Un sonido indicó que las luces se encendieron. Rápidamente me separé de Mario.
-¡Bien! ¡han vuelto las luces!-Gritó Estrella, viniendo desde su habitación hasta nosotros.-Perdón... perdón por interrumpir...
Si no llega a ser por Estrella, en una noche a oscuras no se lo que habría pasado, pero el destino lo ha querido así...
-No, que va...
-A..-Estrella se giró preocupada por lo que había interrumpido y se fue.
-e... íbamos a por bebidas ¿no?-Metió tema Mario.
-si...si...-Avanzamos un poco hasta llegar a la cocina. Allí, al lado de la puerta se encontraba el frigorífico. Mario lo abrió y sacó una botella de agua. Cogió siete vasos.
-Dame, ya me los subo yo, tú, sube la botella.-Dije simpática y nerviosa a la vez.
Los dos, callados, volvimos a subir las escaleras hasta llegar a la habitación donde se encontraban los demás.
-Ya estamos...-dije con un hilo de voz.
-a.. e..si, tomad.-Mario le dio un vaso a Tamara, otro a Estrella y por último a mí, que me sonrió cuando tocó con sus dedos los míos al darme el vaso de agua.
Quería besarlo, pero mis nervios aumentaron hasta que me dieron ganas de ir al baño.
-Uf.. lo siento, ahora vengo, voy al baño.-Dije.
-Valla... todo el rato ausente Pauline.. -Dijo Estrella.Después comenzó a reírse. Yo me levanté , salí de la sala y llegué al baño. Mientras, en la habitación..
-He interrumpido antes, ¿verdad?-Se preocupó Estrella, que ya se lo había contado a Tamy.
-Pues...si, un poco..-Insinuó Mario.
-¿Qué ha interrumpido?-Se interesó Tamara.
-Pues nada... no se.
-Si, ¿Qué ha pasado en las escaleras? ehh ¿Mario?-Volvió a preguntar Estrella con una sonrisilla.
-Ya he vuelto.-Interrumpí.
-Valla...
-¿qué?-Pregunté.
-Nada, estábamos hablando con Mario, nos contaba lo que ha pasado en las escaleras, ¿verdad?-Dijo cotilleando Tamy.
-Bueno..
-Haber, ¡no ha pasado nada!-Subí un poco el tono.
-Vale...oye, ¿ qué hora es?-preguntó Tamara.
-Las tres y media pasadas.-Contestó.
-¿Qué?, ¡dios! se me está haciendo esterno..-Dijo Tamy. Yo en cambio, pensé "es el mejor día de mi vida, está Mario, pero ojalá lo supiera.. ¿y si nos hubiésemos dado el beso? ¿qué habría pasado después?"
-¡Eih! ¡He tenido una idea!-Salté.-Acercáos.- Formamos un corro y empecé a contar lo que se me había ocurrido a lo bajo.
-¿Qué os parece la idea?
-¡Perfecta!
-Si.
Estrella se levantó, fue corriendo a la cocina y trajo un bote de nata. Después se dirigió al baño y cogió un rollo de papel higiénico. En la habitación dónde se encontraban había plumas, las cogió.
-¡Perfecto!-Mario cogió el bote de nata y echó un chorro a los que tenían la mano abierta, Samuel y Carol, en cambio a Javié le echó en la cara. Después todos cogimos papel higiénico y lo mojamos en agua. Todos empezamos a echarlos en las caras de los dormidos. El agua bajaba por sus mejillas, haciéndoles parar en el cuello. Los cuatro cogimos una pluma cada uno y empezamos a acariciarle la cara a los dormidos.
-¡Seguid , seguid!-Dije bajo. De repente los tres a la vez, levantaron la mano, se la pusieron en la cara para rascarse y la nata los cubrió.
-¡Aleluya! ¡Por fin!-Pero de nuevo calleron en el colchón.
-El efecto de los calmantes sigue actuando...-Comentó Estrella.
-Valla...¡Dios!, ¡esto parece una maldición!-Se quejó Tamy.
-Tamy, ¿Te has traído el iPhone?-Pregunté.
-Si, cógelo, está en mi bolso.-Señaló Tamara.
Me levanté busqué en su bolso y entre pañuelos, el móvil y demás.. encontré el iPhone.
-Voy a poner música, ¿quién quiere escuchar?
-¡yo!-Gritó Estrella.
-sssssss-Dijo Mario sonriendo.
Cogí los auriculares, uno me lo puse yo y el otro se lo puso Estrella.
Tamy cogió su móvil, empezó a mirar cosas. Mario se sentó cerca de nosotras , sin hacer nada.
-¡ains! esta canción me encanta.-Sonrió Estrella.
-¿si? a mi también, me emociona...-Dije.
-Otro mensaje de vodafone...-Saltó Tamy. Nosotras le miramos con cara rara.
-¿qué? - Empezamos a reírnos. Nos habíamos puesto Estrella y yo, pegadas a la pared, Mario sentado sin ningún tipo de apoyo. Tamy se había tumbado en nuestras piernas. Carol, Samuel y Javié, se encontraban al lado nuestra. Tumbados. Dormidos.
Yo me encontraba cansada. Mis ojos se fueron cerrando poco a poco, Estrella también los fue cerrando. La música, con poco volumen, se fue acabando. Tamy, que se encontraba con el móvil, enseguida se le cerraron los ojos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario