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sábado, 30 de abril de 2011

Capítulo 21-Una extraña madrugada.

Se levantó rápidamente. Las cinco de la mañana. Hoy era el gran día. El día que dejaría todo para volver con su marido. Natalia quiso dormir más pero ya era demasiado tarde, no tendría tiempo. Se dirigió hacía la cocina cuidadosamente para no despertar a Fran. Cogió algo de comida, sería un viaje largo. Despues bajó su maleta con cuidado y metió todo lo que le faltaba. Luego se dirigió al cuarto de su hijo, Javié. Al que avisó de que se iban.

Dos días antes...
-¡Pero que dices! ¡De qué hablas!-Gritaba Javié.
-Lo que oyes hijo, mañana nos volveremos a Madrid.
-Pero, ¿Por qué? ¡¿Te has vuelto loca?!
-No hijo, no me he vuelto loca, estoy harta de que te vallas con esos niñatos y nos tenemos que mudar... quiero que los olvides y que hagas una vida nueva, ¿vale?
-Pero, ¿Por qué?
-Porque si, vamos a mudarnos y a volver a empezar... No tenemos dinero para seguir manteniendo todo esto...-Disimuló Natalia.
-¿Y Fran?
-Fran se queda aquí. Tu te vienes conmigo, él nunca se va a enterar.
-¡No lo pienso hacer mamá! ¡¿A qué viene todo esto?! ¿Es por papá verdad? ¡Vas a volver! ¡Pero si todo había terminado!-A Javié se le nublaron los ojos.
-¡Eso no te importa! Allí, donde estábamos antes, era mejor.
-¿Pero, cómo? ¡Que te he dicho que no me voy de aquí!
-Eso lo dirás aora, cuando estés allí no echarás de menos este pueblerucho.
-¿Este pueblerucho?¿Qué? ¡Y mis amigos! ¿y Fran?
-No lo sé.
-¡Madre mía!,¡Pues yo no me voy de aquí! ¡No pienso irme!-Recordó todo lo que pasó con su padre que nunca le contó a nadie. Al principio vivían felices, pero meses después hubo un asesinato en la oficina de su marido, lo cual hizo que lo acusaran como asesino, fue enviado a la carcel. Natalia no lo pudo utilizar más. Por eso se fue a vivir con mi padre para así conseguir el dinero y sacar a su marido de la carcel. Ahora que lo tenía todo, podría conseguirlo.
-¡cállate!-Natalia se acercó a Javié, levantó la mano con intención de darle en la boca pero este la detuvo.- vete a tu cuarto, saldremos el lunes.-Dijo agresivamente.
-¡Pero...!
-Shh... a las siete sale el tren.
-¿Qué? ¡¿Ni despedirme de mis amigos?! ¡No lo vas a conseguir mamá, yo me quedo aquí.-Subió las escaleras corriendo, se echó en la cama boca abajo y lágrimas le inundaron la cara. "¿Qué se iba? ¿sin sus amigos? ¿Los de la clase? ¿Sus hermanastras?" Ahora daba igual todo... pero no pensaba irse sin hacer algo para evitarlo. Llamó rápidamente a sus amigos, el primero fue Samuel, aunque tuviera un año menos que él , era como su hermano. Al llamarlo le contó todo, Samuel no lo podía creer. Luego colgó y llamó a Mario, a él lo conocía de antes pero nunca tuvo la ocasión de conocerlo más a fondo hasta ahora. Después llamó a Estrella, la cual no podía creer nada, era como... como una película. Las últimas fuimos nosotras tres, mis hermanas y yo. Nos lo contó y lo único que se nos ocurrió fue algo que no fallaría, algo que evitaría que se fuera. A todos nos quedó claro que, el tren saldría a las siete.

Lunes por la mañana. Las seis. Nos levantamos pronto, no paraba de pensar en Mario. En todo lo que pasó el sábado, fue especial.Pero ahora teníamos cosas mas importante en las que pensar. Nos metimos en el baño y cogimos el teléfono. Hoy habría muchas cosas que hacer. Mamá estaba acostada por lo cual podríamos cerrar la puerta del baño y hacer lo que teníamos planeado.

-Haber... se supone que el tren sale a las siete...-Comenté.
-Si, ya estarán levantados. Papá estará dormido, no creo que le hayan dicho nada.-Opinó Tamy.
-¡Dios! esa mujer es una bruja...-Se quejó Carol.
-Ya ves... en fin, venga, ¿quién llama?-Pregunté.-Bueno llamo yo... - Cogí el teléfono, marqué el número de la casa de mi padre.

Samuel se levantó en seguida. Cogió su móvil , recordó que le quedaba poco saldo y que en seguida se le agotaría pero marcó de todas formas el número de Natalia, la madre de Javié .
Empezó a sonar, hasta que al cuarto bip, lo cogió.

Por otro lado de la ciudad...
Riiiiiiiiiiiiing
Mi padre abrió los ojos. Estendió los brazos y sintió que Natalia no estaba allí. Levantó la cabeza. Definitivamente ella no estaba. Se levantó de un salto. El teléfono no paraba de sonar.
Se dirigió hacia la puerta donde estaba el teléfono. Pero cuando iba a cogerlo de la subjeción, el ruido se paró. Mi padre hizo una mueca de fastidio, pero en seguida recordó que allí, su novia no estaba.
Bajó a bajo, ruidos se escuchaban. Se asomó en todas la habitaciones. Llamó al baño.
-¡Buenos días Fran! ¡Estoy aquí!-Gritó a posta Javié.
-¿Y tu madre?-Se preocupó.
-No se... -Natalia escuchó sus voces. Pero ella estaba atendiendo a su movil.
-Hola, buenos días. ¿Usted tiene la tarifa de orange, verdad?-Una voz masculina la atendió.Era Samuel, estaba fingiendo.
-Si, pero ahora no tengo tiempo para...
-¡Ah, no! ¡No se preocupe! Solo tiene que responder a una serie de preguntas.
-Esque mire señor...
-No, no interrumpa. Pregunta número uno. ¿Tiene hijos?
-Si, uno.
-¿Va al instituto?
-Claro que sí.
-Bien, pues si acierta la siguiente pregunta, su hijo podrá disponer en breves momentos de un viaje a Madrid.-Natalia puso cara de extraño y felicidad a la vez. Samuel había dado en el clavo.
-Está bien.
-Pues...-Varios bip indicaron que la llamada había finalizado.

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