Javié se levantó de la mesa y llevó su plato a la cocina. Subió a su habitación,encendió su ordenador y se conectó al tuenti.
-¡Javiéé!-Samuel, fue el primero en hablarle.-¿Qué tal?
-Hola Mario. Bueno... mal...mi madre no ha hablado durante toda la cena.
-¡Dios! ¿Y cuando va a querer contártelo?
-Ni idea...-Samuél se desconectó. Esa sería de las muchas veces que se le fue el Internet. Al minuto empecé ha hablarle yo.
-Hola-Saludé nada más verlo conectado.
-Hola
-Qué, ¿Cómo te va con lo de tu madre?
-Pues ahora mismo no muy bien...
-Pues vaya... Javié, que sepas que me tienes aquí para lo que sea.-Comenté.
-Gracias Pauline.-Agradeció Javié.
-Si te quieres dar una vuelta con nosotras para despejarte, no tienes más que pedírmelo.
-Gracias,en serio.
-No me lo agradezcas.
-Puf, esque...es una situación difícil. Cuando mi madre quiere hablar conmigo le contesto y me siento muy mal por ello.-Comentó Javié.
-Javié, cuando tu madre te hable deberías de contestarle bien, quizás si no te lo ha contado ha sido para no alarmarte, seguramente tendrá su motivo. -Intenté ayudar.
-No lo había pensado, la verdad es que no hemos hablado bien desde que me enteré. Por cierto ¿y Carol?.
-¿Carol?-Me extraño esa pregunta.-Pues, en su habitación, ¿quieres que le diga algo?
-emm... no, gracias, no...
-¿Javié? ¿Te pasa algo respecto a ella?
-No, ¡que va!
-aa... ¡vale!-Dije con una carita sonriente al final de la frase.
Era de noche, las diez y media en punto. Un silencio profundo cubría la habitación. La oscuridad obligaba a Javié a encender su lámpara. Una llamada a la puerta rompió el silencio. Natalia entró a su habitación.
-Javié, voy a llevar la basura, ahora vuelvo.
-Mamá...
-Dime.-Se extrañó su madre.
-¿Cuándo lo sabré?-Natalia hizo muecas de estar pensando.-Porfavor...
-Hijo... es complicado, y una historia muy larga.
-Mamá, soy tu hijo, debo de saberlo.
-Javié, lo siento, pero en estos momentos no te puedo explicar nada, te enterarás más tarde. Ahora mismo no lo entenderías.
-¡Mamá! Por favor...
-Lo siento.-Natalia se dirigió a la puerta y se fue.
-Siéntate jovencita.-Me ordenó mi madre.-Esto te pertenece, ¿cierto?-Mi madre me mostró el collar. "¿qué?, ¿Qué hacía mi madre con eso? ¿Cómo había llegado a sus manos?"
-e... sí...
-Me lo encontré en la bañera.-"ahora lo entiendo, me tropecé en la ducha y debió caerse" -Cariño, esto es difícil... hoy por la tarde me ha llamado tu tutora. Dice que estás empeorando en tus notas.
-¿Qué? Pero mamá...
-Espera, creo que es por ese chico... Pauline, tú siempre has sacado buenísimas notas, igual que tus hermanas, y aún tienes catorce años, y ya tienes novio...
-¡Mamá! ¡Yo lo quiero! - Grité.
-Lo sé hija, lo sé. Todos hemos pasado por eso. Pero eres muy chica. Super chica. ¿cuántos años tiene?-Preguntó mi madre.
-Dieciseis.-Mi madre puso cara de asombro.- ¿Qué pasa mamá? En el amor no importa la edad, solo importa querernos mutuamente.
-Lo sé. Pero no puedes permitir que un chico haga que tu vida cambie; no estás en casa, sacas peores notas, llegas a las tantas y sin explicaciones... No puede ser.
-Mamá, por favor, dame una oportunidad, te prometo que estudiaré y sacaré buenas notas, te lo prometo.
-Está bien... ¡Solo una!-Sonrió mi madre. Sonreí yo.-Ahora, toma.-Me dio mi madre el colgante y me lo puse.
Rápidamente fui a mi habitación y cogí mi movil. Llamé a Mario para contarle lo que había pasado. Un bip,dos,tres... no cogía, seguí esperando un poco más. Colgué. Volví a llamar. Nada.
La mandé un mensaje privado a Mario. Decía; "¡Cariño! mi madre ha encontrado mi collar, me ha estado explicando que no puedo, no puedo seguir sacando notas bajas, ni no estar en mi casa, ni dar explicaciones de lo que hago... le he pedido una oportunidad. Me la ha dado. ¡Quiero contactar contigo! Te he llamado, y no lo has cogido. Cuando recibas este mensaje, llámame.
Te quiero."
-¡Javiéé!-Samuel, fue el primero en hablarle.-¿Qué tal?
-Hola Mario. Bueno... mal...mi madre no ha hablado durante toda la cena.
-¡Dios! ¿Y cuando va a querer contártelo?
-Ni idea...-Samuél se desconectó. Esa sería de las muchas veces que se le fue el Internet. Al minuto empecé ha hablarle yo.
-Hola-Saludé nada más verlo conectado.
-Hola
-Qué, ¿Cómo te va con lo de tu madre?
-Pues ahora mismo no muy bien...
-Pues vaya... Javié, que sepas que me tienes aquí para lo que sea.-Comenté.
-Gracias Pauline.-Agradeció Javié.
-Si te quieres dar una vuelta con nosotras para despejarte, no tienes más que pedírmelo.
-Gracias,en serio.
-No me lo agradezcas.
-Puf, esque...es una situación difícil. Cuando mi madre quiere hablar conmigo le contesto y me siento muy mal por ello.-Comentó Javié.
-Javié, cuando tu madre te hable deberías de contestarle bien, quizás si no te lo ha contado ha sido para no alarmarte, seguramente tendrá su motivo. -Intenté ayudar.
-No lo había pensado, la verdad es que no hemos hablado bien desde que me enteré. Por cierto ¿y Carol?.
-¿Carol?-Me extraño esa pregunta.-Pues, en su habitación, ¿quieres que le diga algo?
-emm... no, gracias, no...
-¿Javié? ¿Te pasa algo respecto a ella?
-No, ¡que va!
-aa... ¡vale!-Dije con una carita sonriente al final de la frase.
Era de noche, las diez y media en punto. Un silencio profundo cubría la habitación. La oscuridad obligaba a Javié a encender su lámpara. Una llamada a la puerta rompió el silencio. Natalia entró a su habitación.
-Javié, voy a llevar la basura, ahora vuelvo.
-Mamá...
-Dime.-Se extrañó su madre.
-¿Cuándo lo sabré?-Natalia hizo muecas de estar pensando.-Porfavor...
-Hijo... es complicado, y una historia muy larga.
-Mamá, soy tu hijo, debo de saberlo.
-Javié, lo siento, pero en estos momentos no te puedo explicar nada, te enterarás más tarde. Ahora mismo no lo entenderías.
-¡Mamá! Por favor...
-Lo siento.-Natalia se dirigió a la puerta y se fue.
-Siéntate jovencita.-Me ordenó mi madre.-Esto te pertenece, ¿cierto?-Mi madre me mostró el collar. "¿qué?, ¿Qué hacía mi madre con eso? ¿Cómo había llegado a sus manos?"
-e... sí...
-Me lo encontré en la bañera.-"ahora lo entiendo, me tropecé en la ducha y debió caerse" -Cariño, esto es difícil... hoy por la tarde me ha llamado tu tutora. Dice que estás empeorando en tus notas.
-¿Qué? Pero mamá...
-Espera, creo que es por ese chico... Pauline, tú siempre has sacado buenísimas notas, igual que tus hermanas, y aún tienes catorce años, y ya tienes novio...
-¡Mamá! ¡Yo lo quiero! - Grité.
-Lo sé hija, lo sé. Todos hemos pasado por eso. Pero eres muy chica. Super chica. ¿cuántos años tiene?-Preguntó mi madre.
-Dieciseis.-Mi madre puso cara de asombro.- ¿Qué pasa mamá? En el amor no importa la edad, solo importa querernos mutuamente.
-Lo sé. Pero no puedes permitir que un chico haga que tu vida cambie; no estás en casa, sacas peores notas, llegas a las tantas y sin explicaciones... No puede ser.
-Mamá, por favor, dame una oportunidad, te prometo que estudiaré y sacaré buenas notas, te lo prometo.
-Está bien... ¡Solo una!-Sonrió mi madre. Sonreí yo.-Ahora, toma.-Me dio mi madre el colgante y me lo puse.
Rápidamente fui a mi habitación y cogí mi movil. Llamé a Mario para contarle lo que había pasado. Un bip,dos,tres... no cogía, seguí esperando un poco más. Colgué. Volví a llamar. Nada.
La mandé un mensaje privado a Mario. Decía; "¡Cariño! mi madre ha encontrado mi collar, me ha estado explicando que no puedo, no puedo seguir sacando notas bajas, ni no estar en mi casa, ni dar explicaciones de lo que hago... le he pedido una oportunidad. Me la ha dado. ¡Quiero contactar contigo! Te he llamado, y no lo has cogido. Cuando recibas este mensaje, llámame.
Te quiero."
No hay comentarios:
Publicar un comentario