-¡Eih! ¡chicas!, si ganamos nosotros, nos tendréis que hacer una noche romántica, eso incluye;baile, fiesta,comida y coqueteos, ¿lo pilláis?-Dijo de repente Javié.
-¡Já! que te lo crees tú... como vamos a ganar nosotras, nos haréis un día entero de chicas, lo que supone; uñas, masajes,cutis e hidratación y comida, claro.-Explicó Estrella.
-Vaale.. ¡Aunque lo vuestro es peor que lo nuestro!-Se quejó Samuel.
-¿Aceptáis, si o no?-pregunté.
-¡Sí!-Se adelantó Mario. Mi mano estrechó la suya como acuerdo a la apuesta. Esa noche sería la más larga de todas. Samuel se acercó a Tamy, le empezó a dar un masaje en los hombros.
-¡Qué gusto!...
-¡A mí! ¡A mí también!-Se quejó Carol. Javié se acercó a ella e imitó a Samuel.
-¿y a mí?-Dije, mirando de un lado para otro, sabiendo que me tocaba Mario que se acercó y empezó con el masaje. Faltaba un chico para Estrella, lo cual se iban turnando. Yo, estaba muy nerviosa, pero no podía evitar cerrar los ojos.
-¡Chicas! solo faltan unos pocos de refrescos.-Estrella se levantó,bajó las escaleras agarrándose a la barandilla, ya que no se veía nada, y se fue a la cocina. Cogió siete coca-colas, y las colocó en siete vasos. Después cogió un calmante que su padre tomaba por las noches para dormir y lo puso en tres de los vasos. Cuando subió las chicas ya estaban casi dormidas, pero se despertaron en cuanto escucharon el ruido de Estrella.
-¡Ya estoy aquí!-Gritó. Todos los ojos se abrieron. Los chicos pusieron cara de fastidio.
-Tomad, para ti Samuel, este para Mario y el otro para Javié.-Cogió Estrella los vasos, pero antes Mario se levantó y le dijo.
-No te preocupes, ya sigue Javié con el masaje y yo reparto los vasos.
-¡No hombre!, no pasa nada, si no es molestia.-Disimuló Estrella. Mario con una sonrisa se acercó a la mesa donde Estrella había colocado los vasos y los cogió. Estrella no se pudo resistir y llena de coraje se volvió a sentar en los colchones, donde Javié seguía con los masajes.
Poco después todos tenían las bebidas. Estrella miraba a todos, no sabía quién tendría el vaso de los calmantes, que perfectamente ella lo podría tener.
Pero de repente todas las dudas desaparecieron.
-¿Qué te pasa Javié?-Pregunté. Pero él no contestó, enseguida calló en el colchón.-¿Caroline? ¿estás bien?
Ella tampoco respondió y calló en el colchón.
-¿Estrella?, ¿qué está pasando?-Estrella estaba sorprendida con los ojos abiertos como platos.
-e... le e echado calmantes...-Logró decir.
-¿Qué?
-Si... para que se durmieran los chicos..
-¡Ah! ¡Claro! por eso no me dejabas repartir las bebidas..-Dijo Mario.
-Si.. pero solo duran unas horas.-Comentó Estrella.
-Pues yo ya he bebido...-Poco después Samuel cayó rendido en el colchón.
-¿Cuántas horas?-Preguntó Tamy preocupada.
-No lo se..-Dijo Estrella.
-¡Pues que sean pocas!-Gritó desesperada Tamara.
-uf.. lo siento..-Se arrepintió Estrella.
-Haber.. tampoco es para tanto...-Dije mirando a Mario.-Por lo menos queda un chico.
-Gracias Pauline.-Los dos sonreímos, aunque mi risa era de enamorada.
-Bien.. pues.. ¿qué hacemos ahora?-Preguntó Tamara.
-Pues.. no se... al final ningún equipo va a ganar, pero nos vamos a tener que esperar unas horas a que se despierten...-Me quejé.
-puf.. espero que lo hagan pronto..-se arrepintió Estrella.
De repente Samuel se levantó, dormido.
-¿Samuel? ¡Bien se ha despertado!-Gritó de alegría Tamy.
-e.. no, Tamy, no se ha despertado,... es sonámbulo.
Poco a poco se acercó a nosotras. Pero cada vez se iba acercando más a mí. "¿qué hace?"
-¿eing? Pauline, ¡páralo!-Yo, con muecas de extraño, me quedé en mi sitio. Samuel se acercó a mí y rápidamente me dio un beso. Tamara se quedó atónica.
-¡Es un capullo!
-Yo no he sido ehh...-Yo tampoco lo podía creer, pero no quería que mi hermana pensara que había sido yo. Se acercó a Samuel, y le pegó en la mejilla. Él no se dio ni cuenta, rápido se tumbó de nuevo. Mientras, Estrella y Mario como siempre se quedaron mirándose, sin saber que decir.
-Dios... ha sido..
-ssss.. ¡No des explicaciones!-Interrumpió Tamy.
-Perdona.. no era mi intención, si ha venido él..-Expliqué.
-... ya...-Dijo enfadada Tamara. Se giró y miró hacia el suelo. No podíamos ver su expresión.
-Todavía son las tres...-Cambió de tema Estrella.
-Jo...-me quejé.-Tamara, no te enfades, él solo estaba dormido, era insconsciente.-Me dirigí a ella.
-Ya,ya.. pero no ha sido muy agradable como se acercaba a tí.-Se quejó. Yo me acerqué y le dí un abrazo.
-¡Cabezona!, si sabes que te quiere.-dije cariñosamente.
-Te quierooo.-Me gritó sonriente.
-¿y para mí no hay nada?-Dijo Estrella simpática. Las dos nos acercamos y le dimos un abrazo.
-ejem.. ejem..-Bromeó Mario. Nos volvimos a acercar, ahora las tres, y continuamos el abrazo con Mario.-Ups.. que sed, ya me he bebido la cocacola. ¿Puedo ir a por más, Estrella?-Preguntó Mario.
-Si, claro.Están en la despensa, al lado de la puerta. -Explicó Estrella. Tamy, me miró rápidamente, y con un movimiento de cabeza me indicó que me fuera con él.
-Te..te.. te acompaño, que yo tambien tengo sed..-Dije disimulada.
Los dos empezamos a bajar las excaleras.
-Valla.. se me ha olvidado la linterna...-Saltó Mario.
-No importa.. aunque no se ve absolutamente nada.-Dije.
-Ve detrás mía.-Me aconsejó. Mis nervios cada vez iban a más. Tenía unas ganas de besarlo impresionantes.
De repente mi tobillo se dobló en uno de los escalones, y me caí apoyándome en la espalda de Mario.
-Tranquila, ¿estás bien?-Me preguntó agarrado a mí.
-Puf.. si, ¿te he hecho daño?-Dije agachando la cabeza.
-No, ¡que va!-De pronto nuestras miradas se cruzaron.
-Pauline...
-Mario...
Se empezó a acercar, ya casi estaba basándome, me cojió de la cintura y...
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