y me lo puse.
Rápidamente fui a mi habitación y cogí mi movil. Llamé a Mario para contarle lo que había pasado. Un bip,dos,tres... no cogía, seguí esperando un poco más. Colgué. Volví a llamar. Nada.
La mandé un mensaje privado a Mario. Decía; "¡Cariño! mi madre ha encontrado mi collar, me ha estado explicando que no puedo, no puedo seguir sacando notas bajas, ni no estar en mi casa, ni dar explicaciones de lo que hago... le he pedido una oportunidad. Me la ha dado. ¡Quiero contactar contigo! Te he llamado, y no lo has cogido. Cuando recibas este mensaje, llámame.
Te quiero."
domingo, 5 de junio de 2011
Capítulo 25-Dentro de un bizcocho.
Sentí algo extraño. Algo dentro del pastel estaba duro. Mario sonrió al verme hacer muecas con la boca.
Cogí el plato que me había dado donde estaba el pastel y lo eché de la boca.Sentí mucha vergüenza en ese acto, pero Mario seguía sonriendo.
-¿De qué te ríes?-Dije un poco molesta tras colocar el pastel en su plato. De pronto vi que en ese trozo había algo. El sol lucía en el fondo. Una luz se notó dentro de los trozos de pastel que había desmenuzados.Acerqué mis manos, extendí los dedos y pude coger un objeto de color plata. Puse una cara de asombro ver que en esa mini placa había unas pequeñas letras. Me acerqué para poder distinguirlas.
-Pauline Y Mario.-Dijo él antes de que yo pudiera leerlas.
-¡¡Me encanta!!-Era un collar. Mario se me acercó y yo me puse de espaldas. Me colocó la cadena y me giré. Después me lanzé sobre él y empecé a besarle.
-Gracias.-Dije.
-Te quiero.-Susurró.
No paraba de darle vueltas a lo ocurrido. No sabía que hacer. Sabía que le había mentido. Pero era su madre... algo muy duro tendría que haber ocurrido para no contárselo. Subió el volumen de su iPod para no poder escuchar sus pensamientos, los pensamientos que le invadían en ese momento. Sintió algún golpe, pero siguió como si nada. Escuchó de nuevo ese golpe.
-¡Aaaah! ¡Dios!-Dijo Javié bajando el volumen de la música.
-Perdona, no contestabas y he entrado.-Era su madre. Javié se quedó quieto. Sin habla.-Quería hablar contigo...
-Pues pierdes el tiempo.
-Javié...
-¡Mamá! ¿Qué? ¡Es la verdad!-Gritó Javié.
-Quería contártelo-Explicó Natalia.
-¡Vete! ¡Vete! Ahora no tengo ganas de hablar...-Javié se puso histérico. Natalia aguantó sus lágrimas, y despacio se dirigió a la puerta y abandonó la habitación.
-¡Pauline!, ¿De dónde vienes? ¿Has estado con Mario? ¿Dónde? ¡Cuenta!-Comenzaron sus hermanas y Estrella, que cuando Pauline había llegado, estaba ya allí, se quedaría a dormir. Empezaron a preguntar, después de una noche tan larga.
-Me a llevado al campo. Podrá sonar algo... pero sí, me ha llevado al campo. Ha hecho un bizcocho el cuál me ha dado para que lo pruebe. Pero de repente he notado algo extraño... algo duro...
-¿Qué era?-Se intrigaron las tres.
-Un collar.
-¡oooooooh!-Exclamaron al unísono.-Qué bonito...-Dijeron en tono pasteloso.
-Es este.-Sonreí y levanté el collar para que lo vieran.
-¡Anda! ¡Qué detallista! -Sonrió Carol.
-¡Si hasta pone vuestros nombres...! -Observó Estrella. Carol y Tamara se acercaron a verlo.
-¡Madre mía! Envidiable...-Empecé a reírme.
-Bueno chicas me voy a duchar y luego nos vemos, Estrella, te quedarás, ¿no?-Pregunté.
-¡Claro que sí!-Contestaron Carol y Tamara a la vez, independientes.-Estrella sonrió. Lentamente salí de la habitación.Antes de llegar al baño me crucé con mi madre.
-Pauline, ¿de dónde vienes?
-De dar una vuelta.
-¿Con quién?
-Con unos amigos...-Quise encubrirlo.
-Bueno,dúchate, la cena estará dentro de unos minutos. Después me ducharé yo.-Avisó mi madre.
-Vale.-Seguí recorriendo lo que me quedaba de pasillo hasta que llegué al baño. Me quité toda la ropa. Me situé frente al espejo. ¿Era verdad lo que me estaba pasando? ¿o era un sueño? Me pellizqué fuertemente en uno de los brazos. Sí, era verdad. Levanté una pierna sobre la bañera y la apoyé en su suelo. Después levanté la otra que se me enganchó en una barra que había lo que hizo que me resbalara. Rápidamente me sujeté a lo primero que ví. No fue suficiente y caí.
-¡Ay!-Dije suavemente.Me hice daño.-¡Ay!-Repetí. Me conseguí levantar.
Cuando terminé de ducharme,salí de la bañera y me enroyé en mi albornoz. Eché la ropa sucia al canasto. Me fui a mi cuarto. Allí cogí el pijama y me lo puse.
-¡Tamara,Carol, Estrella! Vamos a cenar.-Grité.
-¡Ya vamos!-Contestaron. Abrí la puerta de mi cuarto y bajé las escaleras llegando a la cocina. En ese momento mi madre subía para ducharse.
-Vamos, que la cena se enfría.
-Vale,mamá-Sonreí.
Mi madre subió las escaleras pasando por el cuarto de mis hermanas y de nuevo.
-Niñas,venga, a cenar.
-Ya,ya-Sonrieron.
Mi madre abrió la puerta del baño. Se desnudó y se metió en la ducha. Mientras que el agua se deslizaba por su cuerpo, pudo ver algún brillo, que procedía de la esquina de la bañera.
-Pauline y Mario.
Cogí el plato que me había dado donde estaba el pastel y lo eché de la boca.Sentí mucha vergüenza en ese acto, pero Mario seguía sonriendo.
-¿De qué te ríes?-Dije un poco molesta tras colocar el pastel en su plato. De pronto vi que en ese trozo había algo. El sol lucía en el fondo. Una luz se notó dentro de los trozos de pastel que había desmenuzados.Acerqué mis manos, extendí los dedos y pude coger un objeto de color plata. Puse una cara de asombro ver que en esa mini placa había unas pequeñas letras. Me acerqué para poder distinguirlas.
-Pauline Y Mario.-Dijo él antes de que yo pudiera leerlas.
-¡¡Me encanta!!-Era un collar. Mario se me acercó y yo me puse de espaldas. Me colocó la cadena y me giré. Después me lanzé sobre él y empecé a besarle.
-Gracias.-Dije.
-Te quiero.-Susurró.
No paraba de darle vueltas a lo ocurrido. No sabía que hacer. Sabía que le había mentido. Pero era su madre... algo muy duro tendría que haber ocurrido para no contárselo. Subió el volumen de su iPod para no poder escuchar sus pensamientos, los pensamientos que le invadían en ese momento. Sintió algún golpe, pero siguió como si nada. Escuchó de nuevo ese golpe.
-¡Aaaah! ¡Dios!-Dijo Javié bajando el volumen de la música.
-Perdona, no contestabas y he entrado.-Era su madre. Javié se quedó quieto. Sin habla.-Quería hablar contigo...
-Pues pierdes el tiempo.
-Javié...
-¡Mamá! ¿Qué? ¡Es la verdad!-Gritó Javié.
-Quería contártelo-Explicó Natalia.
-¡Vete! ¡Vete! Ahora no tengo ganas de hablar...-Javié se puso histérico. Natalia aguantó sus lágrimas, y despacio se dirigió a la puerta y abandonó la habitación.
-¡Pauline!, ¿De dónde vienes? ¿Has estado con Mario? ¿Dónde? ¡Cuenta!-Comenzaron sus hermanas y Estrella, que cuando Pauline había llegado, estaba ya allí, se quedaría a dormir. Empezaron a preguntar, después de una noche tan larga.
-Me a llevado al campo. Podrá sonar algo... pero sí, me ha llevado al campo. Ha hecho un bizcocho el cuál me ha dado para que lo pruebe. Pero de repente he notado algo extraño... algo duro...
-¿Qué era?-Se intrigaron las tres.
-Un collar.
-¡oooooooh!-Exclamaron al unísono.-Qué bonito...-Dijeron en tono pasteloso.
-Es este.-Sonreí y levanté el collar para que lo vieran.
-¡Anda! ¡Qué detallista! -Sonrió Carol.
-¡Si hasta pone vuestros nombres...! -Observó Estrella. Carol y Tamara se acercaron a verlo.
-¡Madre mía! Envidiable...-Empecé a reírme.
-Bueno chicas me voy a duchar y luego nos vemos, Estrella, te quedarás, ¿no?-Pregunté.
-¡Claro que sí!-Contestaron Carol y Tamara a la vez, independientes.-Estrella sonrió. Lentamente salí de la habitación.Antes de llegar al baño me crucé con mi madre.
-Pauline, ¿de dónde vienes?
-De dar una vuelta.
-¿Con quién?
-Con unos amigos...-Quise encubrirlo.
-Bueno,dúchate, la cena estará dentro de unos minutos. Después me ducharé yo.-Avisó mi madre.
-Vale.-Seguí recorriendo lo que me quedaba de pasillo hasta que llegué al baño. Me quité toda la ropa. Me situé frente al espejo. ¿Era verdad lo que me estaba pasando? ¿o era un sueño? Me pellizqué fuertemente en uno de los brazos. Sí, era verdad. Levanté una pierna sobre la bañera y la apoyé en su suelo. Después levanté la otra que se me enganchó en una barra que había lo que hizo que me resbalara. Rápidamente me sujeté a lo primero que ví. No fue suficiente y caí.
-¡Ay!-Dije suavemente.Me hice daño.-¡Ay!-Repetí. Me conseguí levantar.
Cuando terminé de ducharme,salí de la bañera y me enroyé en mi albornoz. Eché la ropa sucia al canasto. Me fui a mi cuarto. Allí cogí el pijama y me lo puse.
-¡Tamara,Carol, Estrella! Vamos a cenar.-Grité.
-¡Ya vamos!-Contestaron. Abrí la puerta de mi cuarto y bajé las escaleras llegando a la cocina. En ese momento mi madre subía para ducharse.
-Vamos, que la cena se enfría.
-Vale,mamá-Sonreí.
Mi madre subió las escaleras pasando por el cuarto de mis hermanas y de nuevo.
-Niñas,venga, a cenar.
-Ya,ya-Sonrieron.
Mi madre abrió la puerta del baño. Se desnudó y se metió en la ducha. Mientras que el agua se deslizaba por su cuerpo, pudo ver algún brillo, que procedía de la esquina de la bañera.
-Pauline y Mario.
martes, 10 de mayo de 2011
Capítulo 24-Una segunda cita.
Fue puntual.Llegó a las siete en punto, como habíamos quedado. Me cogió de la cintura y me dio un beso.
-Te llevaré a un lugar que jamás podrás olvidar.-Fue la última frase que me dijo Mario antes de cogerme de la mano y salir corriendo. Hoy no había traído su moto. Mario prefería ir andando. Llevaba una mochila un poco grande donde se podía notar que llevaba bastantes cosas.
A pocos kilómetros,se podían observar diversas montañas situadas frente al parque,un parque distinto que nunca había visitado, "el castillo". Antes de entrar en la zona montañosa tuvimos que cruzar un paso de peatones.Lo cruzamos.Una vez allí se veían miles de flores y pequeños arbustos que hacían ese lugar más acogedor.
Cada vez la zona se encontraba más empinada. Subimos la primera montaña. Otro paso de peatones. Esta vez las lineas blancas que lo formaban estaban más oblicuas, tuvimos que parar, ya que varios coches se acercaban. Cuando pasaron pudimos atravesar la carretera fácilmente. Otra montaña. Ahora estaba plana. De nuevo algunas flores y pequeños matorrales y arbustos azuraban la zona.
Un camino de tierra empinado se nos situaba en frente de nuestros ojos. Mario me volvió a coger de la mano y se situó delante mía. Comenzó a subir por ese camino de tierra, un poco complicado, pero no imposible. Ahora se podía apreciar una vista muy agradable de toda la ciudad. Andamos un poco más y en el lugar adecuado Mario, sacó de su mochila una toalla. La extendió en el suelo, encima de pequeñas plantas que crecían en él.
-Siéntate cariño.-Yo obedecí, nos sentamos frente a un matorral grande y alto que se diferenciaba fácilmente.
Volvió a abrir su mochila y sacó algo de comida.
-mmm... ¡qué hambre!
-Es un pastel.Lo he hecho para ti.Yo ya lo he provado, ahora te toca a ti.-Dijo alegre.
-¿Y si no lo pruebo?-Dije con una sonrisa.
-Te como... a besos.
-¿Hay otra opción?
-Si... comerte a bocados.
-mmm... pues entonces prefiero la primera...-Los dos sonreimos. De pronto se me tiró encima y empezó a besarme por el cuello, hasta rozar mis labios.
-¡Me estás haciendo daño!-Dije bromeando y sonriendo a la vez. Mario empezó a reirse. Después nos sentamos de nuevo y nos colocamos la ropa que de habernos tirado se nos había descolocado. Sacó el pastel y lo sirvió en dos platos.
-Venga, pruébalo cariño.-Me ofreció.
-Vale... pero no tendrá veneno... ¿no?-Dije bromando.
-No, pero ten cuidado ¡que muerde!-Los dos volvimos a sonreir.
Cogí el trozo de pastel y despacio me lo introducí en la boca.
-¡Dios! ¡Está buenísimo!-Pero antes de continuar se dio cuenta de que aquello no solo era pastel.
Por otro lado...
-¡Dímelo! ¿Qué es lo que no sé?
-Te he dicho mil veces que lo sabes todo y que no hay nada que no sepas...-Le aseguró Natalia.
-Menti...
-¡Ni se te ocurra mencionar esa palabra contra tu madre!-Le interrumpió.
-¡Mentirosa!-Gritó Javié.-¡Me estás engañando! ¡Mentirosa!-Fueron las últimas palabras para que Natalia, su madre , lo mandara a su habitación. ¿Qué le estaba ocultando? Se sentó en su cama y cogió su ipod. Puso los auriculares en sus oídos y dándole al "play" empezó a sonar una música. Una lágrima le resvaló por su mejilla. Rápidamente Javié pudo notarlo. Con una mano se tocó, y verdaderamente estaba llorando.
Algo en su corazón le anunciaba que no estaba bien. Su madre le estaba mintiendo... y no era la primera vez...
Hace unos cinco meses...
-¡Javié! ¡Me voy a comprar! Quédate aquí y no te vallas, que no tardaré mucho,además papá está a punto de llegar-Decía Natalia.
-¡Vale, mamá!-Natalia abrió la puerta de su casa, de Madrid. Era un día de verano bastante soleado. Empezó a andar, hasta que topó con unas vallas que rodeaban una zona en la que había policías y en ella su marido.
-¡Cariño! ¿Qué haces aquí?
-Eh... nada...
-¿Y eso qué es?-Señaló Natalia a una bolsa de plástico grande y cerrada.
-Nada, no te...te preocupes...que...no...es nada...-Dijo titubeando.Natalia intentó acercarse hacía esa extraña bolsa que le resultaba familiar. Julián, intentó impedírselo, pero la furia de Natalia cada vez era más fuerte hasta que llegó a esa bolsa. Era ella. Su vecina. Una anciana loca, mayor,pelo blanco y dientes gastados. Ella.
-¡Qué! ¡Pero...¡ Está...-A Natalia casi no le salían las palabras, varias lágrimas empezaron a azorarle los ojos.-Está muerta...-Dijo bajo. Su marido la abrazó, pero en seguida un policía se acercó.
-Venga usted ahora mismo.-El policía le tiró del brazo para llevárselo dejando así a Natalia sola. La chica se quedó paralizada cuando observó como el policía hablaba con su marido.
-Yo no tengo nada que ver, señor policía. Iba con unos amigos borrachos, estos...la atropeyaron.-Las últimas palabras de Julián le hicieron tragar saliva.
-Tendrá que ir a Juzgado.Está usted acusado.-Julián se dirigió a Natalia y se lo explicó todo. Esta entró no lo podía creer, tantas cosas de repente...
-¡Hola papá!-Sonrió Javié cuando entraron a casa.
-Hola...hijo...-Dijo casi sin hablar.
-¿Te pasa algo papá?
-Nada... voy a descansar.
Así pasaron los días hasta que llegó la gran hora, la hora en la que Julián llegó al juzgado. Se presentó allí con sus amigos. Aunque en esos momentos ya ni los podía llamar así. Estos lo acusaron tras varias propuestas y tras Julián defenderse de estas acusaciones. Pero no sirvieron de nada. Julián quedó en prisión.
-¿Y papá?-Preguntó Javié tras dos días sin que su padre apareciera.
-Se ha ido de viaje.
-No me lo creo...
-¡Se ha ido de viaje!-Levantó la voz Natalia, casi comenzaba de nuevo a llorar pero lo pudo evitar.
-¡Que no me lo creo!-Gritó Javié.
-¡¡¡Tu padre y yo nos hemos divorciado!!!-Aquellas palabras hicieron que Javié se dirigiera a su cuarto, corriendo,sin pensar...
-Te llevaré a un lugar que jamás podrás olvidar.-Fue la última frase que me dijo Mario antes de cogerme de la mano y salir corriendo. Hoy no había traído su moto. Mario prefería ir andando. Llevaba una mochila un poco grande donde se podía notar que llevaba bastantes cosas.
A pocos kilómetros,se podían observar diversas montañas situadas frente al parque,un parque distinto que nunca había visitado, "el castillo". Antes de entrar en la zona montañosa tuvimos que cruzar un paso de peatones.Lo cruzamos.Una vez allí se veían miles de flores y pequeños arbustos que hacían ese lugar más acogedor.
Cada vez la zona se encontraba más empinada. Subimos la primera montaña. Otro paso de peatones. Esta vez las lineas blancas que lo formaban estaban más oblicuas, tuvimos que parar, ya que varios coches se acercaban. Cuando pasaron pudimos atravesar la carretera fácilmente. Otra montaña. Ahora estaba plana. De nuevo algunas flores y pequeños matorrales y arbustos azuraban la zona.
Un camino de tierra empinado se nos situaba en frente de nuestros ojos. Mario me volvió a coger de la mano y se situó delante mía. Comenzó a subir por ese camino de tierra, un poco complicado, pero no imposible. Ahora se podía apreciar una vista muy agradable de toda la ciudad. Andamos un poco más y en el lugar adecuado Mario, sacó de su mochila una toalla. La extendió en el suelo, encima de pequeñas plantas que crecían en él.
-Siéntate cariño.-Yo obedecí, nos sentamos frente a un matorral grande y alto que se diferenciaba fácilmente.
Volvió a abrir su mochila y sacó algo de comida.
-mmm... ¡qué hambre!
-Es un pastel.Lo he hecho para ti.Yo ya lo he provado, ahora te toca a ti.-Dijo alegre.
-¿Y si no lo pruebo?-Dije con una sonrisa.
-Te como... a besos.
-¿Hay otra opción?
-Si... comerte a bocados.
-mmm... pues entonces prefiero la primera...-Los dos sonreimos. De pronto se me tiró encima y empezó a besarme por el cuello, hasta rozar mis labios.
-¡Me estás haciendo daño!-Dije bromeando y sonriendo a la vez. Mario empezó a reirse. Después nos sentamos de nuevo y nos colocamos la ropa que de habernos tirado se nos había descolocado. Sacó el pastel y lo sirvió en dos platos.
-Venga, pruébalo cariño.-Me ofreció.
-Vale... pero no tendrá veneno... ¿no?-Dije bromando.
-No, pero ten cuidado ¡que muerde!-Los dos volvimos a sonreir.
Cogí el trozo de pastel y despacio me lo introducí en la boca.
-¡Dios! ¡Está buenísimo!-Pero antes de continuar se dio cuenta de que aquello no solo era pastel.
Por otro lado...
-¡Dímelo! ¿Qué es lo que no sé?
-Te he dicho mil veces que lo sabes todo y que no hay nada que no sepas...-Le aseguró Natalia.
-Menti...
-¡Ni se te ocurra mencionar esa palabra contra tu madre!-Le interrumpió.
-¡Mentirosa!-Gritó Javié.-¡Me estás engañando! ¡Mentirosa!-Fueron las últimas palabras para que Natalia, su madre , lo mandara a su habitación. ¿Qué le estaba ocultando? Se sentó en su cama y cogió su ipod. Puso los auriculares en sus oídos y dándole al "play" empezó a sonar una música. Una lágrima le resvaló por su mejilla. Rápidamente Javié pudo notarlo. Con una mano se tocó, y verdaderamente estaba llorando.
Algo en su corazón le anunciaba que no estaba bien. Su madre le estaba mintiendo... y no era la primera vez...
Hace unos cinco meses...
-¡Javié! ¡Me voy a comprar! Quédate aquí y no te vallas, que no tardaré mucho,además papá está a punto de llegar-Decía Natalia.
-¡Vale, mamá!-Natalia abrió la puerta de su casa, de Madrid. Era un día de verano bastante soleado. Empezó a andar, hasta que topó con unas vallas que rodeaban una zona en la que había policías y en ella su marido.
-¡Cariño! ¿Qué haces aquí?
-Eh... nada...
-¿Y eso qué es?-Señaló Natalia a una bolsa de plástico grande y cerrada.
-Nada, no te...te preocupes...que...no...es nada...-Dijo titubeando.Natalia intentó acercarse hacía esa extraña bolsa que le resultaba familiar. Julián, intentó impedírselo, pero la furia de Natalia cada vez era más fuerte hasta que llegó a esa bolsa. Era ella. Su vecina. Una anciana loca, mayor,pelo blanco y dientes gastados. Ella.
-¡Qué! ¡Pero...¡ Está...-A Natalia casi no le salían las palabras, varias lágrimas empezaron a azorarle los ojos.-Está muerta...-Dijo bajo. Su marido la abrazó, pero en seguida un policía se acercó.
-Venga usted ahora mismo.-El policía le tiró del brazo para llevárselo dejando así a Natalia sola. La chica se quedó paralizada cuando observó como el policía hablaba con su marido.
-Yo no tengo nada que ver, señor policía. Iba con unos amigos borrachos, estos...la atropeyaron.-Las últimas palabras de Julián le hicieron tragar saliva.
-Tendrá que ir a Juzgado.Está usted acusado.-Julián se dirigió a Natalia y se lo explicó todo. Esta entró no lo podía creer, tantas cosas de repente...
-¡Hola papá!-Sonrió Javié cuando entraron a casa.
-Hola...hijo...-Dijo casi sin hablar.
-¿Te pasa algo papá?
-Nada... voy a descansar.
Así pasaron los días hasta que llegó la gran hora, la hora en la que Julián llegó al juzgado. Se presentó allí con sus amigos. Aunque en esos momentos ya ni los podía llamar así. Estos lo acusaron tras varias propuestas y tras Julián defenderse de estas acusaciones. Pero no sirvieron de nada. Julián quedó en prisión.
-¿Y papá?-Preguntó Javié tras dos días sin que su padre apareciera.
-Se ha ido de viaje.
-No me lo creo...
-¡Se ha ido de viaje!-Levantó la voz Natalia, casi comenzaba de nuevo a llorar pero lo pudo evitar.
-¡Que no me lo creo!-Gritó Javié.
-¡¡¡Tu padre y yo nos hemos divorciado!!!-Aquellas palabras hicieron que Javié se dirigiera a su cuarto, corriendo,sin pensar...
domingo, 8 de mayo de 2011
Capítulo 23-Demasiadas preguntas.
Lunes por la tarde...
-¡Javié! Que sepas que se suman muchos más días a tu castigo... ¡un mes más!
-Vale.
-¡ah! ¿Te da igual?
-Si.-Sonrió Javié entre dientes.
-¡Me pones de los nervios! ¡Pero que esto no quedará así... ¿vale?
-Me da igual como quede, yo no me voy.
-¡Já! Javié, hablamos luego, que Fran está a punto de llegar...
-¿Has hablado con papá, verdad?-Esa pregunta alarmó a Natalia.
Hace unas horas...
-Lo siento... -Se arrepintió Natalia. Ya eran las ocho y nada de lo planeado había ocurrido. Javié acababa de desayunar. Hoy se iría andando. Normalmente le llevaba Fran, pero hoy no. Empezó a andar, mirando al suelo, pensando en su madre. ¿Por qué querría irse, y separarle de sus amigos?, muchas cosas le rondaban por la cabeza, pero ninguna respuesta había en ella... De pronto acercándose a unos arbustos pudo oir una voz, casi podría decir que era su madre....
-Pero, entonces, ¿te descubrieron?-Preguntó Julián.
-Si,bueno no, haber... me vieron rara, Javié si lo sabía pero no intulló para qué íbamos, le dije que eso no le importaba...De todas formas, él no sabe que estás en...
-¡Dios! ¿Y ahora que hacemos? ¡No pienso esperar más...!
-Pero, ¡cariño!...-Javié no lo pudo evitar más y salió corriendo.¿Por qué su madre estaba así, tan de repente? ¿Qué no sabía qué?, demasiadas preguntas para unos pocos minutos.
-¡Ya sé lo que haré! ¡Me voy a escapar!
-¡No! Eso será peor Julián...
-¡Me da igual!-Un sonido seco y la llamada finalizó. Se había agotado el tiempo de esta.
-¡Cariño!-Me saludó Mario.
-¡Amor mío!-Contesté.
-¿Qué harás esta tarde?
-Tengo que hacer deberes... pero, ¡da igual!
-¡Bien! Pues, ¿te paso a recoger a las siete?
-¡Vale!
-Perfecto, me voy preparando. Te quiero.
-Te quiero.-Nos despedimos. En esos días había pasado de todo; Primero conocí a Mario, luego mi hermana y Samuel empezaron a salir, despues quedamos en casa de Estrella, y algunos se durmieron con calmantes. Luego mi primera cita con Mario y por último lo de Javié, su madre quería que volvieran a vivir en Madrid. Todo eso en muy pocos días pero pronto tendría mi segunda cita con Mario.
Volví a pensar en él, en lo que habíamos vivido ese sábado por la tarde en el parque, cuando nos besamos. Cuando me cogió la mano y me llevó al centro del este donde nos volvimos a besar, todo eso... bajo la lluvia. Lo más bonito es que era el chico más guapo y agradable que había conocido. En mi vida me había enamorado de muchos... del instituto,de mi barrio, en verano, en todos lados... pero él era distinto. Era especial.
Un sonido agudo indicó que alguien llamaba por teléfono.
-¡Coged! -Gritaban Carol y Tamy desde sus cuartos. Rápidamente corrí hacia el teléfono. Lo cogí.
-¿Sí?
-Hola, soy Estrella.
-¡Hi!-Dije en un tomo bromista.
-¡Hello!-Siguió la broma. Las dos sonreimos cada una por un lado de la linea.
-¿Qué haces?
-Pues nada... que he quedado con Mario.
-¿Si?-Sonrió para sí,sorprendida.
-¡Si! , Pero,¿qué me pongo?-Dije, emocionada.
-mmm... Pués-Estrella se asomó por la ventana. Ya no aparecían señales de que llovería.-No creo que llueva, asique ponte unos short con medias y una camiseta del color que veas.
-¡Vale!-Me situé frente al armario y empezé a ojear las camisetas que tenía.-¡Ya sé! Me pondré los short con la nueva camiseta de woman secret, la que nos compramos juntas.
-¡Ah, sí! vale, pues perfecto... así te mirará más. ¿Y qué habéis pensado hacer?
-No lo sé, me imagino que me llevará a algún lugar romántico... -Sonreímos.
-¡Qué suerte tienes!-Dijo Estrella.
-¿Yo? Sí, mucha suerte...-Estrella puso cara de extraño.-Suerte de tener una amiga como tú.
-¡aaaaaah! ¡Te quiero!
-¡Que yo también!-Nos reímos.-Bueno, cariño, que te voy dejando ya, que dentro de una hora más o menos llegará Mario.
-Vale, que te lo pases genial.
-Muchas gracias, adios, te quiero.
-Adios, te quiero.
-¡Javié! Que sepas que se suman muchos más días a tu castigo... ¡un mes más!
-Vale.
-¡ah! ¿Te da igual?
-Si.-Sonrió Javié entre dientes.
-¡Me pones de los nervios! ¡Pero que esto no quedará así... ¿vale?
-Me da igual como quede, yo no me voy.
-¡Já! Javié, hablamos luego, que Fran está a punto de llegar...
-¿Has hablado con papá, verdad?-Esa pregunta alarmó a Natalia.
Hace unas horas...
-Lo siento... -Se arrepintió Natalia. Ya eran las ocho y nada de lo planeado había ocurrido. Javié acababa de desayunar. Hoy se iría andando. Normalmente le llevaba Fran, pero hoy no. Empezó a andar, mirando al suelo, pensando en su madre. ¿Por qué querría irse, y separarle de sus amigos?, muchas cosas le rondaban por la cabeza, pero ninguna respuesta había en ella... De pronto acercándose a unos arbustos pudo oir una voz, casi podría decir que era su madre....
-Pero, entonces, ¿te descubrieron?-Preguntó Julián.
-Si,bueno no, haber... me vieron rara, Javié si lo sabía pero no intulló para qué íbamos, le dije que eso no le importaba...De todas formas, él no sabe que estás en...
-¡Dios! ¿Y ahora que hacemos? ¡No pienso esperar más...!
-Pero, ¡cariño!...-Javié no lo pudo evitar más y salió corriendo.¿Por qué su madre estaba así, tan de repente? ¿Qué no sabía qué?, demasiadas preguntas para unos pocos minutos.
-¡Ya sé lo que haré! ¡Me voy a escapar!
-¡No! Eso será peor Julián...
-¡Me da igual!-Un sonido seco y la llamada finalizó. Se había agotado el tiempo de esta.
-¡Cariño!-Me saludó Mario.
-¡Amor mío!-Contesté.
-¿Qué harás esta tarde?
-Tengo que hacer deberes... pero, ¡da igual!
-¡Bien! Pues, ¿te paso a recoger a las siete?
-¡Vale!
-Perfecto, me voy preparando. Te quiero.
-Te quiero.-Nos despedimos. En esos días había pasado de todo; Primero conocí a Mario, luego mi hermana y Samuel empezaron a salir, despues quedamos en casa de Estrella, y algunos se durmieron con calmantes. Luego mi primera cita con Mario y por último lo de Javié, su madre quería que volvieran a vivir en Madrid. Todo eso en muy pocos días pero pronto tendría mi segunda cita con Mario.
Volví a pensar en él, en lo que habíamos vivido ese sábado por la tarde en el parque, cuando nos besamos. Cuando me cogió la mano y me llevó al centro del este donde nos volvimos a besar, todo eso... bajo la lluvia. Lo más bonito es que era el chico más guapo y agradable que había conocido. En mi vida me había enamorado de muchos... del instituto,de mi barrio, en verano, en todos lados... pero él era distinto. Era especial.
Un sonido agudo indicó que alguien llamaba por teléfono.
-¡Coged! -Gritaban Carol y Tamy desde sus cuartos. Rápidamente corrí hacia el teléfono. Lo cogí.
-¿Sí?
-Hola, soy Estrella.
-¡Hi!-Dije en un tomo bromista.
-¡Hello!-Siguió la broma. Las dos sonreimos cada una por un lado de la linea.
-¿Qué haces?
-Pues nada... que he quedado con Mario.
-¿Si?-Sonrió para sí,sorprendida.
-¡Si! , Pero,¿qué me pongo?-Dije, emocionada.
-mmm... Pués-Estrella se asomó por la ventana. Ya no aparecían señales de que llovería.-No creo que llueva, asique ponte unos short con medias y una camiseta del color que veas.
-¡Vale!-Me situé frente al armario y empezé a ojear las camisetas que tenía.-¡Ya sé! Me pondré los short con la nueva camiseta de woman secret, la que nos compramos juntas.
-¡Ah, sí! vale, pues perfecto... así te mirará más. ¿Y qué habéis pensado hacer?
-No lo sé, me imagino que me llevará a algún lugar romántico... -Sonreímos.
-¡Qué suerte tienes!-Dijo Estrella.
-¿Yo? Sí, mucha suerte...-Estrella puso cara de extraño.-Suerte de tener una amiga como tú.
-¡aaaaaah! ¡Te quiero!
-¡Que yo también!-Nos reímos.-Bueno, cariño, que te voy dejando ya, que dentro de una hora más o menos llegará Mario.
-Vale, que te lo pases genial.
-Muchas gracias, adios, te quiero.
-Adios, te quiero.
jueves, 5 de mayo de 2011
Capítulo 22-Alivio.
Nosotras nos reíamos a carcajadas. Samuel por otro lado también se rió de lo buena qe había sido esa llamada al movil de Natalia, fingiendo que era de orange, no pudo continuar la conversación porque el saldo se le acabó.
-¿Natalia?- Llamó mi padre.Por el momento Fran si trabajaba, pero no se levantaba tan pronto. En cambio Natalia no, asique le extrañó. Ella, despacio sin que Fran la escuchara, se acercó al baño donde llamó a la puerta.
-¿Quién es?-Preguntaron desde dentro.
-¡Soy yo! ¡Dios mío, Javié! ¡¿Ahora como nos vamos?!¡Ya puedes estar saliendo de aquí!-Gritaba.
-No, te he dicho que no saldré.
-¡Sal! ¡O derrivo la puerta!
-Derriva la puerta.
-¡Que no me contestes! Fran estaba dormido, ¿cómo se ha enterado?
-No lo se. Han llamado por teléfono...
-¿A estas horas?
-Si, ya sabes como son algunos...
-¡Vámonos ya!-Natalia levantó la voz. Fran que estaba mirando por todos lados acudió diréctamente al lugar de donde procedía el ruido. Allí , se encontró a Natalia.
-¿Qué haces aquí?-Preguntó mi padre.
-Enn....-En ese momento Javié abrió la puerta y miró sonriente a su madre, luego se giró y se subió a su cuarto.-Nada... no sabía dónde estaba Javié. ¿Quién ha llamado?
-No lo sé, cuando he ido a cogerlo ya habían colgado.
-Bueno.. pues... yo me voy para arriba...-Dijo Natalia empujando la maleta hacía la otra habitación sin que mi padre pudiera notarlo.
-Bueno, son las seis y media de la mañana, es temprano, pero ya no creo que pueda dormir, voy a desayunar.
-Vale, yo... me voy... para arriba.-Dijo titubeando.
-¿Te pasa algo? Estás un poco rara...
-¡Que va! Me voy fuera a tomar el aire...-Mi padre al escuchar eso se extrañó. Natalia abrió la puerta de su casa. Empezó a andar, mientras sacó su movil y llamo a Julián, ahora mismo tendrían que estar cogiendo el tren.
-¡Buenos días, Estrella!
-¡Hola Pauline!- Nos dimos un abrazo muy largo.-¡Enhorabuena!
-Gracias...
-¿Qué te pasa?
-Es por lo de Javié, que no quiero que se valla...
-Esque no se irá.
-Hoy hemos llamado a mi padre para que se despertara y se diera cuenta pero no sabemos si ha valido la pena.
-¡Claro que habrá valido la pena! ¡Mira! ¡Allí está Javié!
-¡Javiéééé!-Gritamos las dos. Él se acercó, corriendo. La profesora venía de lejos.
-¡Hola! ¿Habéis llamado vosotras por la mañana?
-¡Sí! ¡Dios! ¿Cómo ha ido?
-Pués me metí en el baño para que mi madre no me obligara a irme y llamaron por teléfono a casa pero cuando tu padre lo cogió, colgaron. Después llamaron al movil de mi madre y no se lo que pasó.
-Fui yo.-Se escuchó una voz.
-¡Samuel!-Sonrió.
-La llamé y le dije que era de Orange, le metí tema pero mi movil al rato se cortó, se me acabó el saldo... pero creo que dio tiempo.
-Si, después vino a sacarme del baño pero en seguida llegó tu padre, Pauline y pilló a mi madre. Pero puso una excusa... yo me subí para arriba...
-¡No te preocupes Javié! ¡Que al menos estás aquí! -Le animó Estrella, que se acercó a darle un beso.
Despues yo, me acerqué también y le abracé, pero despues vinieron mis hermanas y hicieron lo mismo. Samuel se quedó un poco solo.
-Me llamo ignoro...-Todas sonreimos, nos separamos de Javié y acudimos a Samuel. Tamara a parte de un abrazo le dió un beso.
-¡Me voy! ¡Gracias por todo!
-¡De nada Javié! - Gritamos casi al unísono.
Las clases del lunes fueron rápidas. Por la tarde hice los deberes y nos preparamos para un nuevo día.
-¿Natalia?- Llamó mi padre.Por el momento Fran si trabajaba, pero no se levantaba tan pronto. En cambio Natalia no, asique le extrañó. Ella, despacio sin que Fran la escuchara, se acercó al baño donde llamó a la puerta.
-¿Quién es?-Preguntaron desde dentro.
-¡Soy yo! ¡Dios mío, Javié! ¡¿Ahora como nos vamos?!¡Ya puedes estar saliendo de aquí!-Gritaba.
-No, te he dicho que no saldré.
-¡Sal! ¡O derrivo la puerta!
-Derriva la puerta.
-¡Que no me contestes! Fran estaba dormido, ¿cómo se ha enterado?
-No lo se. Han llamado por teléfono...
-¿A estas horas?
-Si, ya sabes como son algunos...
-¡Vámonos ya!-Natalia levantó la voz. Fran que estaba mirando por todos lados acudió diréctamente al lugar de donde procedía el ruido. Allí , se encontró a Natalia.
-¿Qué haces aquí?-Preguntó mi padre.
-Enn....-En ese momento Javié abrió la puerta y miró sonriente a su madre, luego se giró y se subió a su cuarto.-Nada... no sabía dónde estaba Javié. ¿Quién ha llamado?
-No lo sé, cuando he ido a cogerlo ya habían colgado.
-Bueno.. pues... yo me voy para arriba...-Dijo Natalia empujando la maleta hacía la otra habitación sin que mi padre pudiera notarlo.
-Bueno, son las seis y media de la mañana, es temprano, pero ya no creo que pueda dormir, voy a desayunar.
-Vale, yo... me voy... para arriba.-Dijo titubeando.
-¿Te pasa algo? Estás un poco rara...
-¡Que va! Me voy fuera a tomar el aire...-Mi padre al escuchar eso se extrañó. Natalia abrió la puerta de su casa. Empezó a andar, mientras sacó su movil y llamo a Julián, ahora mismo tendrían que estar cogiendo el tren.
-¡Buenos días, Estrella!
-¡Hola Pauline!- Nos dimos un abrazo muy largo.-¡Enhorabuena!
-Gracias...
-¿Qué te pasa?
-Es por lo de Javié, que no quiero que se valla...
-Esque no se irá.
-Hoy hemos llamado a mi padre para que se despertara y se diera cuenta pero no sabemos si ha valido la pena.
-¡Claro que habrá valido la pena! ¡Mira! ¡Allí está Javié!
-¡Javiéééé!-Gritamos las dos. Él se acercó, corriendo. La profesora venía de lejos.
-¡Hola! ¿Habéis llamado vosotras por la mañana?
-¡Sí! ¡Dios! ¿Cómo ha ido?
-Pués me metí en el baño para que mi madre no me obligara a irme y llamaron por teléfono a casa pero cuando tu padre lo cogió, colgaron. Después llamaron al movil de mi madre y no se lo que pasó.
-Fui yo.-Se escuchó una voz.
-¡Samuel!-Sonrió.
-La llamé y le dije que era de Orange, le metí tema pero mi movil al rato se cortó, se me acabó el saldo... pero creo que dio tiempo.
-Si, después vino a sacarme del baño pero en seguida llegó tu padre, Pauline y pilló a mi madre. Pero puso una excusa... yo me subí para arriba...
-¡No te preocupes Javié! ¡Que al menos estás aquí! -Le animó Estrella, que se acercó a darle un beso.
Despues yo, me acerqué también y le abracé, pero despues vinieron mis hermanas y hicieron lo mismo. Samuel se quedó un poco solo.
-Me llamo ignoro...-Todas sonreimos, nos separamos de Javié y acudimos a Samuel. Tamara a parte de un abrazo le dió un beso.
-¡Me voy! ¡Gracias por todo!
-¡De nada Javié! - Gritamos casi al unísono.
Las clases del lunes fueron rápidas. Por la tarde hice los deberes y nos preparamos para un nuevo día.
sábado, 30 de abril de 2011
Capítulo 21-Una extraña madrugada.
Se levantó rápidamente. Las cinco de la mañana. Hoy era el gran día. El día que dejaría todo para volver con su marido. Natalia quiso dormir más pero ya era demasiado tarde, no tendría tiempo. Se dirigió hacía la cocina cuidadosamente para no despertar a Fran. Cogió algo de comida, sería un viaje largo. Despues bajó su maleta con cuidado y metió todo lo que le faltaba. Luego se dirigió al cuarto de su hijo, Javié. Al que avisó de que se iban.
Dos días antes...
-¡Pero que dices! ¡De qué hablas!-Gritaba Javié.
-Lo que oyes hijo, mañana nos volveremos a Madrid.
-Pero, ¿Por qué? ¡¿Te has vuelto loca?!
-No hijo, no me he vuelto loca, estoy harta de que te vallas con esos niñatos y nos tenemos que mudar... quiero que los olvides y que hagas una vida nueva, ¿vale?
-Pero, ¿Por qué?
-Porque si, vamos a mudarnos y a volver a empezar... No tenemos dinero para seguir manteniendo todo esto...-Disimuló Natalia.
-¿Y Fran?
-Fran se queda aquí. Tu te vienes conmigo, él nunca se va a enterar.
-¡No lo pienso hacer mamá! ¡¿A qué viene todo esto?! ¿Es por papá verdad? ¡Vas a volver! ¡Pero si todo había terminado!-A Javié se le nublaron los ojos.
-¡Eso no te importa! Allí, donde estábamos antes, era mejor.
-¿Pero, cómo? ¡Que te he dicho que no me voy de aquí!
-Eso lo dirás aora, cuando estés allí no echarás de menos este pueblerucho.
-¿Este pueblerucho?¿Qué? ¡Y mis amigos! ¿y Fran?
-No lo sé.
-¡Madre mía!,¡Pues yo no me voy de aquí! ¡No pienso irme!-Recordó todo lo que pasó con su padre que nunca le contó a nadie. Al principio vivían felices, pero meses después hubo un asesinato en la oficina de su marido, lo cual hizo que lo acusaran como asesino, fue enviado a la carcel. Natalia no lo pudo utilizar más. Por eso se fue a vivir con mi padre para así conseguir el dinero y sacar a su marido de la carcel. Ahora que lo tenía todo, podría conseguirlo.
-¡cállate!-Natalia se acercó a Javié, levantó la mano con intención de darle en la boca pero este la detuvo.- vete a tu cuarto, saldremos el lunes.-Dijo agresivamente.
-¡Pero...!
-Shh... a las siete sale el tren.
-¿Qué? ¡¿Ni despedirme de mis amigos?! ¡No lo vas a conseguir mamá, yo me quedo aquí.-Subió las escaleras corriendo, se echó en la cama boca abajo y lágrimas le inundaron la cara. "¿Qué se iba? ¿sin sus amigos? ¿Los de la clase? ¿Sus hermanastras?" Ahora daba igual todo... pero no pensaba irse sin hacer algo para evitarlo. Llamó rápidamente a sus amigos, el primero fue Samuel, aunque tuviera un año menos que él , era como su hermano. Al llamarlo le contó todo, Samuel no lo podía creer. Luego colgó y llamó a Mario, a él lo conocía de antes pero nunca tuvo la ocasión de conocerlo más a fondo hasta ahora. Después llamó a Estrella, la cual no podía creer nada, era como... como una película. Las últimas fuimos nosotras tres, mis hermanas y yo. Nos lo contó y lo único que se nos ocurrió fue algo que no fallaría, algo que evitaría que se fuera. A todos nos quedó claro que, el tren saldría a las siete.
Lunes por la mañana. Las seis. Nos levantamos pronto, no paraba de pensar en Mario. En todo lo que pasó el sábado, fue especial.Pero ahora teníamos cosas mas importante en las que pensar. Nos metimos en el baño y cogimos el teléfono. Hoy habría muchas cosas que hacer. Mamá estaba acostada por lo cual podríamos cerrar la puerta del baño y hacer lo que teníamos planeado.
-Haber... se supone que el tren sale a las siete...-Comenté.
-Si, ya estarán levantados. Papá estará dormido, no creo que le hayan dicho nada.-Opinó Tamy.
-¡Dios! esa mujer es una bruja...-Se quejó Carol.
-Ya ves... en fin, venga, ¿quién llama?-Pregunté.-Bueno llamo yo... - Cogí el teléfono, marqué el número de la casa de mi padre.
Samuel se levantó en seguida. Cogió su móvil , recordó que le quedaba poco saldo y que en seguida se le agotaría pero marcó de todas formas el número de Natalia, la madre de Javié .
Empezó a sonar, hasta que al cuarto bip, lo cogió.
Por otro lado de la ciudad...
Riiiiiiiiiiiiing
Mi padre abrió los ojos. Estendió los brazos y sintió que Natalia no estaba allí. Levantó la cabeza. Definitivamente ella no estaba. Se levantó de un salto. El teléfono no paraba de sonar.
Se dirigió hacia la puerta donde estaba el teléfono. Pero cuando iba a cogerlo de la subjeción, el ruido se paró. Mi padre hizo una mueca de fastidio, pero en seguida recordó que allí, su novia no estaba.
Bajó a bajo, ruidos se escuchaban. Se asomó en todas la habitaciones. Llamó al baño.
-¡Buenos días Fran! ¡Estoy aquí!-Gritó a posta Javié.
-¿Y tu madre?-Se preocupó.
-No se... -Natalia escuchó sus voces. Pero ella estaba atendiendo a su movil.
-Hola, buenos días. ¿Usted tiene la tarifa de orange, verdad?-Una voz masculina la atendió.Era Samuel, estaba fingiendo.
-Si, pero ahora no tengo tiempo para...
-¡Ah, no! ¡No se preocupe! Solo tiene que responder a una serie de preguntas.
-Esque mire señor...
-No, no interrumpa. Pregunta número uno. ¿Tiene hijos?
-Si, uno.
-¿Va al instituto?
-Claro que sí.
-Bien, pues si acierta la siguiente pregunta, su hijo podrá disponer en breves momentos de un viaje a Madrid.-Natalia puso cara de extraño y felicidad a la vez. Samuel había dado en el clavo.
-Está bien.
-Pues...-Varios bip indicaron que la llamada había finalizado.
Dos días antes...
-¡Pero que dices! ¡De qué hablas!-Gritaba Javié.
-Lo que oyes hijo, mañana nos volveremos a Madrid.
-Pero, ¿Por qué? ¡¿Te has vuelto loca?!
-No hijo, no me he vuelto loca, estoy harta de que te vallas con esos niñatos y nos tenemos que mudar... quiero que los olvides y que hagas una vida nueva, ¿vale?
-Pero, ¿Por qué?
-Porque si, vamos a mudarnos y a volver a empezar... No tenemos dinero para seguir manteniendo todo esto...-Disimuló Natalia.
-¿Y Fran?
-Fran se queda aquí. Tu te vienes conmigo, él nunca se va a enterar.
-¡No lo pienso hacer mamá! ¡¿A qué viene todo esto?! ¿Es por papá verdad? ¡Vas a volver! ¡Pero si todo había terminado!-A Javié se le nublaron los ojos.
-¡Eso no te importa! Allí, donde estábamos antes, era mejor.
-¿Pero, cómo? ¡Que te he dicho que no me voy de aquí!
-Eso lo dirás aora, cuando estés allí no echarás de menos este pueblerucho.
-¿Este pueblerucho?¿Qué? ¡Y mis amigos! ¿y Fran?
-No lo sé.
-¡Madre mía!,¡Pues yo no me voy de aquí! ¡No pienso irme!-Recordó todo lo que pasó con su padre que nunca le contó a nadie. Al principio vivían felices, pero meses después hubo un asesinato en la oficina de su marido, lo cual hizo que lo acusaran como asesino, fue enviado a la carcel. Natalia no lo pudo utilizar más. Por eso se fue a vivir con mi padre para así conseguir el dinero y sacar a su marido de la carcel. Ahora que lo tenía todo, podría conseguirlo.
-¡cállate!-Natalia se acercó a Javié, levantó la mano con intención de darle en la boca pero este la detuvo.- vete a tu cuarto, saldremos el lunes.-Dijo agresivamente.
-¡Pero...!
-Shh... a las siete sale el tren.
-¿Qué? ¡¿Ni despedirme de mis amigos?! ¡No lo vas a conseguir mamá, yo me quedo aquí.-Subió las escaleras corriendo, se echó en la cama boca abajo y lágrimas le inundaron la cara. "¿Qué se iba? ¿sin sus amigos? ¿Los de la clase? ¿Sus hermanastras?" Ahora daba igual todo... pero no pensaba irse sin hacer algo para evitarlo. Llamó rápidamente a sus amigos, el primero fue Samuel, aunque tuviera un año menos que él , era como su hermano. Al llamarlo le contó todo, Samuel no lo podía creer. Luego colgó y llamó a Mario, a él lo conocía de antes pero nunca tuvo la ocasión de conocerlo más a fondo hasta ahora. Después llamó a Estrella, la cual no podía creer nada, era como... como una película. Las últimas fuimos nosotras tres, mis hermanas y yo. Nos lo contó y lo único que se nos ocurrió fue algo que no fallaría, algo que evitaría que se fuera. A todos nos quedó claro que, el tren saldría a las siete.
Lunes por la mañana. Las seis. Nos levantamos pronto, no paraba de pensar en Mario. En todo lo que pasó el sábado, fue especial.Pero ahora teníamos cosas mas importante en las que pensar. Nos metimos en el baño y cogimos el teléfono. Hoy habría muchas cosas que hacer. Mamá estaba acostada por lo cual podríamos cerrar la puerta del baño y hacer lo que teníamos planeado.
-Haber... se supone que el tren sale a las siete...-Comenté.
-Si, ya estarán levantados. Papá estará dormido, no creo que le hayan dicho nada.-Opinó Tamy.
-¡Dios! esa mujer es una bruja...-Se quejó Carol.
-Ya ves... en fin, venga, ¿quién llama?-Pregunté.-Bueno llamo yo... - Cogí el teléfono, marqué el número de la casa de mi padre.
Samuel se levantó en seguida. Cogió su móvil , recordó que le quedaba poco saldo y que en seguida se le agotaría pero marcó de todas formas el número de Natalia, la madre de Javié .
Empezó a sonar, hasta que al cuarto bip, lo cogió.
Por otro lado de la ciudad...
Riiiiiiiiiiiiing
Mi padre abrió los ojos. Estendió los brazos y sintió que Natalia no estaba allí. Levantó la cabeza. Definitivamente ella no estaba. Se levantó de un salto. El teléfono no paraba de sonar.
Se dirigió hacia la puerta donde estaba el teléfono. Pero cuando iba a cogerlo de la subjeción, el ruido se paró. Mi padre hizo una mueca de fastidio, pero en seguida recordó que allí, su novia no estaba.
Bajó a bajo, ruidos se escuchaban. Se asomó en todas la habitaciones. Llamó al baño.
-¡Buenos días Fran! ¡Estoy aquí!-Gritó a posta Javié.
-¿Y tu madre?-Se preocupó.
-No se... -Natalia escuchó sus voces. Pero ella estaba atendiendo a su movil.
-Hola, buenos días. ¿Usted tiene la tarifa de orange, verdad?-Una voz masculina la atendió.Era Samuel, estaba fingiendo.
-Si, pero ahora no tengo tiempo para...
-¡Ah, no! ¡No se preocupe! Solo tiene que responder a una serie de preguntas.
-Esque mire señor...
-No, no interrumpa. Pregunta número uno. ¿Tiene hijos?
-Si, uno.
-¿Va al instituto?
-Claro que sí.
-Bien, pues si acierta la siguiente pregunta, su hijo podrá disponer en breves momentos de un viaje a Madrid.-Natalia puso cara de extraño y felicidad a la vez. Samuel había dado en el clavo.
-Está bien.
-Pues...-Varios bip indicaron que la llamada había finalizado.
martes, 26 de abril de 2011
Capítulo 20-Un fín de semana.
Samuel se levantó de la cama. Su cabeza no había dejado de pensar desde que se despidió de Tamy. La amaba. Siempre me lo decía, pero igual que su sueño se hizo realidad, el mío también, aunque yo todavía no lo había asimilado.Acababa de estar con ella. La echaba de menos, sí, pero no dudó más y cogió su móvil. Escribió un SMS "Gracias por esta mañana, te quiero" el mensaje se envió.Se acercó a su mesa de estudio. Hoy se pondría a estudiar.
Sacó todos sus libros de la mochila y los colocó en la mesa. Los primeros días de salir con Tamy, se encontraba extraño, tanto que ni le entraban las cosas en la cabeza... Pero hoy se prometió estudiar.
Abrió su libro de sociales, comenzó a leer y...
-¡Un SMS!-Gritó a sí mismo cuando su móvil vibró. Era de Tamy. "De nada amor, solo quiero que sepas que te quiero, yo también te doy las gracias. ¿Sabes? Mario y mi hermana están juntos". Samuel sonrió con ese mensaje, ese sería el definitivo que le dejaría estudiar. Pensó en mí y en Mario. Siempre pensó que terminaríamos juntos, además,gracias a ellos, mis hermanas,Mario,Javié y él, Samuel, había conseguido hacer realidad mi sueño.
Nada más llegar...
-¡Ya estoy aquí!- Mi precioso día se había acabado. Llegué empapada. Con los zapatos calados de tanta lluvía. Mario me había dejado en la esquina de mi casa, lo justo para que mi madre no me puediera ver. Tras bajarme de la moto nos besamos, un beso de despedida que significaba un "te quiero,mañana nos vemos", pero ya había terminado ese día. Entré corriendo al cuarto de mi hermana Tamy, allí también estaba Carol.
-¡Hombre!¿Cómo te ha ido con...Mario?-Dijeron con ironía.
-genial, ¡no os podéis hacer una idea! Primero nos besamos, despues me llevó al centro del parque y lloviendo empezamos a jugar...¡Dios!¡todavía no me lo creo!
-¡guau! ¡Qué dices!
-Pues sí...
-Parece sacado de una telenovela...-Dijo Carol.
-jajajaja, dios...-Dije mirando al suelo super contenta. No me lo podía creer.
-En fín... ahora Tamara y yo, estábamos escuchando música, y mientras estábamos con el ordenador.¡Tráete tu portatil!-Me animó mi hermana Carol.
-Vale, pero antes me tengo que cambiar, ahora vuelvo-Me levanté de la cama, me fui a mi habitación y cerré la puerta. Cogí una ropa nueva, me cambié y salí del cuarto con mi portátil hacía el cuarto de mi hermana Tamy. Llegué, me senté en la cama y me puse en el tuenti, mientras escuchábamos música.
-¡Mamá, por favor, que solo ha sido un día ... !-Gritaba Mario.
-¡Ni porfavor! ¿No te das cuenta de como vienes? ¡Vienes chorreando! ¡Que ya no eres un niño! ¡Anda, vete a tu cuarto, te cambias y después hablamos!-Decía su madre. Había entrado, rápido para que no le viesen. Su madre le pilló, le preguntó que donde había estado, pero no tuvo respuesta.
Mario subió a su habitación, cerró la puerta. Se asomó por la ventana. Lluvia. Solo pensaba en el día que habíamos pasado juntos y en lo que le contaría a su madre. En seguida bajó, con un excusa.
-¿sabes dónde he estado?-Se dirigió a su madre.
-¿Dónde hijo?
-Con mis amigos,Tamara,Pauline...-Le salieron algunos coloretes, pero siguió.- y Samuel.
-¿Seguro?
-Sí, al venirnos empezó a llover tan fuerte que salimos corriendo y no nos pudimos refugiar.
-Bueno... me lo creeré.-Dijo su madre sonriendo. Mario se acercó y con carió le dio un beso en la frente.
Todos pasaron el fín de semana en su casa. Cada uno hizo una cosa, yo, los deberes junto a mis hermanas, siempre los hacíamos juntas. Samuel estuvo pensando en Tamy, le preparó una carta y estudió algo... Pensando en ella, dificil es... Mario estuvo ayudando a su madre a limpiar el coche, él por lo visto no tenía otra cosa que hacer.
Hace dos días, sábado por la tarde...
-¡Estrella! ¡Dios! ¡Madre mía!
-¿Pauline? ¿Estás bien? ¿Qué te pasa?
-Dios... Dios...
-¿Qué? ¡Cuenta ya!
-Mario... Mario...
-¡Mario qué!
-Me he besado con él.-Esa frase dejó a Estrella paralizada, sorprendida.
-¡Qué dices!¡Enhorabuena! ¿Y cómo fue?-Preguntó. Yo, le conté detalle a detalle todo. -¡Puf..! ¡Qué fuerte tía!
-Ya ves, todavía no me lo creo...
-¡Pués creeteo!-Estuvimos hablando de muchos temas. Mi alegría era inmensa. Pero poco a poco fue acabándose todo el fín de semana...
Sacó todos sus libros de la mochila y los colocó en la mesa. Los primeros días de salir con Tamy, se encontraba extraño, tanto que ni le entraban las cosas en la cabeza... Pero hoy se prometió estudiar.
Abrió su libro de sociales, comenzó a leer y...
-¡Un SMS!-Gritó a sí mismo cuando su móvil vibró. Era de Tamy. "De nada amor, solo quiero que sepas que te quiero, yo también te doy las gracias. ¿Sabes? Mario y mi hermana están juntos". Samuel sonrió con ese mensaje, ese sería el definitivo que le dejaría estudiar. Pensó en mí y en Mario. Siempre pensó que terminaríamos juntos, además,gracias a ellos, mis hermanas,Mario,Javié y él, Samuel, había conseguido hacer realidad mi sueño.
Nada más llegar...
-¡Ya estoy aquí!- Mi precioso día se había acabado. Llegué empapada. Con los zapatos calados de tanta lluvía. Mario me había dejado en la esquina de mi casa, lo justo para que mi madre no me puediera ver. Tras bajarme de la moto nos besamos, un beso de despedida que significaba un "te quiero,mañana nos vemos", pero ya había terminado ese día. Entré corriendo al cuarto de mi hermana Tamy, allí también estaba Carol.
-¡Hombre!¿Cómo te ha ido con...Mario?-Dijeron con ironía.
-genial, ¡no os podéis hacer una idea! Primero nos besamos, despues me llevó al centro del parque y lloviendo empezamos a jugar...¡Dios!¡todavía no me lo creo!
-¡guau! ¡Qué dices!
-Pues sí...
-Parece sacado de una telenovela...-Dijo Carol.
-jajajaja, dios...-Dije mirando al suelo super contenta. No me lo podía creer.
-En fín... ahora Tamara y yo, estábamos escuchando música, y mientras estábamos con el ordenador.¡Tráete tu portatil!-Me animó mi hermana Carol.
-Vale, pero antes me tengo que cambiar, ahora vuelvo-Me levanté de la cama, me fui a mi habitación y cerré la puerta. Cogí una ropa nueva, me cambié y salí del cuarto con mi portátil hacía el cuarto de mi hermana Tamy. Llegué, me senté en la cama y me puse en el tuenti, mientras escuchábamos música.
-¡Mamá, por favor, que solo ha sido un día ... !-Gritaba Mario.
-¡Ni porfavor! ¿No te das cuenta de como vienes? ¡Vienes chorreando! ¡Que ya no eres un niño! ¡Anda, vete a tu cuarto, te cambias y después hablamos!-Decía su madre. Había entrado, rápido para que no le viesen. Su madre le pilló, le preguntó que donde había estado, pero no tuvo respuesta.
Mario subió a su habitación, cerró la puerta. Se asomó por la ventana. Lluvia. Solo pensaba en el día que habíamos pasado juntos y en lo que le contaría a su madre. En seguida bajó, con un excusa.
-¿sabes dónde he estado?-Se dirigió a su madre.
-¿Dónde hijo?
-Con mis amigos,Tamara,Pauline...-Le salieron algunos coloretes, pero siguió.- y Samuel.
-¿Seguro?
-Sí, al venirnos empezó a llover tan fuerte que salimos corriendo y no nos pudimos refugiar.
-Bueno... me lo creeré.-Dijo su madre sonriendo. Mario se acercó y con carió le dio un beso en la frente.
Todos pasaron el fín de semana en su casa. Cada uno hizo una cosa, yo, los deberes junto a mis hermanas, siempre los hacíamos juntas. Samuel estuvo pensando en Tamy, le preparó una carta y estudió algo... Pensando en ella, dificil es... Mario estuvo ayudando a su madre a limpiar el coche, él por lo visto no tenía otra cosa que hacer.
Hace dos días, sábado por la tarde...
-¡Estrella! ¡Dios! ¡Madre mía!
-¿Pauline? ¿Estás bien? ¿Qué te pasa?
-Dios... Dios...
-¿Qué? ¡Cuenta ya!
-Mario... Mario...
-¡Mario qué!
-Me he besado con él.-Esa frase dejó a Estrella paralizada, sorprendida.
-¡Qué dices!¡Enhorabuena! ¿Y cómo fue?-Preguntó. Yo, le conté detalle a detalle todo. -¡Puf..! ¡Qué fuerte tía!
-Ya ves, todavía no me lo creo...
-¡Pués creeteo!-Estuvimos hablando de muchos temas. Mi alegría era inmensa. Pero poco a poco fue acabándose todo el fín de semana...
viernes, 22 de abril de 2011
Capítulo 19-Una tarde de lluvia.
Mi madre estaba preocupada. Hacía rato que Tamy se había despedido de Samuel y había entrado en casa. Menos mal que entró a tiempo porque ya estaba empezando a mojarse.
-¿Pero dónde se ha metido esta niña?-Repetía mi madre constantemente moviéndose de un lado a otro. En la calle seguía lloviendo, cada vez más fuerte.
Mario me besaba cada vez que me miraba. Yo sentía que el día más feliz del mundo era este y lo tenía que disfrutar.
-Mario, es muy especial para mí que estemos así.
-Te quiero.
-Yo te quiero más y lo sabes.-Dije con una carcajada.
-¿Eso es lo que piensas?-Comentó Mario con voz amenazante. Me cogió de la mano y corriendo bajo la lluvia me llevó hacía un lugar lleno de matorrales y flores. Él se acercó a las amapolas.
-¿Qué vas a hacer?-Pregunté. Mario se acercó a mi y me invitó a oler la flor.-mm.. me encantan las amapolas.
Cuidadosamente me colocó una amapola en el pelo, cerca de la oreja.
-Gracias.-Dije con una sonrisa en la cara.
Mi madre cada vez estaba más nerviosa, eran ya las siete de la tarde, casi anocheciendo y yo, todavía no había aparecido.
-Tamara, ¿dónde está tu hermana?-Me dijo con un hilo de voz.
-Está... en... no sé, mamá, no se...
-Pues voy a ir a buscarla.
-en...¡No mamá!
-¿Dónde está tu hermana?
-¡Que no lo se! pero que estará a punto de llegar...
-¿A punto de llegar? ¡Pero si está lloviendo, ya debería de estar aquí! Y si no está contigo... ¿Con quién está?-Preguntó casi alzando la voz.
-Espera... la voy a llamar.-Tamy cogió su móvil, marcó mi número y tras dos tres bip, alguien cogió el teléfono.
-¿Sí?
-¿Pauline?-Dijo mi hermana casi gritando, no se le escuchaba muy bien.
-¡Dime!
-Mamá está super preocupada, ya puedes estar viniendo o no quieras que valla ella a buscarte...
-Pero, ¡Tamy! joe... ¡cúbreme! que me lo estoy pasando genial, porfa...
-Si, ¿y qué le digo?
-No se... invéntate algo, dile... dile que estoy en casa de Estrella.
-Puf...
-Por fa...
-Vale.
-¡Gracias Tamy! ¡Te quiero! ¡Adios!-No le dio tiempo a despedirse cuando colgué.
-¿Qué dice?-Preguntó mi madre.
-Que está en... en casa de Estrella.-Contestó.
Por otro lado...
¡No me lo podía creer! era... era como un sueño. Mi primer beso lo quería así, con alguien especial, alguien que me gustara de verdad, él. Mario. Era la chica más afortunada del mundo.
-Era mi hermana. Dice que mi madre ha estado a punto de salir a buscarme. Pero le he dicho que le diga que estoy en casa de Estrella... -Busqué refugiarme con Mario debajo de un techo de una tienda de chuches donde busqué en la agenda de teléfonos, y encontré allí el móvil de Estrella. Un bip...lo cogió.
-¿Si?
-¡Estrella! Si llama mi madre, dile que estoy contigo. Ya te explicaré todo con más calma pero necesito que me cubras.
-ah... vale.
-¡Gracias! ¡Hasta luego!-Colgué. Mario, inesperadamente me volvió a coger, esta vez de la cintura.
-¡Aih!-Me quejé.
-¿Te he hecho daño? Perdona.-Yo, seria,me levanté y pedí una botella de agua a la señora de la tienda.
-Gracias, aquí tiene.-Nos despedimos.
-¿Quieres agua?-Pregunté con humor. Mario asintió con la cabeza. Yo, abrí la botella y rápidamente le eché toda el agua a Mario en la cabeza, pero hizo fuerza para quitarme la botella. Yo me resistí, pero enseguida me la quitó y toda el agua que quedaba me la echó a mí, él se puso serio, pero que enseguida sonrió. Me cogió,me llevó al centro del parque y chorreando los dos, nos sentamos en medio.Él, me abrazó. La señora de la tienda de chucherías nos miraba estupefacta, pero nosotros no quitábamos nuestra sonrisa de la cara.
-¿Pero dónde se ha metido esta niña?-Repetía mi madre constantemente moviéndose de un lado a otro. En la calle seguía lloviendo, cada vez más fuerte.
Mario me besaba cada vez que me miraba. Yo sentía que el día más feliz del mundo era este y lo tenía que disfrutar.
-Mario, es muy especial para mí que estemos así.
-Te quiero.
-Yo te quiero más y lo sabes.-Dije con una carcajada.
-¿Eso es lo que piensas?-Comentó Mario con voz amenazante. Me cogió de la mano y corriendo bajo la lluvia me llevó hacía un lugar lleno de matorrales y flores. Él se acercó a las amapolas.
-¿Qué vas a hacer?-Pregunté. Mario se acercó a mi y me invitó a oler la flor.-mm.. me encantan las amapolas.
Cuidadosamente me colocó una amapola en el pelo, cerca de la oreja.
-Gracias.-Dije con una sonrisa en la cara.
Mi madre cada vez estaba más nerviosa, eran ya las siete de la tarde, casi anocheciendo y yo, todavía no había aparecido.
-Tamara, ¿dónde está tu hermana?-Me dijo con un hilo de voz.
-Está... en... no sé, mamá, no se...
-Pues voy a ir a buscarla.
-en...¡No mamá!
-¿Dónde está tu hermana?
-¡Que no lo se! pero que estará a punto de llegar...
-¿A punto de llegar? ¡Pero si está lloviendo, ya debería de estar aquí! Y si no está contigo... ¿Con quién está?-Preguntó casi alzando la voz.
-Espera... la voy a llamar.-Tamy cogió su móvil, marcó mi número y tras dos tres bip, alguien cogió el teléfono.
-¿Sí?
-¿Pauline?-Dijo mi hermana casi gritando, no se le escuchaba muy bien.
-¡Dime!
-Mamá está super preocupada, ya puedes estar viniendo o no quieras que valla ella a buscarte...
-Pero, ¡Tamy! joe... ¡cúbreme! que me lo estoy pasando genial, porfa...
-Si, ¿y qué le digo?
-No se... invéntate algo, dile... dile que estoy en casa de Estrella.
-Puf...
-Por fa...
-Vale.
-¡Gracias Tamy! ¡Te quiero! ¡Adios!-No le dio tiempo a despedirse cuando colgué.
-¿Qué dice?-Preguntó mi madre.
-Que está en... en casa de Estrella.-Contestó.
Por otro lado...
¡No me lo podía creer! era... era como un sueño. Mi primer beso lo quería así, con alguien especial, alguien que me gustara de verdad, él. Mario. Era la chica más afortunada del mundo.
-Era mi hermana. Dice que mi madre ha estado a punto de salir a buscarme. Pero le he dicho que le diga que estoy en casa de Estrella... -Busqué refugiarme con Mario debajo de un techo de una tienda de chuches donde busqué en la agenda de teléfonos, y encontré allí el móvil de Estrella. Un bip...lo cogió.
-¿Si?
-¡Estrella! Si llama mi madre, dile que estoy contigo. Ya te explicaré todo con más calma pero necesito que me cubras.
-ah... vale.
-¡Gracias! ¡Hasta luego!-Colgué. Mario, inesperadamente me volvió a coger, esta vez de la cintura.
-¡Aih!-Me quejé.
-¿Te he hecho daño? Perdona.-Yo, seria,me levanté y pedí una botella de agua a la señora de la tienda.
-Gracias, aquí tiene.-Nos despedimos.
-¿Quieres agua?-Pregunté con humor. Mario asintió con la cabeza. Yo, abrí la botella y rápidamente le eché toda el agua a Mario en la cabeza, pero hizo fuerza para quitarme la botella. Yo me resistí, pero enseguida me la quitó y toda el agua que quedaba me la echó a mí, él se puso serio, pero que enseguida sonrió. Me cogió,me llevó al centro del parque y chorreando los dos, nos sentamos en medio.Él, me abrazó. La señora de la tienda de chucherías nos miraba estupefacta, pero nosotros no quitábamos nuestra sonrisa de la cara.
domingo, 17 de abril de 2011
Capítulo 18-Te amo.
Seguí en mi cuarto después de comer. Miré de nuevo mi móvil. Mensajes, buzón de entrada. Mario. Abrir. "Te quiero". No sabía si podría ser una equivocación... así que no contesté. Ya había dejado de llover.Minutos después llegó mi hermana Tamy.
-¿Piensas quedarte así toda la mañana?-Preguntó.
-Pues... no hay otra cosa que hacer.
-Si, si la hay.
-¡Pero si están todos castigados!
-No, no todos... Samuel y Mario, no lo están.
-¿Y qué quieres hacer?-Pregunté.
-Repito; no todos están castigados.. Samuel y Mario, no lo están.-volvió a repetir esta vez con una sonrisa.
Yo al momento lo pillé. Carol no vendría, tenía cosas que hacer. Pero Tamara y yo, nos arreglamos y cogimos nuestras cosas.
-¡Mamá! que nos vamos, luego venimos, ¡Adios!-Nos despedimos. Salimos de casa.
-¡Hoy va a ser el mejor día de tu vida...!-Insinuó Tamy sonriendo.
-¿Cómo?
-Nada... ya lo verás...-Yo extrañada me quedé callada. Llegamos a casa de Samuel, llamamos a la puerta.
-¡Eih! Samuel, ¿te vienes a dar una vuelta?
-¡si! ¡Claro!-Cogió una chaquetilla que había en la entrada y se la puso. Tamy lo miró, él se acercó y le dió un beso.Poco después llegamos a casa de Mario. El corazón estaba que se me iba a salir. No sabía que iba a decir, tampoco que iba a contestar, no sabía nada, ni siquiera si iba a poder hablar después del mensaje...
-¡Hola Mario!
-¡Hola!
-¿Te vienes a dar una vuelta?-Preguntó Samuel.
-Si, claro.-Mario salió y cerró la puerta de su casa. Decidimos ir al parque. Cuando llegamos, compramos unas bolsas de chuches y nos sentamos en unos bancos. Durante todo el camino, Tamy me había dejado atrás con Mario, ella mientras iba de la mano de Samuel y besuqueándose.Yo, en cambio, iba un poco apartada de Mario, sin saber que decir... él tampoco decía nada, hasta que llegamos al banco y nos sentamos.
-Pauline, ¿leiste mi mensaje?-Dijo, tímidamente.
-E.... ¡Si!... digo... ¿cuál?
-Pues.. el de...-De repente sus labios chocaron contra los mios. Nuestras almas se juntaron. Nos besamos. Fue mi primer beso. La primera vez. Cerré los ojos, seguí, le seguí a él. ¡No lo podía creer! ¿Era un sueño?, no, era verdad. Paramos y nos miramos. Pero de nuevo continuamos el beso, en el que soltamos todo lo que sentíamos, ya no valían las palabras, todo se dijo en un beso...
Duramos un rato, un rato entero. Cuando paramos no pudimos evitar unas carcajadas, nos dimos cuenta de que Samuel y Tamy ya no estaban. Pero poco después nos los encontramos besándose en los arbustos del parque. Yo, me sentía rara, pero lo amaba, lo amaba más que nada y más que a nadie en el mundo.
Nos quedamos mirándonos, y tras varias miradas nos volvíamos a besar, y besar... Fue mi primera vez, y la más especial...Poco después llegaron ellos, Samuel y Tamara.
-¿Qué tal?-Preguntó. Mario y yo, mantuvimos la mirada, no dijimos nada.-¿Qué tal?
-Déjalos... están hablando con la mirada...
-Si, exacto.-contesté.
-¿Qué os decis?-Preguntó Tamara.
-Que nos amamos...-Saltó Mario.
-ahh-dijo Samuel, que ya nabía visto, sorprendido.
-¿Algo más?
-Que queremos que os valláis...que nos dejéis solos.-Dije, fría. Tamara y Samuel se fueron.
Mario y yo seguimos manteniendo la mirada, hasta que Mario rompió el hielo.
-Te amo.-Mi corazón cada vez lo notaba más fuerte, lo tenía a mil por hora. Nos volvimos a besar, esta vez el beso fue mas largo. Decidimos dar una vuelta por el parque, más cerca de los árboles. Allí de pronto continuó a llover. La lluvia empezó a apretar fuerte, tan fuerte que nos empapó enteros a Mario y a mí. Mario me cogió en sus brazos y me besó. Fue un beso, más dulce, mi vida era preciosa. Yo, era las más afortunada del mundo con este chico, el que amaba. Empezamos a correr, yo entre sus brazos y él moviéndome de un lado a otro. Estuvimos toda la tarde bajo la lluvia. De pronto sentí una lágrima que bajaba por mi mejilla.
-¿Qué te pasa amor?-Preguntó él preocupado.
-Nada, que soy la chica más afortunada del mundo por tenerte a tí.
-¿Piensas quedarte así toda la mañana?-Preguntó.
-Pues... no hay otra cosa que hacer.
-Si, si la hay.
-¡Pero si están todos castigados!
-No, no todos... Samuel y Mario, no lo están.
-¿Y qué quieres hacer?-Pregunté.
-Repito; no todos están castigados.. Samuel y Mario, no lo están.-volvió a repetir esta vez con una sonrisa.
Yo al momento lo pillé. Carol no vendría, tenía cosas que hacer. Pero Tamara y yo, nos arreglamos y cogimos nuestras cosas.
-¡Mamá! que nos vamos, luego venimos, ¡Adios!-Nos despedimos. Salimos de casa.
-¡Hoy va a ser el mejor día de tu vida...!-Insinuó Tamy sonriendo.
-¿Cómo?
-Nada... ya lo verás...-Yo extrañada me quedé callada. Llegamos a casa de Samuel, llamamos a la puerta.
-¡Eih! Samuel, ¿te vienes a dar una vuelta?
-¡si! ¡Claro!-Cogió una chaquetilla que había en la entrada y se la puso. Tamy lo miró, él se acercó y le dió un beso.Poco después llegamos a casa de Mario. El corazón estaba que se me iba a salir. No sabía que iba a decir, tampoco que iba a contestar, no sabía nada, ni siquiera si iba a poder hablar después del mensaje...
-¡Hola Mario!
-¡Hola!
-¿Te vienes a dar una vuelta?-Preguntó Samuel.
-Si, claro.-Mario salió y cerró la puerta de su casa. Decidimos ir al parque. Cuando llegamos, compramos unas bolsas de chuches y nos sentamos en unos bancos. Durante todo el camino, Tamy me había dejado atrás con Mario, ella mientras iba de la mano de Samuel y besuqueándose.Yo, en cambio, iba un poco apartada de Mario, sin saber que decir... él tampoco decía nada, hasta que llegamos al banco y nos sentamos.
-Pauline, ¿leiste mi mensaje?-Dijo, tímidamente.
-E.... ¡Si!... digo... ¿cuál?
-Pues.. el de...-De repente sus labios chocaron contra los mios. Nuestras almas se juntaron. Nos besamos. Fue mi primer beso. La primera vez. Cerré los ojos, seguí, le seguí a él. ¡No lo podía creer! ¿Era un sueño?, no, era verdad. Paramos y nos miramos. Pero de nuevo continuamos el beso, en el que soltamos todo lo que sentíamos, ya no valían las palabras, todo se dijo en un beso...
Duramos un rato, un rato entero. Cuando paramos no pudimos evitar unas carcajadas, nos dimos cuenta de que Samuel y Tamy ya no estaban. Pero poco después nos los encontramos besándose en los arbustos del parque. Yo, me sentía rara, pero lo amaba, lo amaba más que nada y más que a nadie en el mundo.
Nos quedamos mirándonos, y tras varias miradas nos volvíamos a besar, y besar... Fue mi primera vez, y la más especial...Poco después llegaron ellos, Samuel y Tamara.
-¿Qué tal?-Preguntó. Mario y yo, mantuvimos la mirada, no dijimos nada.-¿Qué tal?
-Déjalos... están hablando con la mirada...
-Si, exacto.-contesté.
-¿Qué os decis?-Preguntó Tamara.
-Que nos amamos...-Saltó Mario.
-ahh-dijo Samuel, que ya nabía visto, sorprendido.
-¿Algo más?
-Que queremos que os valláis...que nos dejéis solos.-Dije, fría. Tamara y Samuel se fueron.
Mario y yo seguimos manteniendo la mirada, hasta que Mario rompió el hielo.
-Te amo.-Mi corazón cada vez lo notaba más fuerte, lo tenía a mil por hora. Nos volvimos a besar, esta vez el beso fue mas largo. Decidimos dar una vuelta por el parque, más cerca de los árboles. Allí de pronto continuó a llover. La lluvia empezó a apretar fuerte, tan fuerte que nos empapó enteros a Mario y a mí. Mario me cogió en sus brazos y me besó. Fue un beso, más dulce, mi vida era preciosa. Yo, era las más afortunada del mundo con este chico, el que amaba. Empezamos a correr, yo entre sus brazos y él moviéndome de un lado a otro. Estuvimos toda la tarde bajo la lluvia. De pronto sentí una lágrima que bajaba por mi mejilla.
-¿Qué te pasa amor?-Preguntó él preocupado.
-Nada, que soy la chica más afortunada del mundo por tenerte a tí.
sábado, 16 de abril de 2011
Capítulo 17- Nos han pillado.
Entramos en mi casa y le dimos dos besos a mi madre.
-¿Cómo os ha ido?-Preguntó.
-¡Bien!-contestamos al unísono.
-Me alegro, poneos ha hacer los deberes.-yo, corriendo me fui a mi habitación y me tumbé en la cama. Era un día raro... no sabía lo que hacer. Normalmente los sábados, hacía los deberes por la mañana y después salía a dar una vuelta con Estrella, pero hoy, no, hoy... estaba lloviendo, y como siempre hago en los días de lluvia, pensar. No paraba de pensar en Mario, en todo lo que habíamos vivido hoy, en un día. Lo amaba, lo amaba con todo mi corazón. Pero... ¿Por qué no nos dimos nuestro primer beso?... Mi cabeza estaba echa un lío. Me levanté de un salto, me acerqué a la ventana y me asomé. Un día gris. Muchas nubes.Poco sol. Me alegraba bastante desde pequeña, eso de que lloviera. Empecé a dar vueltas por la habitación, pensando en él, solo en él.
-Se nota un montón que la quiere...-comentó Javié.
-Ya ves... ¿Y a ti no te gusta Carol?
-¡Quééé! ¿Carol?
-Si, ultimamente... os veo muy juntos...
-Qué va...
-¿Seguro?
-Seguro.-aseguró Javié. Es verdad que ultimamente estaban muy juntos, pero sería porque se habrán hecho muy amigos. Javié llegó a su casa, se despidió de Samuel y se metió dentro.
Poco después Samuel llegó a la suya, dejó el paraguas en la entrada y entró en su casa.
-¡Samuel! ¿Qué es eso de que la madre de Estrella no sabía que os quedásteis a dormir en su casa?-Dijo su madre enfadada. Su hermano mayor, Jose, bajó las escaleras y con un movimiento de pelo a su hermano, se burló de él.
-¡Me voy mamá!-Dijo con una sonrisa a su hermano. Su madre se acercó y le dio un beso.
-no llegues tarde.-Jose, tenía diecisiete años,quería mucho a su hermano pero se burlaba de él constantemente.
-¿Qué no lo sabía?.. pues...-continuó Samuel.
-¡Me has dejado en evidencia!, la he llamado para darle las gracias por haberos quedado, y me ha dicho, que no, que ellos acababan de llegar...! ¡y que no sabían nada!-Gritó enfadada.
-Lo siento mamá...-Su padre se acercó.
-¡Vete a tu cuarto!-Samuel, preocupado se dirigió a subir las escaleras y cansado, casi arrastrando los pies entró en su cuarto.
Cuando Javié entró en su casa, rápidamente se fue hacia el teléfono, porque estaba sonando.
-¿Javié?-Preguntó una voz femenina.
-¿Si?
-Soy Nalia, la madre de Samuel.¿Está tu madre?
-Si, un momento.-Javié llamó a su madre, que se acercó y cogió el teléfono. Javié al ver la cara de su madre cuando hablaba con Nalia... se preocupó.
-Vale, gracias, Nalia. Hasta luego.-Se despidió.-¿Qué sus padres no estaban? Dios.. sabía que esos niños que se hacen llamar.. "amigos", no son de fiar.
-¿Qué dices mamá? No estaban porque se fueron ,pero, por la mañana vinieron.
-¡Me da igual! ¡No te acerques más a esa gente! porque tarde o temprano los vas a tener que olvidar...-Dijo refieriéndose a que dentro de dos días se irían hacia Madrid. Pero aquellas palabras congelaron a Javié.
-¿Qué?¿Olvidarme de ellos? ¡Jamás! ¡Ellos son amigos de verdad!-Tras esas palabras Javié se fue a su cuarto, y con un portazo cerró la puerta.
-Lo sentimos mamá, no volverá a pasar...-confesamos mis hermanas y yo, arrepentidas.
-Está bien...pues venga, iros a hacer deberes que yo mientras hago la comida.-Dijo su madre de buena gana.
Yo, volví a subir a mi cuarto.
-¡Que como se te ocurre traer aquí a siete niños sin estar nosotros o sin decirme nada! ¡Para cenar,dormir y merendar... !-Se enfadó Puri.-Que sepas que estás castigada dos días sin salir, por no haberme dicho nada. Y por empringar todo, sin mi permiso.
-Lo siento mamá...-Estrella, preocupada, se dirigió a su cuarto, y triste cogió el móvil y me mandó un mensaje.
Mi móvil sonó,era de Estrella.
"Mi madre se ha enterado de que os quedásteis a dormir y me ha castigado dos días sin salir, lo que queda de hoy y mañana, todo el finde." Yo, preocupada le contesté en otro mensaje. "¿qué dices? mi madre también se ha enterado, pero no nos ha castigado, lo siento."
Hoy parecía ser el día de los mensajes. Samuel recibió otro, de Tamy. Cogió su móvil que estaba en la mesa, al lado suya, él estaba sentado en la silla, con su portátil. "Me lo he pasado genial, pero ahora te extraño, quiero verte pronto, te quiero" , Samuel lo contestó rápidamente.
Pero poco después volvió a sonar mi movil. Sería Estrella. Lo cogí, era de Mario. ¿Mario? , mi corazón empezó a latir cada vez más fuerte, parecía que se me iba a salir, decidí mirar el mensaje. Abrir. Una pantalla blanca con unas letras escritas me salió."Te quiero"
-¿Cómo os ha ido?-Preguntó.
-¡Bien!-contestamos al unísono.
-Me alegro, poneos ha hacer los deberes.-yo, corriendo me fui a mi habitación y me tumbé en la cama. Era un día raro... no sabía lo que hacer. Normalmente los sábados, hacía los deberes por la mañana y después salía a dar una vuelta con Estrella, pero hoy, no, hoy... estaba lloviendo, y como siempre hago en los días de lluvia, pensar. No paraba de pensar en Mario, en todo lo que habíamos vivido hoy, en un día. Lo amaba, lo amaba con todo mi corazón. Pero... ¿Por qué no nos dimos nuestro primer beso?... Mi cabeza estaba echa un lío. Me levanté de un salto, me acerqué a la ventana y me asomé. Un día gris. Muchas nubes.Poco sol. Me alegraba bastante desde pequeña, eso de que lloviera. Empecé a dar vueltas por la habitación, pensando en él, solo en él.
-Se nota un montón que la quiere...-comentó Javié.
-Ya ves... ¿Y a ti no te gusta Carol?
-¡Quééé! ¿Carol?
-Si, ultimamente... os veo muy juntos...
-Qué va...
-¿Seguro?
-Seguro.-aseguró Javié. Es verdad que ultimamente estaban muy juntos, pero sería porque se habrán hecho muy amigos. Javié llegó a su casa, se despidió de Samuel y se metió dentro.
Poco después Samuel llegó a la suya, dejó el paraguas en la entrada y entró en su casa.
-¡Samuel! ¿Qué es eso de que la madre de Estrella no sabía que os quedásteis a dormir en su casa?-Dijo su madre enfadada. Su hermano mayor, Jose, bajó las escaleras y con un movimiento de pelo a su hermano, se burló de él.
-¡Me voy mamá!-Dijo con una sonrisa a su hermano. Su madre se acercó y le dio un beso.
-no llegues tarde.-Jose, tenía diecisiete años,quería mucho a su hermano pero se burlaba de él constantemente.
-¿Qué no lo sabía?.. pues...-continuó Samuel.
-¡Me has dejado en evidencia!, la he llamado para darle las gracias por haberos quedado, y me ha dicho, que no, que ellos acababan de llegar...! ¡y que no sabían nada!-Gritó enfadada.
-Lo siento mamá...-Su padre se acercó.
-¡Vete a tu cuarto!-Samuel, preocupado se dirigió a subir las escaleras y cansado, casi arrastrando los pies entró en su cuarto.
Cuando Javié entró en su casa, rápidamente se fue hacia el teléfono, porque estaba sonando.
-¿Javié?-Preguntó una voz femenina.
-¿Si?
-Soy Nalia, la madre de Samuel.¿Está tu madre?
-Si, un momento.-Javié llamó a su madre, que se acercó y cogió el teléfono. Javié al ver la cara de su madre cuando hablaba con Nalia... se preocupó.
-Vale, gracias, Nalia. Hasta luego.-Se despidió.-¿Qué sus padres no estaban? Dios.. sabía que esos niños que se hacen llamar.. "amigos", no son de fiar.
-¿Qué dices mamá? No estaban porque se fueron ,pero, por la mañana vinieron.
-¡Me da igual! ¡No te acerques más a esa gente! porque tarde o temprano los vas a tener que olvidar...-Dijo refieriéndose a que dentro de dos días se irían hacia Madrid. Pero aquellas palabras congelaron a Javié.
-¿Qué?¿Olvidarme de ellos? ¡Jamás! ¡Ellos son amigos de verdad!-Tras esas palabras Javié se fue a su cuarto, y con un portazo cerró la puerta.
-Lo sentimos mamá, no volverá a pasar...-confesamos mis hermanas y yo, arrepentidas.
-Está bien...pues venga, iros a hacer deberes que yo mientras hago la comida.-Dijo su madre de buena gana.
Yo, volví a subir a mi cuarto.
-¡Que como se te ocurre traer aquí a siete niños sin estar nosotros o sin decirme nada! ¡Para cenar,dormir y merendar... !-Se enfadó Puri.-Que sepas que estás castigada dos días sin salir, por no haberme dicho nada. Y por empringar todo, sin mi permiso.
-Lo siento mamá...-Estrella, preocupada, se dirigió a su cuarto, y triste cogió el móvil y me mandó un mensaje.
Mi móvil sonó,era de Estrella.
"Mi madre se ha enterado de que os quedásteis a dormir y me ha castigado dos días sin salir, lo que queda de hoy y mañana, todo el finde." Yo, preocupada le contesté en otro mensaje. "¿qué dices? mi madre también se ha enterado, pero no nos ha castigado, lo siento."
Hoy parecía ser el día de los mensajes. Samuel recibió otro, de Tamy. Cogió su móvil que estaba en la mesa, al lado suya, él estaba sentado en la silla, con su portátil. "Me lo he pasado genial, pero ahora te extraño, quiero verte pronto, te quiero" , Samuel lo contestó rápidamente.
Pero poco después volvió a sonar mi movil. Sería Estrella. Lo cogí, era de Mario. ¿Mario? , mi corazón empezó a latir cada vez más fuerte, parecía que se me iba a salir, decidí mirar el mensaje. Abrir. Una pantalla blanca con unas letras escritas me salió."Te quiero"
miércoles, 13 de abril de 2011
Capítulo 16-La vida es improvisada...
-¿Qué es todo este desorden?-Le dijo su madre.
-Mamá... es que....-Comentó Estrella que ya se rindió.-Tengo que decirte algo...
-¡Sooorpeesaa!-Salimos nosotros. La madre de Estrella no pudo evitar un "oh" de entusiasmo, pero Estrella le siguió el rollo.
-Sabíamos que veníais hoy... y lo hemos preparado todo, para vosotros!-Dijo refiriéndose a su madre y a su padre que se acercó a la puerta.
-¡Gracias!-Clara,su madre y Rafael , su padre se besaron. Todos sonriendo por haber salido del apuro y empezamos a aplaudir.
De pronto empezó a llover.
-Valla...-Se quejó Javié.
-¡Ui! pues a mi me encanta que llueva..-Dije.
-¿Y eso?-Preguntó Mario. Esa pregunta me sorprendió.
-Porque no se... el ruido de la lluvia es muy curioso.. me hace pensar y me alegra el día.-Explique.
-¡A mi no me gusta! ¡No podemos jugar al fútbol!-Se quejó Samuel. Javié y Mario lo apoyaron.
-¿Y qué? pero hay otras cosas que se pueden hacer...yo por ejemplo me salgo fuera, en la puerta y pienso en mis cosas.. eso es improvisado.
-¿Improvisado?-Preguntó interesado Javié.
-Si, la vida es improvisada...
-¡Joe! Cada día se aprende algo nuevo...-Sonrió Javié.
-Quedaos a comer.-Propuso Rafaél.
-No se.. ya va a ser mucha molestia.-Se le escapó a Samuel.
-Pero si acabáis de llegar, eso no es molestia.-Dijo Clara.
-ee... si...-Todos miramos a Estrella.
-Mamá, que no se van a quedar... porque... porque tienen que hacer cosas...
-Bueno.. pues otro día será.-Dijo Clara llegando a la puerta. Después los dos, Rafaél y Pury se dirigieron a su habitación.
Nosotros fuimos a salir, estábamos en el porche.
-¡Valla!, no tengo paraguas...-Me lamenté.
-Si quieres te puedes venir conmigo, vengo en la moto, pero llevas el casco y un paraguas que tengo.
-e...
-Pues no vas a tener otra alternativa.. yo me voy con Tamy en mi paraguas, solo caben dos...-Dijo con una sonrisilla de maldad Samuel.
-Y conmigo tampoco.. porque...no, y punto, porque si no me hubieseis gastado la broma...además en mi paraguas también caben dos, Carol y yo.-Dijo para obligarme a ir con Mario. Yo, colorada, tuve que decir que sí.
Él me dejó un casco, y después se puso el suyo. Me costó colocármelo ya que nunca me había puesto uno. Me sentía mal, porque nunca me había montado en moto y mi madre siempre me decía que nunca me montara en una moto porque podría tener un accidente. Pero por una vez... no pasaba nada. Más bien, sería un secreto...
-¡Agárrate!-Me gritó Mario. Tamy, Samuel,Carol y Javié, siguieron andando hasta mi casa. Yo, le dí mi dirección a Mario. Me agarré bien fuerte a él, y la moto empezó a andar. Durante esos minutos junto a él, sentí un cosquilleo en mi barriga. Cada vez lo quería más.
Llegamos a mi casa. Los demás no habían llegado. Mario paró la moto en una esquina. Yo extrañada le dije.
-¿Por qué la paras aquí? mi casa está un poco más lejos....-Su mirada me impidió continuar la frase.
-Pauline, hace tiempo que intento decírtelo.. yo..
-¡Ya estamos aquí!-Se oyó la voz de Estrella. Los dos con fastidio y corage le miramos. Yo hice una postura de disimulación.
-ee.. he.. vuelto a interrumpir... ¿verdad?...-Dijo con cara de preocupación.
-Pues...-dije.
-¡No! no has.. interrumpido...-Dijo Mario. Pero él no se daba por vencido.
- ¡aaaaaaaaah!-Gritó Tamy. Todos corrimos a ver lo sucedido.-¡Qué asco! ¡Qué asco! ¡Dios! ¡Quita eso!
-Tamy... que solo es una araña.- Javié la cogió y con burla jugó con ella.
-Javié, siempre fastidiando...-Dije bromeando.
-¡Quítamelo!-Samuel se acercó y con un golpe echó a la araña que Javié había puesto de nuevo en el pantalón de Tamara.
-Gracias...-Samuel y Tamy se besaron.
-¡Oye! os podríais cortar... ¿no?-Dije bromeando. Samuel y Tamy pararon riéndose.
-¡Niñaas!-Se dio cuenta mi madre que estábamos fuera.-¿Entráis?
-¡Sii!-Mi madre se metió dentro y con disimulación Samuel se despidió de Tamy con un beso. Los demás nos despedimos con dos besos en la mejilla, Mario de forma vergonzosa se acercó a mí y me dio dos besos pero para mí eran diferentes...
Nos volvimos a despedir agitando la mano y entramos en mi casa.
-Mamá... es que....-Comentó Estrella que ya se rindió.-Tengo que decirte algo...
-¡Sooorpeesaa!-Salimos nosotros. La madre de Estrella no pudo evitar un "oh" de entusiasmo, pero Estrella le siguió el rollo.
-Sabíamos que veníais hoy... y lo hemos preparado todo, para vosotros!-Dijo refiriéndose a su madre y a su padre que se acercó a la puerta.
-¡Gracias!-Clara,su madre y Rafael , su padre se besaron. Todos sonriendo por haber salido del apuro y empezamos a aplaudir.
De pronto empezó a llover.
-Valla...-Se quejó Javié.
-¡Ui! pues a mi me encanta que llueva..-Dije.
-¿Y eso?-Preguntó Mario. Esa pregunta me sorprendió.
-Porque no se... el ruido de la lluvia es muy curioso.. me hace pensar y me alegra el día.-Explique.
-¡A mi no me gusta! ¡No podemos jugar al fútbol!-Se quejó Samuel. Javié y Mario lo apoyaron.
-¿Y qué? pero hay otras cosas que se pueden hacer...yo por ejemplo me salgo fuera, en la puerta y pienso en mis cosas.. eso es improvisado.
-¿Improvisado?-Preguntó interesado Javié.
-Si, la vida es improvisada...
-¡Joe! Cada día se aprende algo nuevo...-Sonrió Javié.
-Quedaos a comer.-Propuso Rafaél.
-No se.. ya va a ser mucha molestia.-Se le escapó a Samuel.
-Pero si acabáis de llegar, eso no es molestia.-Dijo Clara.
-ee... si...-Todos miramos a Estrella.
-Mamá, que no se van a quedar... porque... porque tienen que hacer cosas...
-Bueno.. pues otro día será.-Dijo Clara llegando a la puerta. Después los dos, Rafaél y Pury se dirigieron a su habitación.
Nosotros fuimos a salir, estábamos en el porche.
-¡Valla!, no tengo paraguas...-Me lamenté.
-Si quieres te puedes venir conmigo, vengo en la moto, pero llevas el casco y un paraguas que tengo.
-e...
-Pues no vas a tener otra alternativa.. yo me voy con Tamy en mi paraguas, solo caben dos...-Dijo con una sonrisilla de maldad Samuel.
-Y conmigo tampoco.. porque...no, y punto, porque si no me hubieseis gastado la broma...además en mi paraguas también caben dos, Carol y yo.-Dijo para obligarme a ir con Mario. Yo, colorada, tuve que decir que sí.
Él me dejó un casco, y después se puso el suyo. Me costó colocármelo ya que nunca me había puesto uno. Me sentía mal, porque nunca me había montado en moto y mi madre siempre me decía que nunca me montara en una moto porque podría tener un accidente. Pero por una vez... no pasaba nada. Más bien, sería un secreto...
-¡Agárrate!-Me gritó Mario. Tamy, Samuel,Carol y Javié, siguieron andando hasta mi casa. Yo, le dí mi dirección a Mario. Me agarré bien fuerte a él, y la moto empezó a andar. Durante esos minutos junto a él, sentí un cosquilleo en mi barriga. Cada vez lo quería más.
Llegamos a mi casa. Los demás no habían llegado. Mario paró la moto en una esquina. Yo extrañada le dije.
-¿Por qué la paras aquí? mi casa está un poco más lejos....-Su mirada me impidió continuar la frase.
-Pauline, hace tiempo que intento decírtelo.. yo..
-¡Ya estamos aquí!-Se oyó la voz de Estrella. Los dos con fastidio y corage le miramos. Yo hice una postura de disimulación.
-ee.. he.. vuelto a interrumpir... ¿verdad?...-Dijo con cara de preocupación.
-Pues...-dije.
-¡No! no has.. interrumpido...-Dijo Mario. Pero él no se daba por vencido.
- ¡aaaaaaaaah!-Gritó Tamy. Todos corrimos a ver lo sucedido.-¡Qué asco! ¡Qué asco! ¡Dios! ¡Quita eso!
-Tamy... que solo es una araña.- Javié la cogió y con burla jugó con ella.
-Javié, siempre fastidiando...-Dije bromeando.
-¡Quítamelo!-Samuel se acercó y con un golpe echó a la araña que Javié había puesto de nuevo en el pantalón de Tamara.
-Gracias...-Samuel y Tamy se besaron.
-¡Oye! os podríais cortar... ¿no?-Dije bromeando. Samuel y Tamy pararon riéndose.
-¡Niñaas!-Se dio cuenta mi madre que estábamos fuera.-¿Entráis?
-¡Sii!-Mi madre se metió dentro y con disimulación Samuel se despidió de Tamy con un beso. Los demás nos despedimos con dos besos en la mejilla, Mario de forma vergonzosa se acercó a mí y me dio dos besos pero para mí eran diferentes...
Nos volvimos a despedir agitando la mano y entramos en mi casa.
lunes, 11 de abril de 2011
Capítulo 15-Una mañana...
Mario se levantó. Hacía ya rato que había ido a comprar los churros. Ese día era super gris, un montón de nubes cubrían el cielo, probocando fuertes vientos cada varios minutos. Cogió los platos que estaban guardados en el armario de la cocina y encendió la freidora. Mientras que los churros se hacían, él preparaba los cruasanes,las ensaimadas y las tortas que había comprado en la cafetería de en frente.
Poco después los primeros churros salieron. Tenían una estructura crujiente. Mario preparó el azucar en varios cuencos y fue haciendo el chocolate. Tenía que hacer para siete personas.
Después salieron los siguientes churros, en total puso veinte. Unos cuatro para cada uno. El chocolate se hizo, aunque esa no era su cocina supo donde estaba la termomix, él la sabía manejar. Salió un chocolate no muy espeso pero tampoco muy líquido. Cogió la bandeja, en la que colocó los siete platos, siete vasos, la jarra del chocolate, los dos platos de los cruasanes, las tortas y las ensaimadas y colocó en otro plato los churros. Se dirigió a subir las escaleras. Las manos le temblaban, llevaba mucho peso. Cuando llegó a la sala, donde estaban los demás con la luz apagada entró con cuidado y decidió colocar la bandeja en la mesa donde comieron ayer, en la cual todavía estaba el carton con los restos de algunos trozos de pizza. Retiró el cartón hacía la izquierda y situó la bandeja en el centro. Luego se dirigió hacía la puerta, encendió la luz.
-¡Buenos días a todos!-Saludó.
Los chicos tardaron en responder pero en seguida Tamy dijo con cara de sueño.
-¿Qué? ¿Qué haces despierto? Son las nueve de la mañana...
-Solo dormí unas dos horas. A las siete me he despertado. No suelo dormir mucho, viendo como ayer os dormisteis no quería despertaos. Me levanté sin hacer ruido y pensé en una buena idea. Fui a comprar a la esquina, todo este desayuno, y compré los churros. Miré en los armarios de la cocina y allí encontré el cacao para hacer el chocolate. Después volví y en una hora más o menos e terminado el desayuno. Lo he subido, y... ahora estoy aquí.
-¡Dios! ¡Qué bien huele!-Se despertó Samuel.
-Son churros con chocolate.-Contestó Mario.
Samuel y Javié se levantaron y un poco adormilados se sentaron en las sillas, donde estaba el desayuno. Nosotros no pudimos evitar una carcajida al mirar a Javié.
-No veas, como dormisteis anoche...-Me acordé. Samuel, Javié y Carol que se acababan de despertar pusieron cara de extraño.
-No me acuerdo...
-La resaca de ayer...-Dijo Estrella bromeando.
-Ja-ja
-Es verdad.
-¿que resaca?-Preguntó Javié.
-Puf, os emborrachasteis un montón. Fuisteis vosotros los que cogísteis las botellas...-Bromeé. Javié puso cara de preocupación, Samuel y Carol no cayeron en la broma.
-¿Qué decís?, ¡Dios! ¿Y ahora qué? ¡yo nunca he bebido! ¡Noo!-Fue corriendo a mirarse al espejo. Se veía los ojos rojos he inchados.Se puso como un loco.-¡Ahh! ¡Quiero morir! ¡Dios mío! ¿Cómo pude caer en al tentación?-Todos se miraron y empezaron a reir.- ¿Qué tiene de gracia?
-Que es mentira...-Dijo al fín Estrella. Javié puso cara de enfadado pero en seguida sonrió.
-Me habéis dado un susto de muerte... pero ahora, decid nos la verdad...¿qué pasó?-Se interesó.
-Que Estrella puso calmantes en las bebidas, se mezclaron los vasos y los tomasteis vosotros. Después estuvimos entreteniéndonos y poco a poco estas tres-Señaló a Estrella,Tamara y a mí.-Se durmieron. Yo al poco tiempo me dormí también. Pero después me desperté.-Explicó Mario.
-A... ¿Pero entonces nadie ha dormido en el sitio donde elegimos?-Preguntó Samuel.
-Bueno... nosotras tres hemos dormido juntas en los dos colchones, en cambio a vosotros os llevamos a las camas, y a Samuel al sofá. ¿Y tú Mario?-Explicó Tamara.
-Yo, en el sofá con Samuel.-Sonrió.-Bueno... ¿Comenzamos a desayunar?-Nos levantamos y nos sentamos aunque Samuel y Javié ya estaban sentados.
Yo, cojí un churro y lo fui mojando en azúcar, al igual que Tamy. Samuel y Javié empezaron por las tortas. Mario y Carol comenzaron con los cruasanes.
-mm...-Se relamió Tamara.
-¡Madre mía! ¿todo esto lo has hecho tú?-Dije asombrada.
-¡Si!-Se alegró Mario.
-¿Al final no ha ganado nadie?-Preguntó triste Javié.
-No...-Dijo Tamy.
-Todos nos dormimos, con efecto o sin efecto.-Comentó Javié.
-Bueno.. si no me hubiese tomado las pastillas, habría durado...-Volvió a insinuar Samuel. Lo miré y sonreí, después todos nos miramos y comenzamos a reír.
Luego cuando terminamos, estábamos llenos. Pusimos caras de cansancio de comer y nos tocamos todos la barriga. Después nos levantamos y recogimos la mesa incluyendo el cartón de la pizza de ayer.
Poco después llamaron a la puerta. Estrella bajó corriendo y contestó al telefonillo.
-Somo nosotros.-Era una voz muy familiar.-¡Mis padrees!-Dijo desesperada.-¡Corred! ¡Escondeos! ¡Ellos no saben que estáis aquí ni que os habéis quedado a dormir, y que hemos comido y desayunado sin su permiso!- Todos salimos corriendo.Intentamos poner las camas bien, lo conseguimos, pero un poco desastrosas, teníamos mucha prisa. Colocamos todo en su sitio, o por lo menos lo intentamos, cuando las ventanas se abrieron probocando un fuerte viento que cerró la puerta.
-¡dios!-Grité. Rápidamente corrí hacia la puerta, la intenté abrir pero estaba atrancada.
Estrella intentó distraer a sus padres.
-¿Cómo os a.. ido?
-Bien,la cena ha sido genial, ¿Has desayunado ya?-Dijo mi madre dirigiéndose para las escaleras.
-e... si .. si..digo.. ¡no! pero, ¿por qué no me haces unas tostadas?-Dije dirigiendo a mi madre hacia la cocina. Mi padre aún estaba en el coche.
-¡Ahora mismo te preparo el desayuno!, pero, voy a dejar las maletas arriba, en mi habitación.-Dijo.
-¡No!, ya las dejo yo..
-pesan mucho, asi que déjame que las suba yo.
-¡Qué no!
-¿Qué? ¿qué te pasa?-Mi madre empezó a subir las escaleras con cara rara. Yo, me toqué la cabeza de la desesperación.
-¿Por qué cierras la puerta de la habitación de invitados?-Se refirió a la habitación donde nos encontrábamos.
-Porque... hacía aire.-disimuló.
-Bueno, pues cerráis las ventanas.-Se acercó a la puerta, la intentó abrir, pero se encontraba atascada.
Siguió empujando.
-Está atascada mamá...-Siguió empujando, hasta que la abrió.
-¿¡Estrella?!
Poco después los primeros churros salieron. Tenían una estructura crujiente. Mario preparó el azucar en varios cuencos y fue haciendo el chocolate. Tenía que hacer para siete personas.
Después salieron los siguientes churros, en total puso veinte. Unos cuatro para cada uno. El chocolate se hizo, aunque esa no era su cocina supo donde estaba la termomix, él la sabía manejar. Salió un chocolate no muy espeso pero tampoco muy líquido. Cogió la bandeja, en la que colocó los siete platos, siete vasos, la jarra del chocolate, los dos platos de los cruasanes, las tortas y las ensaimadas y colocó en otro plato los churros. Se dirigió a subir las escaleras. Las manos le temblaban, llevaba mucho peso. Cuando llegó a la sala, donde estaban los demás con la luz apagada entró con cuidado y decidió colocar la bandeja en la mesa donde comieron ayer, en la cual todavía estaba el carton con los restos de algunos trozos de pizza. Retiró el cartón hacía la izquierda y situó la bandeja en el centro. Luego se dirigió hacía la puerta, encendió la luz.
-¡Buenos días a todos!-Saludó.
Los chicos tardaron en responder pero en seguida Tamy dijo con cara de sueño.
-¿Qué? ¿Qué haces despierto? Son las nueve de la mañana...
-Solo dormí unas dos horas. A las siete me he despertado. No suelo dormir mucho, viendo como ayer os dormisteis no quería despertaos. Me levanté sin hacer ruido y pensé en una buena idea. Fui a comprar a la esquina, todo este desayuno, y compré los churros. Miré en los armarios de la cocina y allí encontré el cacao para hacer el chocolate. Después volví y en una hora más o menos e terminado el desayuno. Lo he subido, y... ahora estoy aquí.
-¡Dios! ¡Qué bien huele!-Se despertó Samuel.
-Son churros con chocolate.-Contestó Mario.
Samuel y Javié se levantaron y un poco adormilados se sentaron en las sillas, donde estaba el desayuno. Nosotros no pudimos evitar una carcajida al mirar a Javié.
-No veas, como dormisteis anoche...-Me acordé. Samuel, Javié y Carol que se acababan de despertar pusieron cara de extraño.
-No me acuerdo...
-La resaca de ayer...-Dijo Estrella bromeando.
-Ja-ja
-Es verdad.
-¿que resaca?-Preguntó Javié.
-Puf, os emborrachasteis un montón. Fuisteis vosotros los que cogísteis las botellas...-Bromeé. Javié puso cara de preocupación, Samuel y Carol no cayeron en la broma.
-¿Qué decís?, ¡Dios! ¿Y ahora qué? ¡yo nunca he bebido! ¡Noo!-Fue corriendo a mirarse al espejo. Se veía los ojos rojos he inchados.Se puso como un loco.-¡Ahh! ¡Quiero morir! ¡Dios mío! ¿Cómo pude caer en al tentación?-Todos se miraron y empezaron a reir.- ¿Qué tiene de gracia?
-Que es mentira...-Dijo al fín Estrella. Javié puso cara de enfadado pero en seguida sonrió.
-Me habéis dado un susto de muerte... pero ahora, decid nos la verdad...¿qué pasó?-Se interesó.
-Que Estrella puso calmantes en las bebidas, se mezclaron los vasos y los tomasteis vosotros. Después estuvimos entreteniéndonos y poco a poco estas tres-Señaló a Estrella,Tamara y a mí.-Se durmieron. Yo al poco tiempo me dormí también. Pero después me desperté.-Explicó Mario.
-A... ¿Pero entonces nadie ha dormido en el sitio donde elegimos?-Preguntó Samuel.
-Bueno... nosotras tres hemos dormido juntas en los dos colchones, en cambio a vosotros os llevamos a las camas, y a Samuel al sofá. ¿Y tú Mario?-Explicó Tamara.
-Yo, en el sofá con Samuel.-Sonrió.-Bueno... ¿Comenzamos a desayunar?-Nos levantamos y nos sentamos aunque Samuel y Javié ya estaban sentados.
Yo, cojí un churro y lo fui mojando en azúcar, al igual que Tamy. Samuel y Javié empezaron por las tortas. Mario y Carol comenzaron con los cruasanes.
-mm...-Se relamió Tamara.
-¡Madre mía! ¿todo esto lo has hecho tú?-Dije asombrada.
-¡Si!-Se alegró Mario.
-¿Al final no ha ganado nadie?-Preguntó triste Javié.
-No...-Dijo Tamy.
-Todos nos dormimos, con efecto o sin efecto.-Comentó Javié.
-Bueno.. si no me hubiese tomado las pastillas, habría durado...-Volvió a insinuar Samuel. Lo miré y sonreí, después todos nos miramos y comenzamos a reír.
Luego cuando terminamos, estábamos llenos. Pusimos caras de cansancio de comer y nos tocamos todos la barriga. Después nos levantamos y recogimos la mesa incluyendo el cartón de la pizza de ayer.
Poco después llamaron a la puerta. Estrella bajó corriendo y contestó al telefonillo.
-Somo nosotros.-Era una voz muy familiar.-¡Mis padrees!-Dijo desesperada.-¡Corred! ¡Escondeos! ¡Ellos no saben que estáis aquí ni que os habéis quedado a dormir, y que hemos comido y desayunado sin su permiso!- Todos salimos corriendo.Intentamos poner las camas bien, lo conseguimos, pero un poco desastrosas, teníamos mucha prisa. Colocamos todo en su sitio, o por lo menos lo intentamos, cuando las ventanas se abrieron probocando un fuerte viento que cerró la puerta.
-¡dios!-Grité. Rápidamente corrí hacia la puerta, la intenté abrir pero estaba atrancada.
Estrella intentó distraer a sus padres.
-¿Cómo os a.. ido?
-Bien,la cena ha sido genial, ¿Has desayunado ya?-Dijo mi madre dirigiéndose para las escaleras.
-e... si .. si..digo.. ¡no! pero, ¿por qué no me haces unas tostadas?-Dije dirigiendo a mi madre hacia la cocina. Mi padre aún estaba en el coche.
-¡Ahora mismo te preparo el desayuno!, pero, voy a dejar las maletas arriba, en mi habitación.-Dijo.
-¡No!, ya las dejo yo..
-pesan mucho, asi que déjame que las suba yo.
-¡Qué no!
-¿Qué? ¿qué te pasa?-Mi madre empezó a subir las escaleras con cara rara. Yo, me toqué la cabeza de la desesperación.
-¿Por qué cierras la puerta de la habitación de invitados?-Se refirió a la habitación donde nos encontrábamos.
-Porque... hacía aire.-disimuló.
-Bueno, pues cerráis las ventanas.-Se acercó a la puerta, la intentó abrir, pero se encontraba atascada.
Siguió empujando.
-Está atascada mamá...-Siguió empujando, hasta que la abrió.
-¿¡Estrella?!
sábado, 9 de abril de 2011
Capítulo 14-Desesperación.
Un sonido indicó que las luces se encendieron. Rápidamente me separé de Mario.
-¡Bien! ¡han vuelto las luces!-Gritó Estrella, viniendo desde su habitación hasta nosotros.-Perdón... perdón por interrumpir...
Si no llega a ser por Estrella, en una noche a oscuras no se lo que habría pasado, pero el destino lo ha querido así...
-No, que va...
-A..-Estrella se giró preocupada por lo que había interrumpido y se fue.
-e... íbamos a por bebidas ¿no?-Metió tema Mario.
-si...si...-Avanzamos un poco hasta llegar a la cocina. Allí, al lado de la puerta se encontraba el frigorífico. Mario lo abrió y sacó una botella de agua. Cogió siete vasos.
-Dame, ya me los subo yo, tú, sube la botella.-Dije simpática y nerviosa a la vez.
Los dos, callados, volvimos a subir las escaleras hasta llegar a la habitación donde se encontraban los demás.
-Ya estamos...-dije con un hilo de voz.
-a.. e..si, tomad.-Mario le dio un vaso a Tamara, otro a Estrella y por último a mí, que me sonrió cuando tocó con sus dedos los míos al darme el vaso de agua.
Quería besarlo, pero mis nervios aumentaron hasta que me dieron ganas de ir al baño.
-Uf.. lo siento, ahora vengo, voy al baño.-Dije.
-Valla... todo el rato ausente Pauline.. -Dijo Estrella.Después comenzó a reírse. Yo me levanté , salí de la sala y llegué al baño. Mientras, en la habitación..
-He interrumpido antes, ¿verdad?-Se preocupó Estrella, que ya se lo había contado a Tamy.
-Pues...si, un poco..-Insinuó Mario.
-¿Qué ha interrumpido?-Se interesó Tamara.
-Pues nada... no se.
-Si, ¿Qué ha pasado en las escaleras? ehh ¿Mario?-Volvió a preguntar Estrella con una sonrisilla.
-Ya he vuelto.-Interrumpí.
-Valla...
-¿qué?-Pregunté.
-Nada, estábamos hablando con Mario, nos contaba lo que ha pasado en las escaleras, ¿verdad?-Dijo cotilleando Tamy.
-Bueno..
-Haber, ¡no ha pasado nada!-Subí un poco el tono.
-Vale...oye, ¿ qué hora es?-preguntó Tamara.
-Las tres y media pasadas.-Contestó.
-¿Qué?, ¡dios! se me está haciendo esterno..-Dijo Tamy. Yo en cambio, pensé "es el mejor día de mi vida, está Mario, pero ojalá lo supiera.. ¿y si nos hubiésemos dado el beso? ¿qué habría pasado después?"
-¡Eih! ¡He tenido una idea!-Salté.-Acercáos.- Formamos un corro y empecé a contar lo que se me había ocurrido a lo bajo.
-¿Qué os parece la idea?
-¡Perfecta!
-Si.
Estrella se levantó, fue corriendo a la cocina y trajo un bote de nata. Después se dirigió al baño y cogió un rollo de papel higiénico. En la habitación dónde se encontraban había plumas, las cogió.
-¡Perfecto!-Mario cogió el bote de nata y echó un chorro a los que tenían la mano abierta, Samuel y Carol, en cambio a Javié le echó en la cara. Después todos cogimos papel higiénico y lo mojamos en agua. Todos empezamos a echarlos en las caras de los dormidos. El agua bajaba por sus mejillas, haciéndoles parar en el cuello. Los cuatro cogimos una pluma cada uno y empezamos a acariciarle la cara a los dormidos.
-¡Seguid , seguid!-Dije bajo. De repente los tres a la vez, levantaron la mano, se la pusieron en la cara para rascarse y la nata los cubrió.
-¡Aleluya! ¡Por fin!-Pero de nuevo calleron en el colchón.
-El efecto de los calmantes sigue actuando...-Comentó Estrella.
-Valla...¡Dios!, ¡esto parece una maldición!-Se quejó Tamy.
-Tamy, ¿Te has traído el iPhone?-Pregunté.
-Si, cógelo, está en mi bolso.-Señaló Tamara.
Me levanté busqué en su bolso y entre pañuelos, el móvil y demás.. encontré el iPhone.
-Voy a poner música, ¿quién quiere escuchar?
-¡yo!-Gritó Estrella.
-sssssss-Dijo Mario sonriendo.
Cogí los auriculares, uno me lo puse yo y el otro se lo puso Estrella.
Tamy cogió su móvil, empezó a mirar cosas. Mario se sentó cerca de nosotras , sin hacer nada.
-¡ains! esta canción me encanta.-Sonrió Estrella.
-¿si? a mi también, me emociona...-Dije.
-Otro mensaje de vodafone...-Saltó Tamy. Nosotras le miramos con cara rara.
-¿qué? - Empezamos a reírnos. Nos habíamos puesto Estrella y yo, pegadas a la pared, Mario sentado sin ningún tipo de apoyo. Tamy se había tumbado en nuestras piernas. Carol, Samuel y Javié, se encontraban al lado nuestra. Tumbados. Dormidos.
Yo me encontraba cansada. Mis ojos se fueron cerrando poco a poco, Estrella también los fue cerrando. La música, con poco volumen, se fue acabando. Tamy, que se encontraba con el móvil, enseguida se le cerraron los ojos...
-¡Bien! ¡han vuelto las luces!-Gritó Estrella, viniendo desde su habitación hasta nosotros.-Perdón... perdón por interrumpir...
Si no llega a ser por Estrella, en una noche a oscuras no se lo que habría pasado, pero el destino lo ha querido así...
-No, que va...
-A..-Estrella se giró preocupada por lo que había interrumpido y se fue.
-e... íbamos a por bebidas ¿no?-Metió tema Mario.
-si...si...-Avanzamos un poco hasta llegar a la cocina. Allí, al lado de la puerta se encontraba el frigorífico. Mario lo abrió y sacó una botella de agua. Cogió siete vasos.
-Dame, ya me los subo yo, tú, sube la botella.-Dije simpática y nerviosa a la vez.
Los dos, callados, volvimos a subir las escaleras hasta llegar a la habitación donde se encontraban los demás.
-Ya estamos...-dije con un hilo de voz.
-a.. e..si, tomad.-Mario le dio un vaso a Tamara, otro a Estrella y por último a mí, que me sonrió cuando tocó con sus dedos los míos al darme el vaso de agua.
Quería besarlo, pero mis nervios aumentaron hasta que me dieron ganas de ir al baño.
-Uf.. lo siento, ahora vengo, voy al baño.-Dije.
-Valla... todo el rato ausente Pauline.. -Dijo Estrella.Después comenzó a reírse. Yo me levanté , salí de la sala y llegué al baño. Mientras, en la habitación..
-He interrumpido antes, ¿verdad?-Se preocupó Estrella, que ya se lo había contado a Tamy.
-Pues...si, un poco..-Insinuó Mario.
-¿Qué ha interrumpido?-Se interesó Tamara.
-Pues nada... no se.
-Si, ¿Qué ha pasado en las escaleras? ehh ¿Mario?-Volvió a preguntar Estrella con una sonrisilla.
-Ya he vuelto.-Interrumpí.
-Valla...
-¿qué?-Pregunté.
-Nada, estábamos hablando con Mario, nos contaba lo que ha pasado en las escaleras, ¿verdad?-Dijo cotilleando Tamy.
-Bueno..
-Haber, ¡no ha pasado nada!-Subí un poco el tono.
-Vale...oye, ¿ qué hora es?-preguntó Tamara.
-Las tres y media pasadas.-Contestó.
-¿Qué?, ¡dios! se me está haciendo esterno..-Dijo Tamy. Yo en cambio, pensé "es el mejor día de mi vida, está Mario, pero ojalá lo supiera.. ¿y si nos hubiésemos dado el beso? ¿qué habría pasado después?"
-¡Eih! ¡He tenido una idea!-Salté.-Acercáos.- Formamos un corro y empecé a contar lo que se me había ocurrido a lo bajo.
-¿Qué os parece la idea?
-¡Perfecta!
-Si.
Estrella se levantó, fue corriendo a la cocina y trajo un bote de nata. Después se dirigió al baño y cogió un rollo de papel higiénico. En la habitación dónde se encontraban había plumas, las cogió.
-¡Perfecto!-Mario cogió el bote de nata y echó un chorro a los que tenían la mano abierta, Samuel y Carol, en cambio a Javié le echó en la cara. Después todos cogimos papel higiénico y lo mojamos en agua. Todos empezamos a echarlos en las caras de los dormidos. El agua bajaba por sus mejillas, haciéndoles parar en el cuello. Los cuatro cogimos una pluma cada uno y empezamos a acariciarle la cara a los dormidos.
-¡Seguid , seguid!-Dije bajo. De repente los tres a la vez, levantaron la mano, se la pusieron en la cara para rascarse y la nata los cubrió.
-¡Aleluya! ¡Por fin!-Pero de nuevo calleron en el colchón.
-El efecto de los calmantes sigue actuando...-Comentó Estrella.
-Valla...¡Dios!, ¡esto parece una maldición!-Se quejó Tamy.
-Tamy, ¿Te has traído el iPhone?-Pregunté.
-Si, cógelo, está en mi bolso.-Señaló Tamara.
Me levanté busqué en su bolso y entre pañuelos, el móvil y demás.. encontré el iPhone.
-Voy a poner música, ¿quién quiere escuchar?
-¡yo!-Gritó Estrella.
-sssssss-Dijo Mario sonriendo.
Cogí los auriculares, uno me lo puse yo y el otro se lo puso Estrella.
Tamy cogió su móvil, empezó a mirar cosas. Mario se sentó cerca de nosotras , sin hacer nada.
-¡ains! esta canción me encanta.-Sonrió Estrella.
-¿si? a mi también, me emociona...-Dije.
-Otro mensaje de vodafone...-Saltó Tamy. Nosotras le miramos con cara rara.
-¿qué? - Empezamos a reírnos. Nos habíamos puesto Estrella y yo, pegadas a la pared, Mario sentado sin ningún tipo de apoyo. Tamy se había tumbado en nuestras piernas. Carol, Samuel y Javié, se encontraban al lado nuestra. Tumbados. Dormidos.
Yo me encontraba cansada. Mis ojos se fueron cerrando poco a poco, Estrella también los fue cerrando. La música, con poco volumen, se fue acabando. Tamy, que se encontraba con el móvil, enseguida se le cerraron los ojos...
miércoles, 6 de abril de 2011
Capítulo 13-Los calmantes.
-¡Eih! ¡chicas!, si ganamos nosotros, nos tendréis que hacer una noche romántica, eso incluye;baile, fiesta,comida y coqueteos, ¿lo pilláis?-Dijo de repente Javié.
-¡Já! que te lo crees tú... como vamos a ganar nosotras, nos haréis un día entero de chicas, lo que supone; uñas, masajes,cutis e hidratación y comida, claro.-Explicó Estrella.
-Vaale.. ¡Aunque lo vuestro es peor que lo nuestro!-Se quejó Samuel.
-¿Aceptáis, si o no?-pregunté.
-¡Sí!-Se adelantó Mario. Mi mano estrechó la suya como acuerdo a la apuesta. Esa noche sería la más larga de todas. Samuel se acercó a Tamy, le empezó a dar un masaje en los hombros.
-¡Qué gusto!...
-¡A mí! ¡A mí también!-Se quejó Carol. Javié se acercó a ella e imitó a Samuel.
-¿y a mí?-Dije, mirando de un lado para otro, sabiendo que me tocaba Mario que se acercó y empezó con el masaje. Faltaba un chico para Estrella, lo cual se iban turnando. Yo, estaba muy nerviosa, pero no podía evitar cerrar los ojos.
-¡Chicas! solo faltan unos pocos de refrescos.-Estrella se levantó,bajó las escaleras agarrándose a la barandilla, ya que no se veía nada, y se fue a la cocina. Cogió siete coca-colas, y las colocó en siete vasos. Después cogió un calmante que su padre tomaba por las noches para dormir y lo puso en tres de los vasos. Cuando subió las chicas ya estaban casi dormidas, pero se despertaron en cuanto escucharon el ruido de Estrella.
-¡Ya estoy aquí!-Gritó. Todos los ojos se abrieron. Los chicos pusieron cara de fastidio.
-Tomad, para ti Samuel, este para Mario y el otro para Javié.-Cogió Estrella los vasos, pero antes Mario se levantó y le dijo.
-No te preocupes, ya sigue Javié con el masaje y yo reparto los vasos.
-¡No hombre!, no pasa nada, si no es molestia.-Disimuló Estrella. Mario con una sonrisa se acercó a la mesa donde Estrella había colocado los vasos y los cogió. Estrella no se pudo resistir y llena de coraje se volvió a sentar en los colchones, donde Javié seguía con los masajes.
Poco después todos tenían las bebidas. Estrella miraba a todos, no sabía quién tendría el vaso de los calmantes, que perfectamente ella lo podría tener.
Pero de repente todas las dudas desaparecieron.
-¿Qué te pasa Javié?-Pregunté. Pero él no contestó, enseguida calló en el colchón.-¿Caroline? ¿estás bien?
Ella tampoco respondió y calló en el colchón.
-¿Estrella?, ¿qué está pasando?-Estrella estaba sorprendida con los ojos abiertos como platos.
-e... le e echado calmantes...-Logró decir.
-¿Qué?
-Si... para que se durmieran los chicos..
-¡Ah! ¡Claro! por eso no me dejabas repartir las bebidas..-Dijo Mario.
-Si.. pero solo duran unas horas.-Comentó Estrella.
-Pues yo ya he bebido...-Poco después Samuel cayó rendido en el colchón.
-¿Cuántas horas?-Preguntó Tamy preocupada.
-No lo se..-Dijo Estrella.
-¡Pues que sean pocas!-Gritó desesperada Tamara.
-uf.. lo siento..-Se arrepintió Estrella.
-Haber.. tampoco es para tanto...-Dije mirando a Mario.-Por lo menos queda un chico.
-Gracias Pauline.-Los dos sonreímos, aunque mi risa era de enamorada.
-Bien.. pues.. ¿qué hacemos ahora?-Preguntó Tamara.
-Pues.. no se... al final ningún equipo va a ganar, pero nos vamos a tener que esperar unas horas a que se despierten...-Me quejé.
-puf.. espero que lo hagan pronto..-se arrepintió Estrella.
De repente Samuel se levantó, dormido.
-¿Samuel? ¡Bien se ha despertado!-Gritó de alegría Tamy.
-e.. no, Tamy, no se ha despertado,... es sonámbulo.
Poco a poco se acercó a nosotras. Pero cada vez se iba acercando más a mí. "¿qué hace?"
-¿eing? Pauline, ¡páralo!-Yo, con muecas de extraño, me quedé en mi sitio. Samuel se acercó a mí y rápidamente me dio un beso. Tamara se quedó atónica.
-¡Es un capullo!
-Yo no he sido ehh...-Yo tampoco lo podía creer, pero no quería que mi hermana pensara que había sido yo. Se acercó a Samuel, y le pegó en la mejilla. Él no se dio ni cuenta, rápido se tumbó de nuevo. Mientras, Estrella y Mario como siempre se quedaron mirándose, sin saber que decir.
-Dios... ha sido..
-ssss.. ¡No des explicaciones!-Interrumpió Tamy.
-Perdona.. no era mi intención, si ha venido él..-Expliqué.
-... ya...-Dijo enfadada Tamara. Se giró y miró hacia el suelo. No podíamos ver su expresión.
-Todavía son las tres...-Cambió de tema Estrella.
-Jo...-me quejé.-Tamara, no te enfades, él solo estaba dormido, era insconsciente.-Me dirigí a ella.
-Ya,ya.. pero no ha sido muy agradable como se acercaba a tí.-Se quejó. Yo me acerqué y le dí un abrazo.
-¡Cabezona!, si sabes que te quiere.-dije cariñosamente.
-Te quierooo.-Me gritó sonriente.
-¿y para mí no hay nada?-Dijo Estrella simpática. Las dos nos acercamos y le dimos un abrazo.
-ejem.. ejem..-Bromeó Mario. Nos volvimos a acercar, ahora las tres, y continuamos el abrazo con Mario.-Ups.. que sed, ya me he bebido la cocacola. ¿Puedo ir a por más, Estrella?-Preguntó Mario.
-Si, claro.Están en la despensa, al lado de la puerta. -Explicó Estrella. Tamy, me miró rápidamente, y con un movimiento de cabeza me indicó que me fuera con él.
-Te..te.. te acompaño, que yo tambien tengo sed..-Dije disimulada.
Los dos empezamos a bajar las excaleras.
-Valla.. se me ha olvidado la linterna...-Saltó Mario.
-No importa.. aunque no se ve absolutamente nada.-Dije.
-Ve detrás mía.-Me aconsejó. Mis nervios cada vez iban a más. Tenía unas ganas de besarlo impresionantes.
De repente mi tobillo se dobló en uno de los escalones, y me caí apoyándome en la espalda de Mario.
-Tranquila, ¿estás bien?-Me preguntó agarrado a mí.
-Puf.. si, ¿te he hecho daño?-Dije agachando la cabeza.
-No, ¡que va!-De pronto nuestras miradas se cruzaron.
-Pauline...
-Mario...
Se empezó a acercar, ya casi estaba basándome, me cojió de la cintura y...
-¡Já! que te lo crees tú... como vamos a ganar nosotras, nos haréis un día entero de chicas, lo que supone; uñas, masajes,cutis e hidratación y comida, claro.-Explicó Estrella.
-Vaale.. ¡Aunque lo vuestro es peor que lo nuestro!-Se quejó Samuel.
-¿Aceptáis, si o no?-pregunté.
-¡Sí!-Se adelantó Mario. Mi mano estrechó la suya como acuerdo a la apuesta. Esa noche sería la más larga de todas. Samuel se acercó a Tamy, le empezó a dar un masaje en los hombros.
-¡Qué gusto!...
-¡A mí! ¡A mí también!-Se quejó Carol. Javié se acercó a ella e imitó a Samuel.
-¿y a mí?-Dije, mirando de un lado para otro, sabiendo que me tocaba Mario que se acercó y empezó con el masaje. Faltaba un chico para Estrella, lo cual se iban turnando. Yo, estaba muy nerviosa, pero no podía evitar cerrar los ojos.
-¡Chicas! solo faltan unos pocos de refrescos.-Estrella se levantó,bajó las escaleras agarrándose a la barandilla, ya que no se veía nada, y se fue a la cocina. Cogió siete coca-colas, y las colocó en siete vasos. Después cogió un calmante que su padre tomaba por las noches para dormir y lo puso en tres de los vasos. Cuando subió las chicas ya estaban casi dormidas, pero se despertaron en cuanto escucharon el ruido de Estrella.
-¡Ya estoy aquí!-Gritó. Todos los ojos se abrieron. Los chicos pusieron cara de fastidio.
-Tomad, para ti Samuel, este para Mario y el otro para Javié.-Cogió Estrella los vasos, pero antes Mario se levantó y le dijo.
-No te preocupes, ya sigue Javié con el masaje y yo reparto los vasos.
-¡No hombre!, no pasa nada, si no es molestia.-Disimuló Estrella. Mario con una sonrisa se acercó a la mesa donde Estrella había colocado los vasos y los cogió. Estrella no se pudo resistir y llena de coraje se volvió a sentar en los colchones, donde Javié seguía con los masajes.
Poco después todos tenían las bebidas. Estrella miraba a todos, no sabía quién tendría el vaso de los calmantes, que perfectamente ella lo podría tener.
Pero de repente todas las dudas desaparecieron.
-¿Qué te pasa Javié?-Pregunté. Pero él no contestó, enseguida calló en el colchón.-¿Caroline? ¿estás bien?
Ella tampoco respondió y calló en el colchón.
-¿Estrella?, ¿qué está pasando?-Estrella estaba sorprendida con los ojos abiertos como platos.
-e... le e echado calmantes...-Logró decir.
-¿Qué?
-Si... para que se durmieran los chicos..
-¡Ah! ¡Claro! por eso no me dejabas repartir las bebidas..-Dijo Mario.
-Si.. pero solo duran unas horas.-Comentó Estrella.
-Pues yo ya he bebido...-Poco después Samuel cayó rendido en el colchón.
-¿Cuántas horas?-Preguntó Tamy preocupada.
-No lo se..-Dijo Estrella.
-¡Pues que sean pocas!-Gritó desesperada Tamara.
-uf.. lo siento..-Se arrepintió Estrella.
-Haber.. tampoco es para tanto...-Dije mirando a Mario.-Por lo menos queda un chico.
-Gracias Pauline.-Los dos sonreímos, aunque mi risa era de enamorada.
-Bien.. pues.. ¿qué hacemos ahora?-Preguntó Tamara.
-Pues.. no se... al final ningún equipo va a ganar, pero nos vamos a tener que esperar unas horas a que se despierten...-Me quejé.
-puf.. espero que lo hagan pronto..-se arrepintió Estrella.
De repente Samuel se levantó, dormido.
-¿Samuel? ¡Bien se ha despertado!-Gritó de alegría Tamy.
-e.. no, Tamy, no se ha despertado,... es sonámbulo.
Poco a poco se acercó a nosotras. Pero cada vez se iba acercando más a mí. "¿qué hace?"
-¿eing? Pauline, ¡páralo!-Yo, con muecas de extraño, me quedé en mi sitio. Samuel se acercó a mí y rápidamente me dio un beso. Tamara se quedó atónica.
-¡Es un capullo!
-Yo no he sido ehh...-Yo tampoco lo podía creer, pero no quería que mi hermana pensara que había sido yo. Se acercó a Samuel, y le pegó en la mejilla. Él no se dio ni cuenta, rápido se tumbó de nuevo. Mientras, Estrella y Mario como siempre se quedaron mirándose, sin saber que decir.
-Dios... ha sido..
-ssss.. ¡No des explicaciones!-Interrumpió Tamy.
-Perdona.. no era mi intención, si ha venido él..-Expliqué.
-... ya...-Dijo enfadada Tamara. Se giró y miró hacia el suelo. No podíamos ver su expresión.
-Todavía son las tres...-Cambió de tema Estrella.
-Jo...-me quejé.-Tamara, no te enfades, él solo estaba dormido, era insconsciente.-Me dirigí a ella.
-Ya,ya.. pero no ha sido muy agradable como se acercaba a tí.-Se quejó. Yo me acerqué y le dí un abrazo.
-¡Cabezona!, si sabes que te quiere.-dije cariñosamente.
-Te quierooo.-Me gritó sonriente.
-¿y para mí no hay nada?-Dijo Estrella simpática. Las dos nos acercamos y le dimos un abrazo.
-ejem.. ejem..-Bromeó Mario. Nos volvimos a acercar, ahora las tres, y continuamos el abrazo con Mario.-Ups.. que sed, ya me he bebido la cocacola. ¿Puedo ir a por más, Estrella?-Preguntó Mario.
-Si, claro.Están en la despensa, al lado de la puerta. -Explicó Estrella. Tamy, me miró rápidamente, y con un movimiento de cabeza me indicó que me fuera con él.
-Te..te.. te acompaño, que yo tambien tengo sed..-Dije disimulada.
Los dos empezamos a bajar las excaleras.
-Valla.. se me ha olvidado la linterna...-Saltó Mario.
-No importa.. aunque no se ve absolutamente nada.-Dije.
-Ve detrás mía.-Me aconsejó. Mis nervios cada vez iban a más. Tenía unas ganas de besarlo impresionantes.
De repente mi tobillo se dobló en uno de los escalones, y me caí apoyándome en la espalda de Mario.
-Tranquila, ¿estás bien?-Me preguntó agarrado a mí.
-Puf.. si, ¿te he hecho daño?-Dije agachando la cabeza.
-No, ¡que va!-De pronto nuestras miradas se cruzaron.
-Pauline...
-Mario...
Se empezó a acercar, ya casi estaba basándome, me cojió de la cintura y...
martes, 5 de abril de 2011
Capítulo 12- Una noche a oscuras.
-¿quién es?-Preguntó Estrella por el teléfono del timbre.
-El pizzero.-Se podía saber que era Italiano. Estrella abrió la puerta, pero no había nadie.
-¡Estoy aquí!-Miró para abajo y allí estaba, era un chico muy bajo, se podría decir que tenía una enfermedad pero no era momento de preguntar.
-Ha llegado muy pronto.-Me extrañé.
-Si, hoy sí, he venido pronto.-Dijo con acento italiano.
Cogí la pizza y agradecí.
-Hasta luego.-Nos despedimos.
-¿Ya están?-Preguntó Mario.
-Si, tienen una pinta.. mm..-Dijo Estrella.
Todos nos sentamos en las sillas, era una mesa grande y redonda. Cabíamos perfectamente.
-Pego que gueno..-Dijo Samuel con la boca llena. Se había manchado un poco de tomate.
-Deja que te limpie.-Tamy se acercó y con una servilleta le limpió.
-Gracias.
-De nada.-Dijo sonriente.
-Haber,haber.. ¡esta!-No podía coger la pizza, no estaba muy cortada.
-¿Te ayudo?-Preguntó Mario. Rápidamente Samuel y Javié miraron a Mario.
-Si puedes..-Dije no muy segura. Mario pudo cortar la pizza y me la dió.
-¡aih! ¡Muchas gracias!...-Dije contenta y tímida a la vez.
Estaba buenísima, un jamón blandito,pan crujiente y queso en su punto. No había otra cosa mejor.. Bueno si.. Mario. Terminamos de cenar y decidimos jugar a la botella.
-¿Cómo se jugaba a eso?-Preguntó Estrella.
-Pues, le das vueltas a una botella y a quién le toce hay que acerle preguntas de si o no.-Explicó Javié-¿Jugamos?
-Sí.-Dijeron todos al unísono. Cogieron una botella de cocacola, la movieron, al primero que le tocó fue a Samuel. Todos se situaron en corro, sentados.
-Venga... ¿Alguna vez le has dado un beso a alguien de nosotros que no sea Tamara?-Propuso Javié.
-No...todavía no he tenido tiempo para mucho..-Contestó Javié de forma descarada. Volvimos a girar la botella, cuando empezó a parar, poco a poco hasta mí.
-¿Te liarías con alguien de nosotros?
-Sí...-Me puse colorada, pero no tenía más remedio que decirlo. Todos siguieron contestando sus preguntas hasta que le tocó a Mario.
-Yo pregunto, ¿Querrías salir con alguien de nosotros?-Preguntó Samuel. Mario no sabía que contestar, se le notaba un poco nervioso.
- ..Sí...-Ahí se me escapó un "¡oh!", todos me miraron pero enseguida Caroline saltó.
-¿Con quién?-Se intrigó.
-Eso ya no es de si o no, asi ue no se contesta.-Contestó Mario.
-¡Seguimos! la cosa ya esta que arde...-Ahora me volvió a tocar a mí
-¿Está presente el chico del que estás enamorada?-Preguntó Javié a posta. Yo, no sabía que decir, o decía la verdad, o tenía que hacer un atrevimiento.
-ee...-No tuve tiempo para continuar cuando se apagó la luz. Del susto las chicas gritamos, era una noche oscura, lo cual no se veía absolutamente nada.
-Vale..voy abajo a comprobar las luces.-Estrella bajó, comprobó el sistema de las luces pero no volvían. Se asomó por la ventana y miró que era un apagón general. Se dirigió a la cocina y cogió tres linternas.
-Ya estoy. Ha sido un apagón general, he traido algunas linternas.-Le costó acercarse hasta Mario,Javié y Samuel , a los que le dió las linternas. Despues las encendieron.
-Jo.. yo no me quiero dormir todavía.-Dije bromeando.
-Estaremos despiertos.-Comentó Samuel.
-Ya, ¿lo dudabas?-Dije amenazante.
-Si, duermes mucho, no aguantarás.-Siguió.
-¿Cómo?, las chicas aguantamos más que los chicos...-Saltó Tamy.
-Si, claro... y yo canto flamenco..-Chuleó Javié.
-Venga, ¿apostamos?-Provoqué.
-¡Claro!, Javié y Mario tambien se apuntan, tendremos que aguantar toda la noche...El que se duerma, tendrá que hacer lo que le proponga el grupo que gane.
-Sí, estamos de acuerdo.-Aceptó Carol.
-Vale, pues empezamos.-Fue una noche larga, nos quedamos callados mirádonos unos a los otros y sin saber que hacer. Yo, con ganas de confesarle todo a Mario, me callé. Poco despues.
-¿Hacemos algo?-Se aburrió Samuel.
-No se.. proponed algo..-Dije.
-¡A no! estábamos con tu pregunta.. ¿está presente el chico del que estás enamorada?-Siguió Javié.
-Ya no vale, porque ya hemos dejado de jugar...
-Pero cuando te lo he preguntado estábamos en juego todavía.
-Joe,...
-Venga,confiesa...
-No voy a decir nada, ya no estamos en juego y punto.- Me puse seria.
-¿Acaso te pone nerviosa?-Se metió Samuel.
-¿Samuel? ¿a qué viene que te metas?-Dije yo, un poco bromista.
-Si claro..confiesa. Aquí todos somos amigos.
-Vale, pues.. sí , si está...-Dije envalándome y un poco enfadada. Durante esa conversación Mario y Estrella habían estado mirándome todo el rato. Yo, sentí que no tendría que haber dicho nada.-¡Ala! ya lo he dicho, parad ya.
-Vale..-Samuel y Javié se miraron satisfechos ya que habían conseguido lo que querían. Nos separamos y nos colocamos las chicas en corro, y los chicos en otro. Nosotras empezamos ha hablar bajito, para que no nos escucharan.
-Tia... ¡dios! que hacha.-Dijo Estrella.
-Pero.. me ha dado una verguenza...-confesé.
-¿y qué?, has logrado abrire los ojos.-Dijo Carol.
-¿Cómo lo sabes?-Pregunté.
-Porque le he visto la cara que ha puesto, y a sido como de sabiendo que es él.
-Hombre.. otro no podía ser.-Saltó Tamy.
-Si, Javié.
-Ya, pero ha sido él quién te lo ha preguntado..-Nos reimos.
-Samuel, estás chalado.-Dijo Mario.-¿Cómo se te ocurre dejar así a Pauline?
-Dejándola.. pero le he hecho un favor..-insinuó como siempre.
-Con razón Pauline me dijo que no parabas de insinuar, ahora lo entiendo... Pero, ¿qué favor?-Preguntó Mario interesado.
-Nada.. cosas mías...-Volvió a insinuar.
-Es mejor que no sigas preguntando, porque no te lo va a decir.. viniendo de él...-Aconsejó Javié.
-No iba a preguntar. He tenido una idea. Las chicas se duermen con masajes ¿no?
-Si...
-Pues le hacemos masajes hasta que se duerman, no podrán resistirse. Yo, además tengo una técnica.-Dijo Mario.
-¡Perfecto!, pero cuando ganemos, ¿qué les vamos a proponer?-Preguntó Samuel.
-Ya se.. les propondremos que nos den un beso, a eso si que no se resistirán.-Presummió Javié.
-Venga, Javié no seas crío...-Comentó Samuel.
-¿Crío? Venga ya.. ¿a quién no le gustaría darle un beso a esas chicas?-Siguió diciendo Javié.
-En fin.. que no, Javié no te encapriches...El caso es que ya se lo que les propondremos.. si ganamos, nos harán una noche romántica solo para nosotros..-Dijo Mario sonriendo.
-¡Claro!.. eso significa; baile,fiesta,comida.. y.. ¡besos!-Se alegró Javié.-¡Me encanta esa idea!
-Eo ¡chicas! ¿qué pensáis proponedles?-Preguntó Estrella.
-Pues nose... ¿un día de chicas? .. algo así.. pero que ellos lo preparen claro..-Propuse.
-...Si, comida, masajes, uñas... cutis..¡De todo!-Dijo Tamy.
-Si, los haremos sufrir.. -Se rió Carol.
Natalia se levantó y tras un beso dijo.-Te quiero.-Le susurró a mi padre.
-Yo te quiero mucho más, eres mi vida, la mujer más hermosa que he conocido.-Dijo papá.
-Amor..¿qué pasaría si de repente me fuera y no volvieras a saber nada de mí?-dijo tímida Natalia.
-Nada, porque eso nunca pasará.-Aseguró mi padre.
-Pero, ¿y si pasa?
-Iría a buscarte a través de todos los medios, y no pararía hasta encontrarte.-Concluyó papá.
-Pues no me busques cuando me valla, porque el día que lo haga, estate seguro que tendré algún motivo.-Aquellas palabras extrañaron a Fran, que no entendía muy bien a que venía esa pregunta.
Natalia se rió para sí, lo que se había propuesto hace tres meses, lo coseguiría, sacaría a su marido de la carcel, y aunque costara, lo conseguiría...
-El pizzero.-Se podía saber que era Italiano. Estrella abrió la puerta, pero no había nadie.
-¡Estoy aquí!-Miró para abajo y allí estaba, era un chico muy bajo, se podría decir que tenía una enfermedad pero no era momento de preguntar.
-Ha llegado muy pronto.-Me extrañé.
-Si, hoy sí, he venido pronto.-Dijo con acento italiano.
Cogí la pizza y agradecí.
-Hasta luego.-Nos despedimos.
-¿Ya están?-Preguntó Mario.
-Si, tienen una pinta.. mm..-Dijo Estrella.
Todos nos sentamos en las sillas, era una mesa grande y redonda. Cabíamos perfectamente.
-Pego que gueno..-Dijo Samuel con la boca llena. Se había manchado un poco de tomate.
-Deja que te limpie.-Tamy se acercó y con una servilleta le limpió.
-Gracias.
-De nada.-Dijo sonriente.
-Haber,haber.. ¡esta!-No podía coger la pizza, no estaba muy cortada.
-¿Te ayudo?-Preguntó Mario. Rápidamente Samuel y Javié miraron a Mario.
-Si puedes..-Dije no muy segura. Mario pudo cortar la pizza y me la dió.
-¡aih! ¡Muchas gracias!...-Dije contenta y tímida a la vez.
Estaba buenísima, un jamón blandito,pan crujiente y queso en su punto. No había otra cosa mejor.. Bueno si.. Mario. Terminamos de cenar y decidimos jugar a la botella.
-¿Cómo se jugaba a eso?-Preguntó Estrella.
-Pues, le das vueltas a una botella y a quién le toce hay que acerle preguntas de si o no.-Explicó Javié-¿Jugamos?
-Sí.-Dijeron todos al unísono. Cogieron una botella de cocacola, la movieron, al primero que le tocó fue a Samuel. Todos se situaron en corro, sentados.
-Venga... ¿Alguna vez le has dado un beso a alguien de nosotros que no sea Tamara?-Propuso Javié.
-No...todavía no he tenido tiempo para mucho..-Contestó Javié de forma descarada. Volvimos a girar la botella, cuando empezó a parar, poco a poco hasta mí.
-¿Te liarías con alguien de nosotros?
-Sí...-Me puse colorada, pero no tenía más remedio que decirlo. Todos siguieron contestando sus preguntas hasta que le tocó a Mario.
-Yo pregunto, ¿Querrías salir con alguien de nosotros?-Preguntó Samuel. Mario no sabía que contestar, se le notaba un poco nervioso.
- ..Sí...-Ahí se me escapó un "¡oh!", todos me miraron pero enseguida Caroline saltó.
-¿Con quién?-Se intrigó.
-Eso ya no es de si o no, asi ue no se contesta.-Contestó Mario.
-¡Seguimos! la cosa ya esta que arde...-Ahora me volvió a tocar a mí
-¿Está presente el chico del que estás enamorada?-Preguntó Javié a posta. Yo, no sabía que decir, o decía la verdad, o tenía que hacer un atrevimiento.
-ee...-No tuve tiempo para continuar cuando se apagó la luz. Del susto las chicas gritamos, era una noche oscura, lo cual no se veía absolutamente nada.
-Vale..voy abajo a comprobar las luces.-Estrella bajó, comprobó el sistema de las luces pero no volvían. Se asomó por la ventana y miró que era un apagón general. Se dirigió a la cocina y cogió tres linternas.
-Ya estoy. Ha sido un apagón general, he traido algunas linternas.-Le costó acercarse hasta Mario,Javié y Samuel , a los que le dió las linternas. Despues las encendieron.
-Jo.. yo no me quiero dormir todavía.-Dije bromeando.
-Estaremos despiertos.-Comentó Samuel.
-Ya, ¿lo dudabas?-Dije amenazante.
-Si, duermes mucho, no aguantarás.-Siguió.
-¿Cómo?, las chicas aguantamos más que los chicos...-Saltó Tamy.
-Si, claro... y yo canto flamenco..-Chuleó Javié.
-Venga, ¿apostamos?-Provoqué.
-¡Claro!, Javié y Mario tambien se apuntan, tendremos que aguantar toda la noche...El que se duerma, tendrá que hacer lo que le proponga el grupo que gane.
-Sí, estamos de acuerdo.-Aceptó Carol.
-Vale, pues empezamos.-Fue una noche larga, nos quedamos callados mirádonos unos a los otros y sin saber que hacer. Yo, con ganas de confesarle todo a Mario, me callé. Poco despues.
-¿Hacemos algo?-Se aburrió Samuel.
-No se.. proponed algo..-Dije.
-¡A no! estábamos con tu pregunta.. ¿está presente el chico del que estás enamorada?-Siguió Javié.
-Ya no vale, porque ya hemos dejado de jugar...
-Pero cuando te lo he preguntado estábamos en juego todavía.
-Joe,...
-Venga,confiesa...
-No voy a decir nada, ya no estamos en juego y punto.- Me puse seria.
-¿Acaso te pone nerviosa?-Se metió Samuel.
-¿Samuel? ¿a qué viene que te metas?-Dije yo, un poco bromista.
-Si claro..confiesa. Aquí todos somos amigos.
-Vale, pues.. sí , si está...-Dije envalándome y un poco enfadada. Durante esa conversación Mario y Estrella habían estado mirándome todo el rato. Yo, sentí que no tendría que haber dicho nada.-¡Ala! ya lo he dicho, parad ya.
-Vale..-Samuel y Javié se miraron satisfechos ya que habían conseguido lo que querían. Nos separamos y nos colocamos las chicas en corro, y los chicos en otro. Nosotras empezamos ha hablar bajito, para que no nos escucharan.
-Tia... ¡dios! que hacha.-Dijo Estrella.
-Pero.. me ha dado una verguenza...-confesé.
-¿y qué?, has logrado abrire los ojos.-Dijo Carol.
-¿Cómo lo sabes?-Pregunté.
-Porque le he visto la cara que ha puesto, y a sido como de sabiendo que es él.
-Hombre.. otro no podía ser.-Saltó Tamy.
-Si, Javié.
-Ya, pero ha sido él quién te lo ha preguntado..-Nos reimos.
-Samuel, estás chalado.-Dijo Mario.-¿Cómo se te ocurre dejar así a Pauline?
-Dejándola.. pero le he hecho un favor..-insinuó como siempre.
-Con razón Pauline me dijo que no parabas de insinuar, ahora lo entiendo... Pero, ¿qué favor?-Preguntó Mario interesado.
-Nada.. cosas mías...-Volvió a insinuar.
-Es mejor que no sigas preguntando, porque no te lo va a decir.. viniendo de él...-Aconsejó Javié.
-No iba a preguntar. He tenido una idea. Las chicas se duermen con masajes ¿no?
-Si...
-Pues le hacemos masajes hasta que se duerman, no podrán resistirse. Yo, además tengo una técnica.-Dijo Mario.
-¡Perfecto!, pero cuando ganemos, ¿qué les vamos a proponer?-Preguntó Samuel.
-Ya se.. les propondremos que nos den un beso, a eso si que no se resistirán.-Presummió Javié.
-Venga, Javié no seas crío...-Comentó Samuel.
-¿Crío? Venga ya.. ¿a quién no le gustaría darle un beso a esas chicas?-Siguió diciendo Javié.
-En fin.. que no, Javié no te encapriches...El caso es que ya se lo que les propondremos.. si ganamos, nos harán una noche romántica solo para nosotros..-Dijo Mario sonriendo.
-¡Claro!.. eso significa; baile,fiesta,comida.. y.. ¡besos!-Se alegró Javié.-¡Me encanta esa idea!
-Eo ¡chicas! ¿qué pensáis proponedles?-Preguntó Estrella.
-Pues nose... ¿un día de chicas? .. algo así.. pero que ellos lo preparen claro..-Propuse.
-...Si, comida, masajes, uñas... cutis..¡De todo!-Dijo Tamy.
-Si, los haremos sufrir.. -Se rió Carol.
Natalia se levantó y tras un beso dijo.-Te quiero.-Le susurró a mi padre.
-Yo te quiero mucho más, eres mi vida, la mujer más hermosa que he conocido.-Dijo papá.
-Amor..¿qué pasaría si de repente me fuera y no volvieras a saber nada de mí?-dijo tímida Natalia.
-Nada, porque eso nunca pasará.-Aseguró mi padre.
-Pero, ¿y si pasa?
-Iría a buscarte a través de todos los medios, y no pararía hasta encontrarte.-Concluyó papá.
-Pues no me busques cuando me valla, porque el día que lo haga, estate seguro que tendré algún motivo.-Aquellas palabras extrañaron a Fran, que no entendía muy bien a que venía esa pregunta.
Natalia se rió para sí, lo que se había propuesto hace tres meses, lo coseguiría, sacaría a su marido de la carcel, y aunque costara, lo conseguiría...
sábado, 2 de abril de 2011
Capítulo 11- Un día perfecto.
-No ha estado mal..-Comento Javié.
-¿Qué no?, dios.. si yo me iba a morir.. si hasta me sudaban las manos del miedo, menos mal que estaba Samuel.-Dijo Tamy, con una beso a su novio.
-¿y a vosotros dos?-Nos señaló Javié.
-ee...-No me dio tiempo a contestar cuando saltó Mario.
-¡Perfecto!-me miró y me guiñó el ojo. Mi sonrisa no la podía evitar ,asique sonreí.
-¡Uuu!-Dijeron todos, despues nos empezamos a reir. Yo me puse colorada.
-Bueno.. ¿qué hacemos?-Preguntó Samuel agarrado de la mano de Tamy.
-No se.. podemos ir a mi casa y pedimos unas pizzas.-Sugirió Estrella.
-O podemos ir al burguer.-Dije yo. De pequeña siempre iba al burguer por las tades con Estrella.
-Podemos dar una vuelta y mientras decidimos, todavía es demasiado pronto.-Dijo Mario.
-Si, son las ocho.-saltó Caroline.
-¡Aih! ahora que tengo dinero, ¿vamos a woman secret Estrella?-Le sugerí.
-¡Vale!, ¡venga!, Caroline, Tamara, ¿os venis?-Preguntó Estrella.
-Vale.
-¿Y nosotros?-Preguntaron los chicos bromeando.
-Vosotros os quedáis.-Dijimos sonriendo las chicas.
-¿Era esta, verdad Estrella?-Pregunté señalando la camiseta de rayas azules con el dibujo del conejo.
-Si, si esa. ¿Y la tuya?
-¡Esta!- Señalé a la camiseta que vi el lunes.
Fuimos a la caja, pagamos y nos fuimos. Los chicos estaban fuera, bromeando y hablando de sus cosas.
-Hacéis buena pareja.-Dijo Mario dirigiéndose a Samuel.
-Gracias, pero no fue facil.
-El amor nunca es fácil.-En unos segundos llegamos las chicas, interrumpiendo.
-Y, vosotras, ¿os habéis comprado algo?-Dijo Estrella refriéndose a Carol y Tamy.
-No, ya vendremos otro día.-Contestaron-Bueno, chicos, ya son las nueve menos cuarto, podemos hacer dos cosas, irnos a tomarnos la pizza o entrar en el burguer.
-Si vamos a mi casa a lo de las pizzas, os podéis quedar a dormir,hoy no están mis padres.-Dijo Estrella.
-¿Dónde vamos a dormir? Somos siete.-Dijo extrañada Caroline.
-Pero tengo un cuarto enorme que tiene dos camas y sofá cama. Solo hace falta coger tres colchones, que los tengo yo y sortear los sitios.-Explicó Estrella.
-¡Guau! pues por mi.. bien-Dije sonriendo.
-Por mi tambien.
Todos nos fuimos a casa de Estrella, aunque antes llamamos a nuestros padres. Cuando llegamos a su casa, todas las habitaciones eran el triple de la mía, aunque ya había ido más veces. Todos nos subimos arriba, buscamos las camas, y las sorteamos.
-¡Bien!, ¡Me ha tocado la cama!-Dijo Javié.
-¡A mi tambien!-Gritó Carol.
-Pues dormid vosotros en el sofá cama, nosotros dormiremos en los colchones.-Dije yo, señalando a Tamara y Samuel.
-¡Vale! , gracias Pauline.
-¡De nada!
-Bueno pues.. ¿quién duerme en medio?-Preguntó Estrella.-Pauline y yo al lado para poder hablar.-Dijo Estrella riéndose.
-Vale.. -Dijo Mario sonriendo.
-Pues.. Pauline ponte aqui y yo me pongo en la esquina.-Afirmó Estrella, a posta para que tocara al lado de Mario. Acepté pero un poco nerviosa... Ese día estaba siendo de lo mejor.-Bueno, ¿de qué pido las pizzas?
-Margarita.
-Cuatro quesos.
-Hawaiana.
-Haber, decidios, ¿pedimos las tres?-Dijo Estrella.-¿Alguna sugerencia más?
-Pide esas.
Estrella cogió el teléfono y marcó. Tras un bip, una voz femenina lo cogió.
-Si, una cuatro quesos,hawaiana y margarita, medianas.-Contestó a la chica.
-Vale, serán venticinco con diez. Tardarán una media hora-Afirmó.
-Vale,gracias,hasta luego.-Se despidió Estrella.-¡Eh! chicos, las pizzas tardarán media hora.
-Vale, Estrella vamos al baño.-Le sugerí.
-Nosotras vamos al de abajo.-Dijeron Tamy y Carol.
-Vale.
Estrella y yo, nos fuimos al baño de esa planta.Empezamos a hablar.
-¿Sabes algo más de Mario?-Preguntó.
-No, no se que decirle, pero ¡dios! que voy a dormir a su lado.-Dije yo sin parar de dar saltos de alegría.
-De nada..-Dijo Estrella, bromeando.
-Gracias.-Me acerqué y le di un abrazo.
En otro lado, se encontraban los chicos.
-Oye que vosotros tambien hacéis buena pareja, eh Mario.-Comentó Javié.-Se nota que os queréis...
-¿Cómo?, pues.. a mi no me gusta.-Dijo Mario disimulando.
-¿Qué no?, venga ya.. Mario, somos tus amigos y se nota un montón.-Intervino Samuel.
-Venga.. reconócelo.
-Pues.. si, vale.. algo si...
-¿Algo?
-Vale...¡mucho!-Afirmó Mario. En ese momento entramos todas.
-¿De qué hablábais?-Pregunté.
-Nada.. cosas de chicos.
-aaa...-Dijo Estrella.
Llamaron a la puerta.
-¿ya están las pizzas?-dije extrañada.
Estrella bajó, pero antes de abrir la puerta se asomó por la ventana del baño que daba a la calle.No vió nada.El pizzero no estaba ahí.
-¿Qué no?, dios.. si yo me iba a morir.. si hasta me sudaban las manos del miedo, menos mal que estaba Samuel.-Dijo Tamy, con una beso a su novio.
-¿y a vosotros dos?-Nos señaló Javié.
-ee...-No me dio tiempo a contestar cuando saltó Mario.
-¡Perfecto!-me miró y me guiñó el ojo. Mi sonrisa no la podía evitar ,asique sonreí.
-¡Uuu!-Dijeron todos, despues nos empezamos a reir. Yo me puse colorada.
-Bueno.. ¿qué hacemos?-Preguntó Samuel agarrado de la mano de Tamy.
-No se.. podemos ir a mi casa y pedimos unas pizzas.-Sugirió Estrella.
-O podemos ir al burguer.-Dije yo. De pequeña siempre iba al burguer por las tades con Estrella.
-Podemos dar una vuelta y mientras decidimos, todavía es demasiado pronto.-Dijo Mario.
-Si, son las ocho.-saltó Caroline.
-¡Aih! ahora que tengo dinero, ¿vamos a woman secret Estrella?-Le sugerí.
-¡Vale!, ¡venga!, Caroline, Tamara, ¿os venis?-Preguntó Estrella.
-Vale.
-¿Y nosotros?-Preguntaron los chicos bromeando.
-Vosotros os quedáis.-Dijimos sonriendo las chicas.
-¿Era esta, verdad Estrella?-Pregunté señalando la camiseta de rayas azules con el dibujo del conejo.
-Si, si esa. ¿Y la tuya?
-¡Esta!- Señalé a la camiseta que vi el lunes.
Fuimos a la caja, pagamos y nos fuimos. Los chicos estaban fuera, bromeando y hablando de sus cosas.
-Hacéis buena pareja.-Dijo Mario dirigiéndose a Samuel.
-Gracias, pero no fue facil.
-El amor nunca es fácil.-En unos segundos llegamos las chicas, interrumpiendo.
-Y, vosotras, ¿os habéis comprado algo?-Dijo Estrella refriéndose a Carol y Tamy.
-No, ya vendremos otro día.-Contestaron-Bueno, chicos, ya son las nueve menos cuarto, podemos hacer dos cosas, irnos a tomarnos la pizza o entrar en el burguer.
-Si vamos a mi casa a lo de las pizzas, os podéis quedar a dormir,hoy no están mis padres.-Dijo Estrella.
-¿Dónde vamos a dormir? Somos siete.-Dijo extrañada Caroline.
-Pero tengo un cuarto enorme que tiene dos camas y sofá cama. Solo hace falta coger tres colchones, que los tengo yo y sortear los sitios.-Explicó Estrella.
-¡Guau! pues por mi.. bien-Dije sonriendo.
-Por mi tambien.
Todos nos fuimos a casa de Estrella, aunque antes llamamos a nuestros padres. Cuando llegamos a su casa, todas las habitaciones eran el triple de la mía, aunque ya había ido más veces. Todos nos subimos arriba, buscamos las camas, y las sorteamos.
-¡Bien!, ¡Me ha tocado la cama!-Dijo Javié.
-¡A mi tambien!-Gritó Carol.
-Pues dormid vosotros en el sofá cama, nosotros dormiremos en los colchones.-Dije yo, señalando a Tamara y Samuel.
-¡Vale! , gracias Pauline.
-¡De nada!
-Bueno pues.. ¿quién duerme en medio?-Preguntó Estrella.-Pauline y yo al lado para poder hablar.-Dijo Estrella riéndose.
-Vale.. -Dijo Mario sonriendo.
-Pues.. Pauline ponte aqui y yo me pongo en la esquina.-Afirmó Estrella, a posta para que tocara al lado de Mario. Acepté pero un poco nerviosa... Ese día estaba siendo de lo mejor.-Bueno, ¿de qué pido las pizzas?
-Margarita.
-Cuatro quesos.
-Hawaiana.
-Haber, decidios, ¿pedimos las tres?-Dijo Estrella.-¿Alguna sugerencia más?
-Pide esas.
Estrella cogió el teléfono y marcó. Tras un bip, una voz femenina lo cogió.
-Si, una cuatro quesos,hawaiana y margarita, medianas.-Contestó a la chica.
-Vale, serán venticinco con diez. Tardarán una media hora-Afirmó.
-Vale,gracias,hasta luego.-Se despidió Estrella.-¡Eh! chicos, las pizzas tardarán media hora.
-Vale, Estrella vamos al baño.-Le sugerí.
-Nosotras vamos al de abajo.-Dijeron Tamy y Carol.
-Vale.
Estrella y yo, nos fuimos al baño de esa planta.Empezamos a hablar.
-¿Sabes algo más de Mario?-Preguntó.
-No, no se que decirle, pero ¡dios! que voy a dormir a su lado.-Dije yo sin parar de dar saltos de alegría.
-De nada..-Dijo Estrella, bromeando.
-Gracias.-Me acerqué y le di un abrazo.
En otro lado, se encontraban los chicos.
-Oye que vosotros tambien hacéis buena pareja, eh Mario.-Comentó Javié.-Se nota que os queréis...
-¿Cómo?, pues.. a mi no me gusta.-Dijo Mario disimulando.
-¿Qué no?, venga ya.. Mario, somos tus amigos y se nota un montón.-Intervino Samuel.
-Venga.. reconócelo.
-Pues.. si, vale.. algo si...
-¿Algo?
-Vale...¡mucho!-Afirmó Mario. En ese momento entramos todas.
-¿De qué hablábais?-Pregunté.
-Nada.. cosas de chicos.
-aaa...-Dijo Estrella.
Llamaron a la puerta.
-¿ya están las pizzas?-dije extrañada.
Estrella bajó, pero antes de abrir la puerta se asomó por la ventana del baño que daba a la calle.No vió nada.El pizzero no estaba ahí.
jueves, 31 de marzo de 2011
Capítulo 10- Nervios.
-Te amo.
-¿Sábes lo que haces no?-Preguntó el chico aturdido.
-Si, conseguiré el dinero y me escaparé.-Contestó Natalia. Era una comunicación telefónica, por lo cuál no se escuchaba muy bien.
-Y, ¿Javié?
-Se vendrá conmigo.
-Pero, ¿sabe algo?
-Nunca lo sabrá. Le diré que nos tenemos que mudar..-Dijo, un poco insegura.
-Y, Fran, seguramente te buscará... ¡Pero estás loca!-Gritó el joben.
Una voz se escuchaba de cerca.
-¡Julián! un minuto.
-Haber Julián, vas ha hacer lo que yo digo.-Prosiguió la chica.
-Pero..
-Julián, yo te quiero y por eso es mejor que hagamos lo que yo te diga;Dentro de tres días, llegaré, cogeré el dinero y me iré, cogeré el tren, y cuando llegue, pagaré la carcel, nos iremos juntos y volveremos a estar como antes.
-Esta bien, te estaré esperando, adios, te quiero...
-Te quiero..
Tres meses antes..
-Lo siento...-Decía Julián tras el asesinato.
-No lo sientas, yo te amo, y siempre te amaré. Buscaré como sea una salida para poder conseguir el dinero y salvarte de esta carcel.-Contó la chica.
-Gracias.., pero, ¿cómo?
-Ya tengo a la persona digna, asique solo tengo que ponerme manos a la obra. Dentro de tres meses volveré a contactar contigo, y te contaré como van las cosas.
-Te quiero.. lla..ma..me..pron..-La linea se fue cortando pero Natalia pudo entender lo que decía.
-¡Eih! Pauline, ¿ese no es Mario?-Dijo Samuel.
-¿Mario?, ¡anda mi amigo Mario!-Gritó Javié.
-¡Hola a todos!-Yo, en la esquina, sonreía para mí, en verdad, esta vez venía más guapo. Llevaba unos vaqueros claros, con una camisa azul marino que dejaba ver sus músculos encantadores. En cambio Estrella empezó por presentarse.
-Hola, soy Estrella, amiga de Pauline.
Dos besos.
-¿Pauline?-Dijo mirandome indeciso.
-Ho..la..de.. nuevo..-Dije tímidamente.
-¡Encantado de volver a verte!- Sonrió. Era el momento más vergonzoso que pasé, Samuel, mientras me miraba con sonrisillas.
-¿Qué haces aquí?-Se preguntó Javié.
-Me lo ha dicho Pauline. Como todos venías , yo , estoy aquí.-Dijo, sin parar de sonreir.
-jajajaja pues que alegría.. Yo soy Tamara, la hermana de Pauline.-Se presentó sonriente. Samuel reconoció para sí que un poco de envidia si tenía.
-Encantado, ¿y tú?
-Caroline, su otra hermana.-Dijo tímida.
-¿Tres hermanas?
-Si. -dije.
-¡guau!, pues.. ¿entramos?
Compramos palomitas, bebidas y varios paquetes de chucherías. Yo, todo el rato me cogía a Estrella, que tímida no tenía valor para acercarme a Mario. Mis nervios eran imparables.
- Estrella, ¿qué hago?-Dije un poco asustada.
-¡habla con él!¡ya!-Dijo sonriente.
-¡qué no!-Mientras Mario, iba delante, enseñando su sonrisa y escuchando a la vez nuestro murmullo. Samuel iba de la mano de Tamy y Javié al lado de Caroline y Mario. Nosotras, íbamos las últimas.
-¡Qué si!
-¡Qué no!-Discutimos tontamente, ya que las dos sabíamos que Mario nos escuchaba.
Entramos en el cine, fila ocho ,butacas, dieciocho,diecinueve,veinte,veintiuno,veintidós,veintitrés y veinticuatro.
-Pasad chicas, yo paso despues.- nos sonrió Mario a las dos. Él iba detrás, lo mejor es, que se puso al lado mía. Miré a Estrella sonriente, ella comprendió todo ya que al estar delante no lo había visto.
Mario estaba muy callado, parecía que no se atrevía a hablar, aunque con ya dieciséis años pienso yo que ya habrá tenido estas situaciones. De pronto las luces se apagaron y empezaron los anuncios.
Tamara y Samuel se cogieron de la mano, Caroline estaba un poco sola aunque al lado de Javié.
-Pauline.-Dijo Mario a lo bajo.-Tamara y Samuel salen, ¿no?
-e.. si..-dije super nerviosa.-desde hace poco, desde ayer.
-¡Guau! hacen super buena pareja... oye, esta peli es Saw 4 , ¿no?
-Si, aunque podrían haber elegido una mejor.. yo con esta .. puf, tengo mucho miedo.-Dije tímidamente.
-No te preocupes, cuando tengas miedo, te agarras a mí..-Tuvo valor Mario.
A mi, esa frase me congeló y me enamoró.. más de lo que estaba. Me giré a Estrella y se lo conté.
-¡Tía! -Gritó Estrella sorprendida. Toda la sala se giró y le mandó callar. Estrella siguió a lo bajo.-pero que ese tío quiere algo más... o eso parece. Déjate llevar.
La película empezó, en la primera escena miré seria a Mario, que me miró sonriendo, luego yo sonreí. En otra esquina de la sala se encontraban Samuel y Tamara, besándose, yo, en realidad sentía un poco de envidia porque nunca me había besado con nadie.
Fue transcurriendo la película, cuando apareció una escena super miedosa, fue un impulso pero mis brazos se fueron directos a los de él.Noté como en distintas escenas de la película me miraba y sonreía.
-Estrella.-La llamé.
-¡Dime!
-Lo quiero besar..
-¡Bésalo!
-Si claro, y me morreo con el ¿no?
-¡Claro! ajajaj, no, déjalo que lo haga él, o simplemente.. ahora no es momento, no lo conoces muy bien.. ya tendrás ocasión..-Me aconsejó.
-Gracias.-En ese momento miré de nuevo a mi izquierda, donde se encontraba Mario, pero en seguida me giré y seguí mirando la película. Fue una situación muy incómoda, aunque demasiado feliz por otro lado. Me sentía super contenta porque esa situación nunca la había vivido con nadie. Era algo por dentro que me invadía. Aunque en realidad no se lo que Mario siente por mi...
-¿Sábes lo que haces no?-Preguntó el chico aturdido.
-Si, conseguiré el dinero y me escaparé.-Contestó Natalia. Era una comunicación telefónica, por lo cuál no se escuchaba muy bien.
-Y, ¿Javié?
-Se vendrá conmigo.
-Pero, ¿sabe algo?
-Nunca lo sabrá. Le diré que nos tenemos que mudar..-Dijo, un poco insegura.
-Y, Fran, seguramente te buscará... ¡Pero estás loca!-Gritó el joben.
Una voz se escuchaba de cerca.
-¡Julián! un minuto.
-Haber Julián, vas ha hacer lo que yo digo.-Prosiguió la chica.
-Pero..
-Julián, yo te quiero y por eso es mejor que hagamos lo que yo te diga;Dentro de tres días, llegaré, cogeré el dinero y me iré, cogeré el tren, y cuando llegue, pagaré la carcel, nos iremos juntos y volveremos a estar como antes.
-Esta bien, te estaré esperando, adios, te quiero...
-Te quiero..
Tres meses antes..
-Lo siento...-Decía Julián tras el asesinato.
-No lo sientas, yo te amo, y siempre te amaré. Buscaré como sea una salida para poder conseguir el dinero y salvarte de esta carcel.-Contó la chica.
-Gracias.., pero, ¿cómo?
-Ya tengo a la persona digna, asique solo tengo que ponerme manos a la obra. Dentro de tres meses volveré a contactar contigo, y te contaré como van las cosas.
-Te quiero.. lla..ma..me..pron..-La linea se fue cortando pero Natalia pudo entender lo que decía.
-¡Eih! Pauline, ¿ese no es Mario?-Dijo Samuel.
-¿Mario?, ¡anda mi amigo Mario!-Gritó Javié.
-¡Hola a todos!-Yo, en la esquina, sonreía para mí, en verdad, esta vez venía más guapo. Llevaba unos vaqueros claros, con una camisa azul marino que dejaba ver sus músculos encantadores. En cambio Estrella empezó por presentarse.
-Hola, soy Estrella, amiga de Pauline.
Dos besos.
-¿Pauline?-Dijo mirandome indeciso.
-Ho..la..de.. nuevo..-Dije tímidamente.
-¡Encantado de volver a verte!- Sonrió. Era el momento más vergonzoso que pasé, Samuel, mientras me miraba con sonrisillas.
-¿Qué haces aquí?-Se preguntó Javié.
-Me lo ha dicho Pauline. Como todos venías , yo , estoy aquí.-Dijo, sin parar de sonreir.
-jajajaja pues que alegría.. Yo soy Tamara, la hermana de Pauline.-Se presentó sonriente. Samuel reconoció para sí que un poco de envidia si tenía.
-Encantado, ¿y tú?
-Caroline, su otra hermana.-Dijo tímida.
-¿Tres hermanas?
-Si. -dije.
-¡guau!, pues.. ¿entramos?
Compramos palomitas, bebidas y varios paquetes de chucherías. Yo, todo el rato me cogía a Estrella, que tímida no tenía valor para acercarme a Mario. Mis nervios eran imparables.
- Estrella, ¿qué hago?-Dije un poco asustada.
-¡habla con él!¡ya!-Dijo sonriente.
-¡qué no!-Mientras Mario, iba delante, enseñando su sonrisa y escuchando a la vez nuestro murmullo. Samuel iba de la mano de Tamy y Javié al lado de Caroline y Mario. Nosotras, íbamos las últimas.
-¡Qué si!
-¡Qué no!-Discutimos tontamente, ya que las dos sabíamos que Mario nos escuchaba.
Entramos en el cine, fila ocho ,butacas, dieciocho,diecinueve,veinte,veintiuno,veintidós,veintitrés y veinticuatro.
-Pasad chicas, yo paso despues.- nos sonrió Mario a las dos. Él iba detrás, lo mejor es, que se puso al lado mía. Miré a Estrella sonriente, ella comprendió todo ya que al estar delante no lo había visto.
Mario estaba muy callado, parecía que no se atrevía a hablar, aunque con ya dieciséis años pienso yo que ya habrá tenido estas situaciones. De pronto las luces se apagaron y empezaron los anuncios.
Tamara y Samuel se cogieron de la mano, Caroline estaba un poco sola aunque al lado de Javié.
-Pauline.-Dijo Mario a lo bajo.-Tamara y Samuel salen, ¿no?
-e.. si..-dije super nerviosa.-desde hace poco, desde ayer.
-¡Guau! hacen super buena pareja... oye, esta peli es Saw 4 , ¿no?
-Si, aunque podrían haber elegido una mejor.. yo con esta .. puf, tengo mucho miedo.-Dije tímidamente.
-No te preocupes, cuando tengas miedo, te agarras a mí..-Tuvo valor Mario.
A mi, esa frase me congeló y me enamoró.. más de lo que estaba. Me giré a Estrella y se lo conté.
-¡Tía! -Gritó Estrella sorprendida. Toda la sala se giró y le mandó callar. Estrella siguió a lo bajo.-pero que ese tío quiere algo más... o eso parece. Déjate llevar.
La película empezó, en la primera escena miré seria a Mario, que me miró sonriendo, luego yo sonreí. En otra esquina de la sala se encontraban Samuel y Tamara, besándose, yo, en realidad sentía un poco de envidia porque nunca me había besado con nadie.
Fue transcurriendo la película, cuando apareció una escena super miedosa, fue un impulso pero mis brazos se fueron directos a los de él.Noté como en distintas escenas de la película me miraba y sonreía.
-Estrella.-La llamé.
-¡Dime!
-Lo quiero besar..
-¡Bésalo!
-Si claro, y me morreo con el ¿no?
-¡Claro! ajajaj, no, déjalo que lo haga él, o simplemente.. ahora no es momento, no lo conoces muy bien.. ya tendrás ocasión..-Me aconsejó.
-Gracias.-En ese momento miré de nuevo a mi izquierda, donde se encontraba Mario, pero en seguida me giré y seguí mirando la película. Fue una situación muy incómoda, aunque demasiado feliz por otro lado. Me sentía super contenta porque esa situación nunca la había vivido con nadie. Era algo por dentro que me invadía. Aunque en realidad no se lo que Mario siente por mi...
martes, 29 de marzo de 2011
Capítulo 9-Una oportunidad.
Un día soleado y despejado.
Tamara estaba más contenta que nunca. Caroline estaba en su habitación levantándose. Yo, hablaba con ella. Contándole todo lo que pasó ayer, entre Tamara y Samuel. Hoy era sábado asique por fin podríamos disfrutar tranquilas.
-Y se dieron un beso..-Dije.
-¡guau! ¡Que dices! ¡Madre mía!-Se sorprendió Carol.
-Pues ya ves... en el jardín del instituto.-Le conté.
-¡Eso es precioso!, ya quisiera que me hubiese pasado a mi.-Dijo Carol, con una cara triste.
-¡eih! ¿Carol?, ¿A qué viene esa cara?, tú eres un encanto, ya te llegará el momento. Mirarme a mí, sola, jajaja-Sonreí. Ella aunque le costó, también sonrió.
-¡Buenos días!-Se levantó Tamy.
-Mira,hablando de la reina de Roma, ¿cómo has dormido?-Le pregunté en tono irónico.
-Perféctamente.-Dijo super contenta.
-Bueno, yo me bajo a desayunar.-Dije, y con una mirada irónica a Tamara me fui.
Bajé a la cocina, Mamá ya estaba despierta.
-¡Buenos días mamá!-Saludé.
-¡Buenos días!
Abrí el frigorífico saqué el cartón de leche y me serví en un baso. Luego me senté en la silla, al lado de mamá.
-¿Cómo te llevas con Javié?-Me preguntó.
-Perfectamente. Es muy simpático y agradable. Además se ha adaptado genial.
-Me alegro. Natalia también es simpática por lo que me ha contado Caroline.
-Si,es buena chica para papá. Aunque no es como tu..
-Bueno no volvamos al pasado, me alegro de que por lo menos sea feliz.
-¡Así me gusta mamá!, olvida todo lo que te haga sufrir.-Me acerqué y la abracé.
-Aunque cueste, lo intento. Gracias Pauline.
-De nada mamá.-Dije. Me tomé el desayuno. Eran las once, cuando llamó al timbre Estrella.
-¡Hola!
-¡Hola!, pasa.-Le ofrecí. Entramos en el salón, pusimos un poco de música y nos sentamos en mi cama.
-Oye tía.. ¿es verdad que ayer Samuel y tu hermana se besaron?-Me preguntó intrigada.
-en... ¿y eso?
-Pues que lo contaba toda la clase a la salida.
-Si, es verdad.. pero no digas nada.-Le pedí.
-Vale.. ¡Pero dios! ¿Qué dices?¿y cómo fue?-Se intrigó.
-Pues un beso, muy dulce.. ¡yo lo vi!-Presumí.
-jajajajaja-Se rió.
Tamara, se sentó en el ordenador y puso su tuenti, antes le había mandado un SMS a Samuel para que se conectara, y allí estaba, puesto en los conectados.
-Cariño, qué bien que estemos así. Espero que duremos un montón. Te quiero.
-Yo estoy seguro de que duraremos más que nadie. Te quiero un montón-Le contestó.
-Te quiero más, que lo sepas jajajaja
-No, eso nunca.
-¿Nunca?, nunca se dice nunca
- Es verdad... lo siento amor"
-No importa, todos cometemos errores jaajajaja
-Gracias por perdonarme.-Le hizo la pelota.-¿Quiéres quedar esta tarde?
-Esta bien. ¿Dónde?
-En el cine. Podemos ver Saw 4.-Sugirió Samuel a posta.
-¿Esa? por dios... a mi me da miedo.
-No te preocupes, cuando tengas miedo allí estaré yo.
-Bueno... si eres así... ¡Vale!-Contesté.
-¿Quedamos a las cinco en la puerta del centro comercial?
-¡Vale!,-Yo, no sabía si preguntar si podían ir mis hermanas o si íbamos a estar solos.
-¿Quiéres que valla más gente? así disimulamos más..
-¡Si!, se lo diré a mis hermanas..-"uf que alivio" pensé.
-Vale, pues allí a las cinco. Te quiero Tamara.
-Vale. Te amo.
-¿Más que yo?
-Si, mucho más.
-¿Por qué?, yo te quiero más que a nada en el mundo.
-Vale, ¿y qué?, yo también te quiero más que a nada en el mundo. Eres mi mundo.
-Te amo.
-Te adoro.- Los dos se desconectaron.
Por el otro lado de la casa, yo, hablaba con Estrella.
-Jo.. llevo casi dos días sin hablar con Mario,lo último fue "como una chica como tú sola" ¿y si piensa que soy muy pesada?
-¡Que va!, si ni siquiera habéis hablado lo suficiente, aunque esa frase.. tiene lo suyo jaja. No te preocupes.
-Eso espero... Pero, quiero contactar más con él.
-Pues... no se que puedes hacer. Yo creo que deberías hablar más con él por tuenti.
-¿Sí?.. pues eso haré. Pero lo veo difícil, nunca se que contarle.-¿Y a ti como te va?, que ultimamente siempre hablamos de mí...
-Pues genial, no hay mucha novedad.
-¡Qué raro viniendo de tí!-Sonreí.
-¿De mí?, si soy horrorosa..
-¿Qué? pues entonces yo.. soy un monstruo.-Las dos empezamos a reírnos y a decir tonterías.
Estuvimos hablando, riéndonos y como siempre de tonterías. Despues nos llamó mi madre.
-¡A comer!
-¡Up! no he llamado a mi madre.. me voy ya.
-¡No!, quédate a comer, mi madre habrá echo comida también para ti.
-¡Estrella!, yo he llamado a tu madre para que te quedes.
-¡A vale!, gracias-Bajamos y comimos.
Después de comer nos metimos en el ordenador y como siempre a la misma hora, ahí estaba, Mario.
-¡Hola!-Saludé.
-¡Hola!-Me dijo con una carita sonriente al final.
-¿Qué tal?
-Bien, acabo de llegar del instituto.
-¿Cómo te ha ido?
-Genial, aunque algunos problemas, oye, ¿Conoces a Samuel?
-¿Samuel?... e...
-Es moreno,ojos marrones.. bueno y si te sirve también es un poco insinuoso porque siempre habla insinuando. Samuel Gonzalez.
-¡A si !, lo conocí en un campamento, en Málaga. ¿De qué lo conoces?
-Está en mi clase.
-Pues este año me imagino que nos volveremos a ver.Me imagino que volverá a ir al mismo campamento. Me cayó genial. Vivimos una semana... puf.. que recuerdos.
-¿Cómo?, pero tampoco tendríais tanto contacto.. os lleváis dos años, ¿os pusieron juntos?-Puf.. ¡dos años, nos llevamos,¡ dos años!, pero en el amor da igual la edad, "pensé"
-Si, en la misma habitación. Fuimos a una discoteca, había un montón de chicas bailando. Se besó con una.. con mi prima.
-¿Tú prima?-Me sorprendí.
-Si, solo fue un amor de verano. Estuvieron solo esa semana. Después cortaron.
-a.. pues nunca me ha hablado de eso..-Me extrañé.
-No tiene mucha importancia, podríamos quedar algún día..-Me preguntó de repente.
En ese momento se abrió la puerta, era Tamy.
-Hola chicas. Se me ha olvidado deciros que si queríais ir al cine luego, yo voy con Samuel.
-¿Al cine?-dijo Estrella.
-¡Claro!-Con una mirada le indiqué a Estrella la conversación con Mario, pronto entendió todo.
-Se lo podemos decir a Javié..
-Vale, se lo diré a Samuel para que hable con él.-Dijo Tamara.
-¡Vale!, ¿a qué hora?
-A las cinco.
-Perfecto pues vamos con vosotros.
Volvimos a la conversación. Volví a leer "Podríamos quedar algún día.." Estrella se acercó y me dijo.
-¿Y cómo se lo vas a decir?, no sabes donde vive, ni nada..
-Ya, pero por el tuenti le puedo decir que van sus amigos, Javié y Samuel.-Dije con una sonrisa..
Seguí la conversación con Mario.
-Podemos quedar hoy.
-¿Hoy?
-Si, en el centro comercial, de aquí, de La zubia. ¿Vives lejos?
-¡Que va!, solo si voy andando. Pero iré en moto.
-¿Tienes moto?
-Si, desde este año.-Una alegría inmensa me recorría todo el cuerpo. '¡Que lo volvería a ver!, ¡Con moto!, ¡En el cine!. Estrella y yo , empezamos a saltar en la cama de alegría, nos dimos un abrazo. Mi alegría no se podía parar. Pronto lo volvería a ver.
-¿Entonces vienes?-Le volví a preguntar.
-¡Claro!, ¿a qué hora?
-A las cinco.
-Pues allí estaré.-Confirmó.-¿En la puerta, no?. Dame tu movil, cuando esté allí te daré un toque. Así sabrás que he llegado.- ¿Mi movil? ¡Dios! que me a pedido mi móvil!, ¡Madre mía!- Gracias, aquí tienes.-Me agradeció tras darle mi numero, después él me dio el suyo. Rápidamente lo apunté en la agenda del teléfono.
-Si, si , en la puerta.-Contesté con una carita sonriente en medio de la frase.
Me despedí y me desconecté. ¡Teníamos que elegir la ropa que nos pondríamos! ¿Falda o pantalón? ¿Vestido? ¿Leguins o short? ¿Botas o sabrinas?... No lo sabía.
Tras media hora.
-¡Ya se!-Dije por fin.
-¿ El qué?
-Nos pondremos esto.- Señalé a una camiseta azul ,larga, no la pondríamos con una cinturón, unos short vaqueros y las botas altas.
-¡Perfecto!
-¡Pues venga, manos a la obra!-Estuvimos un rato, para vestirnos, después nos alisamos el pelo con algunos tirabuzones.
-¡Este será el mejor día de mi vida!, ¡No me lo puedo creer!-Dije saltando de alegría.-¡Además tengo su movil!.
Fuimos andando. Cuando llegamos, ya en la puerta, fuera, estaba Javié y Samuel.
-¡Hola chicos!
-¡Hola!.-Samuel solo se quedó mirando a Tamy. Iba muy guapa, empezó a mirarla de arriba a abajo.
-¡Samuel, disimula!, que se te cae la baba.-Dije yo, irónica. Todos empezamos a reír. Yo, nerviosa miraba de vez en cuando a Estrella. No sabía que haría cuando viniera. Nadie sabía que lo habíamos invitado, solo Estrella y yo.
Pero de repente un chico en una moto, se veía desde lejos, empezó a acercarse..
Tamara estaba más contenta que nunca. Caroline estaba en su habitación levantándose. Yo, hablaba con ella. Contándole todo lo que pasó ayer, entre Tamara y Samuel. Hoy era sábado asique por fin podríamos disfrutar tranquilas.
-Y se dieron un beso..-Dije.
-¡guau! ¡Que dices! ¡Madre mía!-Se sorprendió Carol.
-Pues ya ves... en el jardín del instituto.-Le conté.
-¡Eso es precioso!, ya quisiera que me hubiese pasado a mi.-Dijo Carol, con una cara triste.
-¡eih! ¿Carol?, ¿A qué viene esa cara?, tú eres un encanto, ya te llegará el momento. Mirarme a mí, sola, jajaja-Sonreí. Ella aunque le costó, también sonrió.
-¡Buenos días!-Se levantó Tamy.
-Mira,hablando de la reina de Roma, ¿cómo has dormido?-Le pregunté en tono irónico.
-Perféctamente.-Dijo super contenta.
-Bueno, yo me bajo a desayunar.-Dije, y con una mirada irónica a Tamara me fui.
Bajé a la cocina, Mamá ya estaba despierta.
-¡Buenos días mamá!-Saludé.
-¡Buenos días!
Abrí el frigorífico saqué el cartón de leche y me serví en un baso. Luego me senté en la silla, al lado de mamá.
-¿Cómo te llevas con Javié?-Me preguntó.
-Perfectamente. Es muy simpático y agradable. Además se ha adaptado genial.
-Me alegro. Natalia también es simpática por lo que me ha contado Caroline.
-Si,es buena chica para papá. Aunque no es como tu..
-Bueno no volvamos al pasado, me alegro de que por lo menos sea feliz.
-¡Así me gusta mamá!, olvida todo lo que te haga sufrir.-Me acerqué y la abracé.
-Aunque cueste, lo intento. Gracias Pauline.
-De nada mamá.-Dije. Me tomé el desayuno. Eran las once, cuando llamó al timbre Estrella.
-¡Hola!
-¡Hola!, pasa.-Le ofrecí. Entramos en el salón, pusimos un poco de música y nos sentamos en mi cama.
-Oye tía.. ¿es verdad que ayer Samuel y tu hermana se besaron?-Me preguntó intrigada.
-en... ¿y eso?
-Pues que lo contaba toda la clase a la salida.
-Si, es verdad.. pero no digas nada.-Le pedí.
-Vale.. ¡Pero dios! ¿Qué dices?¿y cómo fue?-Se intrigó.
-Pues un beso, muy dulce.. ¡yo lo vi!-Presumí.
-jajajajaja-Se rió.
Tamara, se sentó en el ordenador y puso su tuenti, antes le había mandado un SMS a Samuel para que se conectara, y allí estaba, puesto en los conectados.
-Cariño, qué bien que estemos así. Espero que duremos un montón. Te quiero.
-Yo estoy seguro de que duraremos más que nadie. Te quiero un montón-Le contestó.
-Te quiero más, que lo sepas jajajaja
-No, eso nunca.
-¿Nunca?, nunca se dice nunca
- Es verdad... lo siento amor"
-No importa, todos cometemos errores jaajajaja
-Gracias por perdonarme.-Le hizo la pelota.-¿Quiéres quedar esta tarde?
-Esta bien. ¿Dónde?
-En el cine. Podemos ver Saw 4.-Sugirió Samuel a posta.
-¿Esa? por dios... a mi me da miedo.
-No te preocupes, cuando tengas miedo allí estaré yo.
-Bueno... si eres así... ¡Vale!-Contesté.
-¿Quedamos a las cinco en la puerta del centro comercial?
-¡Vale!,-Yo, no sabía si preguntar si podían ir mis hermanas o si íbamos a estar solos.
-¿Quiéres que valla más gente? así disimulamos más..
-¡Si!, se lo diré a mis hermanas..-"uf que alivio" pensé.
-Vale, pues allí a las cinco. Te quiero Tamara.
-Vale. Te amo.
-¿Más que yo?
-Si, mucho más.
-¿Por qué?, yo te quiero más que a nada en el mundo.
-Vale, ¿y qué?, yo también te quiero más que a nada en el mundo. Eres mi mundo.
-Te amo.
-Te adoro.- Los dos se desconectaron.
Por el otro lado de la casa, yo, hablaba con Estrella.
-Jo.. llevo casi dos días sin hablar con Mario,lo último fue "como una chica como tú sola" ¿y si piensa que soy muy pesada?
-¡Que va!, si ni siquiera habéis hablado lo suficiente, aunque esa frase.. tiene lo suyo jaja. No te preocupes.
-Eso espero... Pero, quiero contactar más con él.
-Pues... no se que puedes hacer. Yo creo que deberías hablar más con él por tuenti.
-¿Sí?.. pues eso haré. Pero lo veo difícil, nunca se que contarle.-¿Y a ti como te va?, que ultimamente siempre hablamos de mí...
-Pues genial, no hay mucha novedad.
-¡Qué raro viniendo de tí!-Sonreí.
-¿De mí?, si soy horrorosa..
-¿Qué? pues entonces yo.. soy un monstruo.-Las dos empezamos a reírnos y a decir tonterías.
Estuvimos hablando, riéndonos y como siempre de tonterías. Despues nos llamó mi madre.
-¡A comer!
-¡Up! no he llamado a mi madre.. me voy ya.
-¡No!, quédate a comer, mi madre habrá echo comida también para ti.
-¡Estrella!, yo he llamado a tu madre para que te quedes.
-¡A vale!, gracias-Bajamos y comimos.
Después de comer nos metimos en el ordenador y como siempre a la misma hora, ahí estaba, Mario.
-¡Hola!-Saludé.
-¡Hola!-Me dijo con una carita sonriente al final.
-¿Qué tal?
-Bien, acabo de llegar del instituto.
-¿Cómo te ha ido?
-Genial, aunque algunos problemas, oye, ¿Conoces a Samuel?
-¿Samuel?... e...
-Es moreno,ojos marrones.. bueno y si te sirve también es un poco insinuoso porque siempre habla insinuando. Samuel Gonzalez.
-¡A si !, lo conocí en un campamento, en Málaga. ¿De qué lo conoces?
-Está en mi clase.
-Pues este año me imagino que nos volveremos a ver.Me imagino que volverá a ir al mismo campamento. Me cayó genial. Vivimos una semana... puf.. que recuerdos.
-¿Cómo?, pero tampoco tendríais tanto contacto.. os lleváis dos años, ¿os pusieron juntos?-Puf.. ¡dos años, nos llevamos,¡ dos años!, pero en el amor da igual la edad, "pensé"
-Si, en la misma habitación. Fuimos a una discoteca, había un montón de chicas bailando. Se besó con una.. con mi prima.
-¿Tú prima?-Me sorprendí.
-Si, solo fue un amor de verano. Estuvieron solo esa semana. Después cortaron.
-a.. pues nunca me ha hablado de eso..-Me extrañé.
-No tiene mucha importancia, podríamos quedar algún día..-Me preguntó de repente.
En ese momento se abrió la puerta, era Tamy.
-Hola chicas. Se me ha olvidado deciros que si queríais ir al cine luego, yo voy con Samuel.
-¿Al cine?-dijo Estrella.
-¡Claro!-Con una mirada le indiqué a Estrella la conversación con Mario, pronto entendió todo.
-Se lo podemos decir a Javié..
-Vale, se lo diré a Samuel para que hable con él.-Dijo Tamara.
-¡Vale!, ¿a qué hora?
-A las cinco.
-Perfecto pues vamos con vosotros.
Volvimos a la conversación. Volví a leer "Podríamos quedar algún día.." Estrella se acercó y me dijo.
-¿Y cómo se lo vas a decir?, no sabes donde vive, ni nada..
-Ya, pero por el tuenti le puedo decir que van sus amigos, Javié y Samuel.-Dije con una sonrisa..
Seguí la conversación con Mario.
-Podemos quedar hoy.
-¿Hoy?
-Si, en el centro comercial, de aquí, de La zubia. ¿Vives lejos?
-¡Que va!, solo si voy andando. Pero iré en moto.
-¿Tienes moto?
-Si, desde este año.-Una alegría inmensa me recorría todo el cuerpo. '¡Que lo volvería a ver!, ¡Con moto!, ¡En el cine!. Estrella y yo , empezamos a saltar en la cama de alegría, nos dimos un abrazo. Mi alegría no se podía parar. Pronto lo volvería a ver.
-¿Entonces vienes?-Le volví a preguntar.
-¡Claro!, ¿a qué hora?
-A las cinco.
-Pues allí estaré.-Confirmó.-¿En la puerta, no?. Dame tu movil, cuando esté allí te daré un toque. Así sabrás que he llegado.- ¿Mi movil? ¡Dios! que me a pedido mi móvil!, ¡Madre mía!- Gracias, aquí tienes.-Me agradeció tras darle mi numero, después él me dio el suyo. Rápidamente lo apunté en la agenda del teléfono.
-Si, si , en la puerta.-Contesté con una carita sonriente en medio de la frase.
Me despedí y me desconecté. ¡Teníamos que elegir la ropa que nos pondríamos! ¿Falda o pantalón? ¿Vestido? ¿Leguins o short? ¿Botas o sabrinas?... No lo sabía.
Tras media hora.
-¡Ya se!-Dije por fin.
-¿ El qué?
-Nos pondremos esto.- Señalé a una camiseta azul ,larga, no la pondríamos con una cinturón, unos short vaqueros y las botas altas.
-¡Perfecto!
-¡Pues venga, manos a la obra!-Estuvimos un rato, para vestirnos, después nos alisamos el pelo con algunos tirabuzones.
-¡Este será el mejor día de mi vida!, ¡No me lo puedo creer!-Dije saltando de alegría.-¡Además tengo su movil!.
Fuimos andando. Cuando llegamos, ya en la puerta, fuera, estaba Javié y Samuel.
-¡Hola chicos!
-¡Hola!.-Samuel solo se quedó mirando a Tamy. Iba muy guapa, empezó a mirarla de arriba a abajo.
-¡Samuel, disimula!, que se te cae la baba.-Dije yo, irónica. Todos empezamos a reír. Yo, nerviosa miraba de vez en cuando a Estrella. No sabía que haría cuando viniera. Nadie sabía que lo habíamos invitado, solo Estrella y yo.
Pero de repente un chico en una moto, se veía desde lejos, empezó a acercarse..
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