-Que situación más complicada.-Se quejó Samuel tras Javié contarle todo lo del autobús.
-Ni que lo digas... estoy fatal... tío, mi madre... que no es una mujer cualquiera, que es mi madre.-Se lamentó Javié sentado en el bordillo de la entrada de su casa. Samuel había llegado hacía unos minutos.
-Es verdad.-Samuel se acercó a Javié y le pasó el brazo por encima.
-Gracias Samuel.
-Para eso están los amigos.-Sonrió.
Yo estaba en mi casa, despierta,ya desayunada y tumbada en el sillón viendo la televisión. Carol y Tamy
dormían, ellas siempre se despertaban a las tantas.Mi madre también dormía. Yo,cuanto antes, mejor. Cogí mi móvil y llamé a Mario, tenía ganas de hablar con él, me encerré en mi cuarto.
-¡Cariño!-Me saludó.
-¡Cari! ¿Cómo vas?
-Muy bien, son cinco horas de viaje... pero bueno, ¿sábes qué?
-¿Qué?-Me intrigué.
-Que está aquí, en el autobús, Natalia, la madre de Javié.
-¡Ala! Pero... ¿va con Javié?
-¡Que va!, le ha dejado una carta a Javié y a tu padre diciéndole que no les busquen.
-¿Quéé? Voy a llamarlo ahora mismo, ¡dios! ¡Estoy flipando! Pobre de mi padre y de Javié... ¡Esa mujer es... esa mujer es una bruja! -Dije de mal humor.
-De verdad... ahora mismo Javié está con Samuel en su casa, a ido en cuanto antes allí, para estar con él.
-Dios... y tú ¿qué? ¿estás bien?
-Sí, perfectamente, llevo ya tres horas de viaje...-Comentó Mario.
-Cuando llegues me das un toque y si puedo te llamo, ¿vale?-Le dije.
-¡Vale amor!
-Bueno, te dejo, ¡te quiero!-Me despedí.
-¡Te quiero!-Y colgué.
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