"Javié, he salido hacía Madrid, siento mucho no haberte contado nada, te enterarás pronto, créeme, durante estos días Fran estará a tu cargo, él tampoco sabe nada. No me busquéis no se si nos volveremos a ver."
Sí, así estaba bien.Natalia se había puesto cómoda, unos pantalones largos vaqueros y una camiseta de manga larga verde. Mi padre estaba de noches, volvería en media hora, para las ocho y media. Su trabajo consistía en ser recepcionista en un hotel. Natalia se llevó una bolsa con un par de ropa , algo de comida para el autobús y por supuesto dinero.Dejó la carta en el cuarto de su hijo y con un poco de tristeza, no mucha, ya que a ella lo único que le importaba era su marido, salió hacía la parada del autobús. Cogió el de las ocho y cinco.
-Buenos días, ¿va para Madrid?-Preguntó.
-Sí, sube, cinco horas.
-Vale,tome.-Le dió el dinero. Se sentó detrás. Un chico con una gorra azul,unos vaqueros piratas y una camiseta blanca le resultó familiar, se sentó al principio del autobús, pero no lo reconoció. No le dio importancia. Colocó su bolsa en los pies y cogió una botella de agua que había metido antes de salir. Bebió. Estaba fría, recién sacada del frigorífico. Seguramente aguantaría todas las horas de autobús, la temperatura no era muy alta. En ese momento el autobús empezó a arrancar. Pasaron por un termómetro. Diez grados.
Hace unas horas...
Siete de la mañana. Hora de levantarse. Mario saldría hoy en el autobús hacia Madrid. Se sentó en la cama, se estiró y se levantó. Eligió la ropa que se iba a poner; unos piratas,camiseta blanca y su gorra azul. Bajó a la cocina, se puso un baso de leche con colacao. Estaba solo. Ni un ruido. Ayer,por la noche, preparó su maleta con varias camisetas y pantalones y un par de zapatos.
Después de desayunar cogió su maleta y se dirigió a la parada del autobús.Cogería el de las ocho y cinco. Ocho en punto. Cinco minutos para que llegara. En frente había una librería. Con su maleta fue cargando hasta allí.
-Buenos días, ¿me da aquella revista?-Preguntó.
-Sí, tome.
-¿Cuánto es?
-Uno con veinte.-Contestó.
-Vale, pues... deme también aquella caja de chicles. ¿Cuál es el total?-Preguntó al darle los chicles.
-Pues... uno con setenta.-Le contestó el librero.
-Gracias,hasta luego.-Tras darle el dinero salió de la librería. Allí estaba el autobús. Subió, le entregó el dinero al conductor. Al entrar observó que una mujer, alta, con una camiseta verde y unos vaqueros le miraba descaradamente. ¿Era quien imaginaba?
Javié se quedó parado. No sabía que hacer. Ni que decir. No sabía nada. Se acababa de levantar, imaginaba que Fran estaría ya allí, fue arriba, a su habitación. Estaba dormido. No quería despertarlo, acabaría de llegar. Eran las once de la mañana. Llamó rápidamente a Samuel.
-¿Sí?-Le cogió una voz grave.
-¿Samuel?
-No, jaja soy su padre, un momento, ahora se pone.-tres segundos.-¿Sí?
-¡Samuel! Soy Javié.
-Mira a ver si llamas mas pronto ¡eh!- Dijo bromeando.
-Sí,pero es urgente...
-¡Dime!
-Mi madre, que se ha ido.-Le explicó Javié.
-¿A dónde?
-A Madrid.
-¿Quééé? ¿Qué dicees?-Se alarmó Samuel.
-Lo que oyes. Me a dejado una nota. Dice que no le busquemos que no sabe si nos volveremos a ver...-La voz de Javié cambió al pronunciar esas palabras. Una lágrima le recorría la mejilla.
-Javié, tranquilo, iremos a...
-El autobús se habrá ido ya.
-Tío... lo tienes crudo.
-Lo sé.
-Lo siento...
-Ya...-En ese momento Javié recibió una llamada al móvil.-¡Eih Samuel! es Mario, espera un momento, no te vayas eh.
-Si, si, no me voy.
-¿Mario?
-Javié, no puedo hablar muy alto, estoy en el autobús hacia Madrid, porque mi abuela se a puesto mala y me quedo todo el fin de semana, al entrar en el autobús... me he encontrado a tu madre, pero he echo como si no la viera.-Contó Mario.
-¿Quéé? ¡Dios! Nos a escrito una carta a Fran y a mí, dice que no le busquemos, que no sabe si la volveremos a ver.-Javié se encontraba raro, no creía que esto estubiera pasando.
-¿Javié?-Se escuchaba en el otro lado a Samuel.-¿Qué pasa?-La voz de Samuel era de estresamiento.
-Ahora te cuento Samuel. Aber... Mario... ¿Qué hacemos?-Preguntó Javié sin saber que hacer.
-Puedo intentar seguirla.
-Síguela.
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