Una persona adulta, alta, de caracteres masculinos se veía a lo lejos del centro comercial.
-¡Corred!,¡Entretened a mamá!-Le dije sofocada a Mis hermanas.
-Mamá, vamos a entrar en esta tienda, ve probándote cosas.-Le dijo Tamara con una voz nerviosa.
-Bueno pero vosotras también eh, pero sin prisas que necesito mi tiempo-nos contestó.
-Puedes tardar el tiempo que quieras.. -Le comentó Caroline.
Entraron en un Starbuck.
-Cariño, ¿qué te pasa?, te noto un poco pálido, ¿qué ha ocurrido?-Le preguntó la chica aturdida.
-Esa es mi ex mujer... por eso te e dicho que viniésemos aquí ... lo siento.-Le dijo mi padre a su novia.
-¡Oh!, era eso, no pasa nada cariño, te entiendo,... ¿lo vuestro no terminó muy bien, no?-Le preguntó Natalia, una mujer alta, con el pelo muy arreglado, ojos verdes y piel blanquezina, pelo castaño y dientes muy blancos.
-No... no muy bien, pero ahora mi vida ha cambiado , conociendo a la chicas más guapa del mundo- Le hizo la pelota mi padre.
-¡Anda y no seas tonto!, tu si que eres el mas guapo, cariñoso, amable...
-¡Para!, que me pongo rojo-Dijo mi padre, y con una sonrisa se besaron.
-Te quiero.- Le susurró Natalia. Un camarero se acercó a su mesa preguntándole si iban a tomar algo,
Natalia se pidió un descafeinado de máquina y mi padre otro igual , pero con más azúcar.
-Parecemos adolescentes.
-Lo somos.
-No, ya tenemos nuestra edad.. y a ti se te nota un montón.-Bromeó mi padre.
-¿Perdona?, a ti se te nota más y lo sabes.
-No, tu ya tienes canas, ¿no te las ves?
-¿Qué?- La chica sacó un espejo de su bolso y se revolvió el pelo para comprobar que lo que su novio le decía era mentira.
Mientras, el camarero de antes, un hombre bajito y con un fino bigote negro, se acercó y les dio su pedido.
Después continuaron la conversación.
-¿Las ves?.-Volvió a bromear mi padre.
-Pues.. no, no las veo.
-Pues valla... mayor,canosa, y ....
-Y la chica mas afortunada del mundo- Le interrumpió, y tras decir la última palabra, se acercó y lo besó.
-¡Guau!, ha sido el beso más dulce.-Dijo mi padre que seguidamente bebió un sorbo de su descafeinado, manchándose el filo de los labios. Natalia empezó a reírse.
-¿De qué te ríes?-Le preguntó mi padre serio.
-Pues tú ya tienes bigote blanco.-Continuó Natalia riéndose.
La novia de mi padre cogió una servilleta y le limpió.
-a.. era eso, ya me pensaba que era verdad.-Dijo mi padre con una sonrisilla.
Mientras, en el otro lado del centro comercial.
-¿Qué os parece este, chicas?-Le preguntó mi madre a mis hermanas.
-Ese te queda genial.-Mientras, por los pasillos enormes del centro comercial, rondábamos Estrella y yo, que vigilábamos las tiendas cuando vimos a papá en el Starbuck. Por los cristales transparentes nos asomamos y vimos que estaba con una chica mayor, ojos verdes, bastante guapa. Imaginamos que era su novia. Pero no quise pensar más en el tema, me daba escalofríos.
-Esa es.. ¿su novia?-Me preguntó Estrella.
-No se.. pero parece que con ella se lo pasa mejor que con mi madre..-dije, un poco triste.
-Pauline, tu madre no se lo merecía. Ella le da miles de vueltas a esa chica.
-Gracias Estrella.- Le sonreí y le di un abrazo.
-No me lo agradezcas, es la verdad. Puede ser muy guapa, porque lo es, pero como tu madre, no encontrará a ninguna.- Comentó Estrella. Le volví a dar un abrazo, esta vez más fuerte.
-Gracias, en serio.-Le agradecí.
De repente vimos a la pareja que se levantaba, vimos como mi padre le cogía su abrigo y se lo ponía a ella. Se acercó mi padre, y la besó.
-¿Qué hacemos?, No se si saludarle.. - le dije indecisa.
-Salúdalo, aunque no te guste, es tu padre.-Me dijo Estrella.
-¡Papá!.-Grité. Corrí y le abracé.
-¡Pauline!, ¿dónde están tus hermanas?- Me preguntó papá.
-Con mamá, hemos venido todas, y esta es...
-Natalia, mi novia.-dijo mi padre.
-Hola Natalia, yo soy Pauline.
-Encantada.-La chica parecía agradable, pero no dejaba de ser la novia de mi padre.
-Nosotras nos tenemos que ir, hasta luego papá.-Me despedí con un beso en la mejilla y otro a su novia.
-Adios chicas.-Se despidió papá.
Corrimos hacía mamá, una tienda de chicas "woman secret" , nos detuvo.
-¿Entramos?-Le propuse.
-¡Vale!
-Mira que camiseta tia.. ¡La quiero!-Dije con carita de cachorrito.
-¡Yo quiero esta!.-Señaló Estrella a una camiseta de rayas azules y blancas con un conejito en el lado.
-¡Ala! ya son las diez, nos van a cerrar.-Dije señalando la puerta, que ya estaba bajada media persiana.
-¡Vámonos!.-Y tras salir de la puerta agachadas, me dí con la persiana en la cabeza, se me nubló la vista, me tropecé con el escalón y me estrellé contra alguien.
-¡Aih!, Perdona.. Lo siento.-La voz se me agudizó cuando ví que un chico alto, ojos grandes y marrones, sonrisa perfecta , pelo corto y piel morenita me extendía su mano. La cogí y me levantó.
- ¿Estás bién?.-Me preguntó.
-Si, lo siento.-Me ruboricé.
-No importa, soy Mario y ¿tú?-Se presentó.
-Yo soy Pauline.
-Es un nombre muy bonito.-Me dijo el chico de los ojos grandes y sonrisa perfecta.
Estrella se había quedado mirándonos embobados. Por un segundo nos miramos fijamente con dos sonrisas en la boca, y aún yo estaba cogida de su mano.
Mis pantalones blancos se mancharon un poco, pero en ese momento me daba igual todo.
-Gra.. gracias.-Dije yo un poco tímida.
-¡Chicas!-Gritó mi madre desde la tienda de enfrente.-¡Vamos!
-¡oh!.. Lo siento nos tenemos que ir, encantadas.-Dijo Estrella sin mucho que ver en la conversación.
-Si, nos vamos ya, encantada Mario, ya nos veremos en otro momento.-dije.
-Si, hasta pronto.-Me dijo con su sonrisa perfecta.
Salimos fuera, nos montamos en el coche, llevamos a Estrella a su casa y llegamos a la mía. Yo, estaba un poco perdida, sin parar de recordar aquellos grandes ojos y sonrisa perfecta..
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