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domingo, 17 de abril de 2011

Capítulo 18-Te amo.

Seguí en mi cuarto después de comer. Miré de nuevo mi móvil. Mensajes, buzón de entrada. Mario. Abrir. "Te quiero". No sabía si podría ser una equivocación... así que no contesté. Ya había dejado de llover.Minutos después llegó mi hermana Tamy.
-¿Piensas quedarte así toda la mañana?-Preguntó.
-Pues... no hay otra cosa que hacer.
-Si, si la hay.
-¡Pero si están todos castigados!
-No, no todos... Samuel y Mario, no lo están.
-¿Y qué quieres hacer?-Pregunté.
-Repito; no todos están castigados.. Samuel y Mario, no lo están.-volvió a repetir esta vez con una sonrisa.
Yo al momento lo pillé. Carol no vendría, tenía cosas que hacer. Pero Tamara y yo, nos arreglamos y  cogimos nuestras cosas.
-¡Mamá! que nos vamos, luego venimos, ¡Adios!-Nos despedimos. Salimos de casa.
-¡Hoy va a ser el mejor día de tu vida...!-Insinuó Tamy sonriendo.
-¿Cómo?
-Nada... ya lo verás...-Yo extrañada me quedé callada. Llegamos a casa de Samuel, llamamos a la puerta.
-¡Eih! Samuel, ¿te vienes a dar una vuelta?
-¡si! ¡Claro!-Cogió una chaquetilla que había en la entrada y se la puso. Tamy lo miró, él se acercó y le dió un beso.Poco después llegamos a casa de Mario. El corazón estaba que se me iba a salir. No sabía que iba a decir, tampoco que iba a contestar, no sabía nada, ni siquiera si iba a poder hablar después del mensaje...
-¡Hola Mario!
-¡Hola!
-¿Te vienes a dar una vuelta?-Preguntó Samuel.
-Si, claro.-Mario salió y cerró la puerta de su casa. Decidimos ir al parque. Cuando llegamos, compramos unas bolsas de chuches y nos sentamos en unos bancos. Durante todo el camino, Tamy me había dejado atrás con Mario, ella mientras iba de la mano de Samuel y besuqueándose.Yo, en cambio, iba un poco apartada de Mario, sin saber que decir... él tampoco decía nada, hasta que llegamos al banco y nos sentamos.
-Pauline, ¿leiste mi mensaje?-Dijo, tímidamente.
-E.... ¡Si!... digo... ¿cuál?
-Pues.. el de...-De repente sus labios chocaron contra los mios. Nuestras almas se juntaron. Nos besamos. Fue mi primer beso. La primera vez. Cerré los ojos, seguí, le seguí a él. ¡No lo podía creer! ¿Era un sueño?, no, era verdad. Paramos y nos miramos. Pero de nuevo continuamos el beso, en el que soltamos todo lo que sentíamos, ya no valían las palabras, todo se dijo en un beso...
Duramos un rato, un rato entero. Cuando paramos no pudimos evitar unas carcajadas, nos dimos cuenta de que Samuel y Tamy ya no estaban. Pero poco después nos los encontramos besándose en los arbustos del parque. Yo, me sentía rara, pero lo amaba, lo amaba más que nada y más que a nadie en el mundo.
Nos quedamos mirándonos, y tras varias miradas nos volvíamos a besar, y besar... Fue mi primera vez, y la más especial...Poco después llegaron ellos, Samuel y Tamara.
-¿Qué tal?-Preguntó. Mario y yo, mantuvimos la mirada, no dijimos nada.-¿Qué tal?
-Déjalos... están hablando con la mirada...
-Si, exacto.-contesté.
-¿Qué os decis?-Preguntó Tamara.
-Que nos amamos...-Saltó Mario.
-ahh-dijo Samuel, que ya nabía visto, sorprendido.
-¿Algo más?
-Que queremos que os valláis...que nos dejéis solos.-Dije, fría. Tamara y Samuel se fueron.
Mario y yo seguimos manteniendo la mirada, hasta que Mario rompió el hielo.
-Te amo.-Mi corazón cada vez lo notaba más fuerte, lo tenía a mil por hora. Nos volvimos a besar, esta vez el beso fue mas largo. Decidimos dar una vuelta por el parque, más cerca de los árboles. Allí de pronto continuó a llover. La lluvia empezó a apretar fuerte, tan fuerte que nos empapó enteros a Mario y a mí. Mario me cogió en sus brazos y me besó. Fue un beso, más dulce, mi vida era preciosa. Yo, era las más afortunada del mundo con este chico, el que amaba. Empezamos a correr, yo entre sus brazos y él moviéndome de un lado a otro. Estuvimos toda la tarde bajo la lluvia. De pronto sentí una lágrima que bajaba por mi mejilla.
-¿Qué te pasa amor?-Preguntó él preocupado.
-Nada, que soy la chica más afortunada del mundo por tenerte a tí.

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