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lunes, 11 de abril de 2011

Capítulo 15-Una mañana...

Mario se levantó. Hacía ya rato que había ido a comprar los churros. Ese día era super gris, un montón de nubes cubrían el cielo, probocando fuertes vientos cada varios minutos. Cogió los platos que estaban guardados en el armario de la cocina y encendió la freidora. Mientras que los churros se hacían, él preparaba los cruasanes,las ensaimadas y las tortas que había comprado en la cafetería de en frente.
Poco después los primeros churros salieron. Tenían una estructura crujiente. Mario preparó el azucar en varios cuencos y fue haciendo el chocolate. Tenía que hacer para siete personas.
Después salieron los siguientes churros, en total puso veinte. Unos cuatro para cada uno. El chocolate se hizo, aunque esa no era su cocina supo donde estaba la termomix, él la sabía manejar. Salió un chocolate no muy espeso pero tampoco muy líquido. Cogió la bandeja, en la que colocó los siete platos, siete vasos, la jarra del chocolate, los dos platos de los cruasanes, las tortas y las ensaimadas y colocó en otro plato los churros. Se dirigió a subir las escaleras. Las manos le temblaban, llevaba mucho peso. Cuando llegó a la sala, donde estaban los demás con la luz apagada entró con cuidado y decidió colocar la bandeja en la mesa donde comieron ayer, en la cual todavía estaba el carton con los restos de algunos trozos de pizza. Retiró el cartón hacía la izquierda y situó la bandeja en el centro. Luego se dirigió hacía la puerta, encendió la luz.
-¡Buenos días a todos!-Saludó.
Los chicos tardaron en responder pero en seguida Tamy dijo con cara de sueño.
-¿Qué? ¿Qué haces despierto? Son las nueve de la mañana...
-Solo dormí unas dos horas. A las siete me he despertado. No suelo dormir mucho, viendo como ayer os dormisteis no quería despertaos. Me levanté sin hacer ruido y pensé en una buena idea. Fui a comprar a la esquina, todo este desayuno, y compré los churros. Miré en los armarios de la cocina y allí encontré el cacao para hacer el chocolate. Después volví y en una hora más o menos e terminado el desayuno. Lo he subido, y... ahora estoy aquí.
-¡Dios! ¡Qué bien huele!-Se despertó Samuel.
-Son churros con chocolate.-Contestó Mario.
Samuel y Javié se levantaron y un poco adormilados se sentaron en las sillas, donde estaba el desayuno. Nosotros no pudimos evitar una carcajida al mirar a Javié.
-No veas, como dormisteis anoche...-Me acordé. Samuel, Javié y Carol que se acababan de despertar pusieron cara de extraño.
-No me acuerdo...
-La resaca de ayer...-Dijo Estrella bromeando.
-Ja-ja
-Es verdad.
-¿que resaca?-Preguntó Javié.
-Puf, os emborrachasteis un montón. Fuisteis vosotros los que cogísteis las botellas...-Bromeé. Javié puso cara de preocupación, Samuel y Carol no cayeron en la broma.
-¿Qué decís?, ¡Dios! ¿Y ahora qué? ¡yo nunca he bebido! ¡Noo!-Fue corriendo a mirarse al espejo. Se veía los ojos rojos he inchados.Se puso como un loco.-¡Ahh! ¡Quiero morir! ¡Dios mío! ¿Cómo pude caer en al tentación?-Todos se miraron y empezaron a reir.- ¿Qué tiene de gracia?
-Que es mentira...-Dijo al fín Estrella. Javié puso cara de enfadado pero en seguida sonrió.
-Me habéis dado un susto de muerte... pero ahora, decid nos la verdad...¿qué pasó?-Se interesó.
-Que Estrella puso calmantes en las bebidas, se mezclaron los vasos y los tomasteis vosotros. Después estuvimos entreteniéndonos y poco a poco estas tres-Señaló a Estrella,Tamara y a mí.-Se durmieron. Yo al poco tiempo me dormí también. Pero después me desperté.-Explicó Mario.
-A... ¿Pero entonces nadie ha dormido en el sitio donde elegimos?-Preguntó Samuel.
-Bueno... nosotras tres hemos dormido juntas en los dos colchones, en cambio a vosotros os llevamos a las camas, y a Samuel al sofá. ¿Y tú Mario?-Explicó Tamara.
-Yo, en el sofá con Samuel.-Sonrió.-Bueno... ¿Comenzamos a desayunar?-Nos levantamos y nos sentamos aunque Samuel y Javié ya estaban sentados.
Yo, cojí un churro y lo fui mojando en azúcar, al igual que Tamy. Samuel y Javié empezaron por las tortas. Mario y Carol comenzaron con los cruasanes.
-mm...-Se relamió Tamara.
-¡Madre mía! ¿todo esto lo has hecho tú?-Dije asombrada.
-¡Si!-Se alegró Mario.
-¿Al final no ha ganado nadie?-Preguntó triste Javié.
-No...-Dijo Tamy.
-Todos nos dormimos, con efecto o sin efecto.-Comentó Javié.
-Bueno.. si no me hubiese tomado las pastillas, habría durado...-Volvió a insinuar Samuel. Lo miré y sonreí, después todos nos miramos y comenzamos a reír.
Luego cuando terminamos, estábamos llenos. Pusimos caras de cansancio de comer y nos tocamos todos la barriga. Después nos levantamos y recogimos la mesa incluyendo el cartón de la pizza de ayer.
Poco después llamaron a la puerta. Estrella bajó corriendo y contestó al telefonillo.
-Somo nosotros.-Era una voz muy familiar.-¡Mis padrees!-Dijo desesperada.-¡Corred! ¡Escondeos! ¡Ellos no saben que estáis aquí ni que os habéis quedado a dormir, y que hemos comido y desayunado sin su permiso!- Todos salimos corriendo.Intentamos poner las camas bien, lo conseguimos, pero un poco desastrosas, teníamos mucha prisa. Colocamos todo en su sitio, o por lo menos lo intentamos, cuando las ventanas se abrieron probocando un fuerte viento  que cerró la puerta.
-¡dios!-Grité. Rápidamente corrí hacia la puerta, la intenté abrir pero estaba atrancada.
Estrella intentó distraer a sus padres.
-¿Cómo os a.. ido?
-Bien,la cena ha sido genial, ¿Has desayunado ya?-Dijo mi madre dirigiéndose para las escaleras.
-e... si .. si..digo.. ¡no! pero, ¿por qué no me haces unas tostadas?-Dije dirigiendo a mi madre hacia la cocina. Mi padre aún estaba en el coche.
-¡Ahora mismo te preparo el desayuno!, pero, voy a dejar las maletas arriba, en mi habitación.-Dijo.
-¡No!, ya las dejo yo..
-pesan mucho, asi que déjame que las suba yo.
-¡Qué no!
-¿Qué? ¿qué te pasa?-Mi madre empezó a subir las escaleras con cara rara. Yo, me toqué la cabeza de la desesperación.
-¿Por qué cierras la puerta de la habitación de invitados?-Se refirió a la habitación donde nos encontrábamos.
-Porque... hacía aire.-disimuló.
-Bueno, pues cerráis las ventanas.-Se acercó a la puerta, la intentó abrir, pero se encontraba atascada.
Siguió empujando.
-Está atascada mamá...-Siguió empujando, hasta que la abrió.
-¿¡Estrella?!

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