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jueves, 24 de marzo de 2011

Capítulo 7-Por fín.

-¿Qué pasa Pauline?-Se extrañaron mis hermanas.
-Nada.. nada..-Me hice la tonta.
-No, Pauline, nos lo vas a contar porque ultimamente estás super rara.-Comentó Caroline.
-Nada.. chicas.. haber..
-Venga, cuenta.. sabes que puedes confiar en nosotras.-Me animaron mis hermanas.
-Ese chico.-Dije seria.
-¿Cuál? ¿Samuel?-Preguntó Caroline.
-¿No te estarás enamorando de él?-Se armó Tamy.
-emm... no, ese chico,Mario.
-¿Mario? , pero, ¿de qué lo conoces?-Preguntó mi hermana.
-Del otro día, en el centro comercial.
-¿Cómo?, ¿Qué pasó?
-¡Cuenta!
-Me estrellé con él, y nos presentamos. Después no paro de pensar en él, y ahora me entero de que conoce a Javié y a Samuel.-Conté.
Mis hermanas se quedaron boquiabiertas. No sabían que decir.
-Y ahora, no se que hacer.¿Qué pensáis?-Dije, indecisa.
-Puf, pues dile algo a Javié o.. a Samuel.-Dijo Tamara.
-Pero, ¿cómo?...-Pregunté.
-Pues mira, pídele su número de móvil, su tuenti , cosas así.- Opinó Carol.
-Bueno, es un poco arriesgado.- Dije.
-Quieres conocer a ese chico, o ¿no?
-¡Si!-Grité de alegría.

Toc,toc.
-¿Se puede?-Pregunté.
-Si, pasa.-Contestó Javié.
-¿Qué haces?-Le dije, sin saber que preguntar hasta sacar el tema.
-Pues.. en mi tuenti, ya lo ves.-Contestó.
-aaa.. ¿me puedo sentar?
-si, claro.-Dijo amablemente, mi hermanastro.
Me senté y mientras que él miraba fotos, yo mantenía la vista para ver el nombre del chico en tuenti.
-¿Quiéres algo?-Preguntó, sospechando.
-No... solo he venido a verte.-Le contesté.

-¡Chicas!, que nos vamos ya a vuestra casa. Recoged las cosas y bajad en seguida.-Nos llamó mi padre.
-¡Ya vamos!-Contestamos desde la planta de arriba.
Yo, en la habitación de Javié, me dio coraje pero no tuve más remedio que despedirme.
-Lo siento Javié, me tengo que ir. Mañana nos vemos. ¡Hasta luego!-Me despedí.
-¡Adios!-Se despidió.

Llegamos a casa. Yo, por mi parte no paré de pensar en él, en el chico del centro comercial.
-¡Hola mamá!-Saludamos.
-¡Hola hijas! ¿cómo os ha ido?-Preguntó.
-Muy bien. La casa de papá es muy grande.-Dijimos. Mamá hizo una breve mirada a papá, sonriendo.
-Me alegro. Venga, poneos el pijama que dentro de poco cenamos.-Nos avisó.
-Bueno, yo me tengo que ir. ¡Hasta luego!-Se despidió mi padre. Tras dos beso a mi madre se fue.

En la habitación, me tumbé en la cama, no me dio tiempo a cerrar los ojos cuando vino mi hermana Tamara.
-Qué, ¿has conseguido su tuenti?-Me preguntó interesada.
-No, Javié estaba viendo fotos , al poco rato nos ha llamado papá.-Le expliqué.
-Valla.. pues intenta hablar con Javié, él seguro que te lo dice.-Me aconsejó.
-¡Vale!, gracias Tamy.-Nos dimos un abrazo.

En otro lado.
-Uf, aleluya que se han ido, ¡no soportaba más!-Se alegró Natalia.
-Pero, ¿por qué te molesta tanto?-Preguntó Tania,su hermana. Estaban tomándose un café en su casa. Natalia le contaba a lo bajo.
-Pues porque Fran, es solo para mi.
-¿Por qué eres así?, no lo entiendo, son sus hijas, solo son niñas.-Comentó Tania.
-¿Niñas?, ¡Son diablillos!-Se quejó Natalia.
-¡Madre mía!, dale una oportunidad.
-jajajajaja, eso es lo que te crees tú...

-¡Samuel!, ¿puedes venir?-lo llamé. Eran las ocho de la mañana, y esa noche había dormido pensando en lo qué le diría.
-Dime.
-Tú conoces a un chico que se llama Mario, ¿verdad?-Le pregunté.
-Si,¿por?
-Pues, porque el otro día, haber, no se lo cuentes a nadie, ¿vale?-Le supliqué.
-Vale, confía en mí.-Me dijo. Le conté la historia. No se quedó tan parado , pero aún así se sorprendió.-Lo conocí en un campamento el año pasado.
-Pues la cuestión es que, no paro de pensar en él.
-Agrégalo, desde mi tuenti.-Me sugirió.
-Vale, aunque me da cosa...
El profesor abrió la puerta y todos entramos. Las clases se me hicieron más largas de lo normal, no paré de pensar en Mario. Pero a la salida, Samuel estaba raro, parecía estar mal.

-¿Qué te pasa Samuel?-Le pregunté.
-Nada..-Me contestó.
-No, estás mal, ¿qué te pasa?
-Que no me pasa nada.
-a.. vale..-le dije.
-Bueno.. te lo cuento.-Me dijo.-Es que Tamy está diferente conmigo, se interesa más con otros que por mí.
-Pero Samuel, ¿no estarás celoso?-Por lo que parecía que si lo estaba. Pero si estás enamorado.. cualquier cosa puedes pensar.
-No se, pero por eso estoy mal.
-Pues.. sinceramente deberías de hablar con ella. Decírselo en persona todo lo que sientes.-Le aconsejé.
-Eso es lo que voy ha hacer ahora.Pero no se como decírselo..-dijo.-¡Tamy!-Llamó a mi hermana.
-Dime.
-Samuel tiene que decirte algo. Yo me voy, os dejo solos.-Me fui.
-Esque, ¿por dónde empiezo?, haber, siento que hablas más con los niños que conmigo, o que los llamas a ellos y a mi no..
-Samuel, no se.. pero en mi pueblo se llaman CELOS.-Opinó Tamy.
-No se..
-Pues yo creo que estás celoso..
-¡Pauline!-Me llamó Tamara.Corrí y me acerqué.-Necesitamos tu consejo.
-Pues.. no se.. espera, Samuel ven.-Me acerqué a Samuel y a lo bajo sin que se enterara Tamy le dije -Samuel.. haz lo que te diga el corazón.-¡Ala!, ya os dejo solos.
- Tamara, yo te lo tengo que confesar todo.-Insinuó.
-¿Qué?-Tamara, sabía lo que le diría, pero desimuló.
-Que.. que yo te amo, que eres mi vida, que no puedo vivir sin tí.-Se declaró.-¿Quieres salir conmigo?

 Nos recogió el autobús y llegamos a casa.
-¡Pauline!
-¿Qué?-Le pregunté.
-Que me ha pedido.
-¿Qué dices?
-Si, y no se que decirle. ¿Qué hago?-Me preguntó un poco nerviosa.
-Pues.. si te gusta decirle que si y si no que le digas que no.-Le contesté.-pero, ¿te gusta?
-No se.. estoy confusa. Bueno.. cambiamos de tema, ¿tienes su tuenti?
-Si, lo tengo aquí apuntado, lo he copiado del tuenti de Samuel.-dije sacando un papel de mi bolsillo.
Lo escribí en "buscar" y me salió."Añadir como amigo", pinché.
-¿Qué mensaje le pongo?
-Pues ponle.. "hola, soy Pauline, nos conocimos en el centro comercial cuando me estrellé contigo".
-Está bien.. -Se lo escribí, con una icono sonriente al final. "Aceptar", pinché. La invitación se envió.
Trás dos horas pegadas a la pantalla del ordenador, por fín salió el mensaje de que me había aceptado.
-¡Tamy! ¿Qué hago?, está conectado..
-¡Hola!- Saludó primero él.
-Hola.-Contesté nerviosa. Tenía tanto estrés que los dedos me temblaban al escribir en el teclado.-¿Te acuerdas de mí?-Le pregunté.
-Si, fuiste la que se estampó contra la persiana de una tienda y después contra mí, jajajajaja.-Me recordó.
-Pues sí, jajajajaja.-Dije, sin parar de reír.
-¿Cómo te va?-Preguntó.
-Bien, ¿cuántos años tienes?
-Dieciséis, y, ¿tú?-Me preguntó.
-Catorce.
-¡Guau!, y, ¿Cómo te va en el amor?
-Pues bien... ahí vamos...
-¿No tienes novio?
-Que va. Y, ¿tú?
-Que raro, una chica como tú, ¿sola?.
Nervios se me pasaron por todo el cuerpo. Pero en seguida Mario se desconectó.

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